Me he quedado traspuesta escuchando a Loli , cuasicontemporánea, qué barbaridades en su vida. Su padre debería de estar en prisión. Y no fue así, ni el Estado franquista, ni las monjas que "sabían", ni el entorno, ni en democracia, nadie hizo nada y nadie quiere meterse en berenjenales del pasado. Tampoco pedir perdón en nombre del gobierno, indemnizar, hacer justicia, dar "visibilidad" a estos horrores. Las monjas se sacuden el muerto, ya no se dedican a esas labores sociales y punto. Como siempre, como con los niños robados, que pase el tiempo y vayan falleciendo los protagonistas, víctimas y victimarios.