Ni la alcaldesa de Barcelona ni el de Pamplona han revocado esas predilecciones ni lo harán. Perseguir no han perseguido a todos: se tendrían que autoperseguir. Tampoco se han invertido fondos públicos en desenterrar cadáveres esparcidos por los campos. A nadie le importa y sería una señal, que no hay que hacer puesto que aquí todo es de boquilla, nada serio. Cuando tímidamente se tomaron iniciativas, bastó que llegara el PP al gobierno autonómico para que los recortes del presupuesto no den para alegrías de memoria histórica. Quitar estatuas es fácil y cambiar nombres de calles, dar cristiana o republicana sepultura a fallecidos de tiro en la nuca en cunetas y descampados, es más complicado, órdenes judiciales que nunca llegan. Sería equilibrado que muertos del bando que defendió a la república tuvieran consideración de caídos por España, como lo han tenido y siguen teniéndolo todos los que figuran en lápidas de catedrales, que en en el fondo y en la forma fueron el b...