Los silencios del 23F y el nacimiento del Juancarlismo. PUEBLO ELEGIDO


Lo mejor Rebeca Quintans, hablando de los silencios sobre el 23 F y sobre la implicación real en él. Más prescindible la chica diputada pero en general interesante, la monarquía se mantiene gracias a que todos están de acuerdo en las cosas que no tienen que salir a la luz, el socialismo por delante. Desde luego el relato oficial protagonizado por Javier Cercás no se tiene de pie, es cierto que Rebeca es un ejemplo de periodista española que "se salió" del relato oficial y que su libro Un rey golpe a golpe es un imprescindible, primero en PDF en la red y luego en papel en editorial Akal.
Además el "elefante blanco", o sea Armada, era de la family.

También el  chico de las gafas saca a la luz el infantilismo en el que se instala al pueblo español, ocultando la verdad histórica y dando papillas digeribles, en realidad todos los que tocaron  o tocan poder se ponen de acuerdo en el "relato" para no ser desbancadados.


La obligación de la denuncia, con sus continuas sospechas y vigilancia en el Opus es una copia de las vivencias usuales y comunes de los ghettos hebreos, en los que se exigía a sus miembros comunicar al rabino todos los pormenores. Los efectos son idénticos en el ghetto que en la Obra en tales prácticas. De esta forma se obliga a todos los miembros a actividades de espionaje y de investigación, tan útiles para mantener la cohesión interna y los vínculos de las respectivas comunidades.

Las "confidencias" semanales y la "corrección fraterna" son piedras angulares en el funcionamiento de la Obra según la concepción de Escrivá, siendo, en gran parte, la razón de sus éxitos y de su expansión en el mundo entero. Si se suprimieran en el Opus estas técnicas o mecanismos de control, el edificio comenzaría a resquebrajarse, derrumbándose y terminando por carecer de fuerza vital.

La información recibida, clasificada, procesada, transmitida a niveles o escalones superiores según su contenido o su importancia son una clave del dominio, la hegemonía, la preponderancia y la falta de escrúpulos y de ¡noral que desarrolla.

En el Opus diversos personas están a la cabeza de la región en terminología opusina España es una región. ¿Globalismo?. El que los nombres de los "directores regionales" no sean, por lo general, conocidos, no se debe únicamente a la casualidad. También en cada "región", ciertos hombres del sistema están secretamente y en confianza encargados de funciones y cometidos particulares, bien sea del sector finanzas, del comercio, de la enseñanza, etc. sin que sus nombres ni sus misiones sean revelados a los miembros de base y naturalmente totalmente tapados al conocimiento del resto de los mortales.

La vida del ghetto en los judíos y del Opus entre los cristianos repercute en su personalidad y en el interior de sus almas, creando una "estirpe" secreta y "diferenciada"  de sus semejantes, a los que ignoran, pues para el judío y para el Opus, sólo son semejantes los iguales, es decir ellos mismos. Ellos y sólo ellos son los elegidos, los que han hecho un pacto con Dios, la Obra de Dios, el pueblo de la Alianza, los hijos de Israel. Los demás son la basura y la escoria de la humanidad. Por ello la vida y el ordenamiento jurídico de sus leyes del ghetto o de sus constituciones interiores prevalecen sobre la legislación civil o política de cualquier Estado en el que se asienten.


Si el judaísmo ha sobrevivido a la dispersión, a la diáspora, o a las contingencias coyunturales ha sido por su espíritu de ghetto que ha generado entre los hebreos un fanatismo despiadado y una fuerza de voluntad fortificada por la educación, la necesidad y su propia miseria, lo que les ha hecho concebir una sed insaciable de oro, poder y dominio. Oro, poder y dominio que son las premisas del Opus Dei, que al igual que en los ghettos, desde el primer momento se inculcan y estimulan los sentimientos de odio, intolerancia y orgullo, sentimientos que experimenta el seleccionado, el "elegido" contra sus adversarios, es decir, contra todos los que no sean judíos o miembros de la Obra. Sus pasiones y voluntades se tensan al máximo.


(...)

En el ghetto, como en el Opus, la desobediencia se reprime sin contemplaciones y la traición no tiene perdón. Se utiliza el anatema como arma terrible. En el ghetto y en el Opus el ambiente es de soberbia, orgullo e intolerancia, como corresponde al "pueblo elegido" sobre una base religiosa. Para esto sirven sobre todo y fundamentalmente las festividades, los ritos, las celebraciones, las prácticas, los retiros, los ejercicios, las lamentaciones y los rezos... Los cuatro pilares básicos del dogma judío eran la fe en el pacto con Yavé, - el Opus Dei u Obra de Dios también se considera a sí mismo la élite, los selectos, los puros y los elegidos; la pureza de la raza, en el Opus ellos son los inmaculados frente a la contaminación exterior; la fe en ser el pueblo elegido y en el Mesías; para la Obra el Mesías redivivo está representado por el propio Escrivá, cuya figura es objeto de veneración interior.

Ghetto y Opus tienen rasgos defensivos. De ahí por una parte su odio al "alter" y a la vez su mimetismo, su desarrollo en paralelo con el secreto de su organización y su fanatismo propio de cerebros alienados y talmúdicos, su odio y su disimulo, su agresividad o su servilismo según las circunstancias, y todo ello en aras de una apariencia de espiritualidad inocua.

En el judaísmo, en la celebración de las fiestas del Pesaj, los rabinos recalcan que un solo israelita agazapado, como nos narra la Biblia, pudo apoderarse del gobierno y de las riquezas de Egipto, con mayor razón puede conseguirlo toda una comunidad judía, infiltrada en una nación. La lección silenciosa la aplica el Opus Dei y fue transmitida en secreto por Escrivá a sus hombres de confianza y a sus más próximos.

Otra máxima del Talmud que siguen al pie de la letra los seguidores de Escrivá es aquella que reza: "dondequiera que se establezcan los judíos, es preciso que lleguen a ser los amos y mientras no' posean el absoluto dominio, deben considerarse como desterrados y prisioneros, aunque lleguen a dominar algunas naciones, hasta que no las dominen todas, no deben cesar de clamar: ¡Qué tormento! ¡Qué indignidad!".

De forma inconsciente, en el silencio de la termita, Jesús Ynfante nos dice del Opus que "lejos de buscar la transparencia, se entroncan en la oscuridad de los ghettos y de las mafias".

¡Una pyjama party de cabritillos!



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