"DINEROS". DORI. TEOCONSERVADURISMO
Vídeo inspirado en Gareth, en el que a veces coincide el guión que nombra tal o cual edificio con la imagen mostrada. Vemos Barbastro, la plaza del Mercado, Murray Hill, la uni de Navarra, la clínica, la sede del Popular en Madrid. Además se habla de los primeros escándalos que le dieron fama: Matesa, Rumasa y últimamente el Banco en el que los ahorristas perdieron lo suyo ya que la entidad solo valía un euro en 2017. Muy bien las fechas. Sin un duro, pocas veces estuvo sin un duro, se apañó para encontarr financiación y comodidad económica.
La entraña es la pasta. Esa sí sería una historia: "Historia financiera del Opus Escrivae, desde los orígenes a nuestros días". Qué familias dieron cuánto, a quién se arrebató de modo sinuoso simpático y en nombre de las almas...etc. Lanzarse a reformar una Embajada de Hungría un ochavo en el bolsillo es poco creíble, de algún lugar hubieron de llegar los $ o los francos suizos, que tanto daba. Lo importante siempre acaba siendo la piedra, el verdadero capital duradero. A expensas de bombardeos o terremotos que no se dan por la zona. Este afán constructivo, de dejar huella en los edificios es una característica de los grandes potentados y buscadores de lo mismo: de los egipcios à nos jours.
Los humanos que quieren hacer el bien al prójimo no se preocupan tanto de la sede y la apariencia. Harán falta pero aquí el afán constructivo es obsesión: no saben parar.
Una vez más la historia de McKenzie, reclutado de niño, drog do de adulto. Buen resumen de la vida de tantos.
Dori y su experiencia de agregada en Badajoz, Mérida, Madrid...la decolora tanto para no complicarse la vida que la deja sin sabor, pan sin sal.
Las ocurrencias: poner un hombre a "dirigir" un club de niñas, verdaderamente, "no os enterabáis de nada", te hubieran dicho las directoras. Le faltan pasos en la salida de la burbuja. Los clubs no estaban para reunir jóvenes adolescentes e implementar su vida cristiana como dice que hizo en Emérita Augusta. Se trataba de reclutar numes, por eso "fue" la directora y dispersó el grupo.
Lo deduzco de su explicación.
Mejor su relato en OL y su entrevista con Marina P.
De Betty Clermont, "Neocatólicos y nacionalcristianismo en Norteamérica" (2009)
La construcción de una teología
nacionalista cristiana estadounidense
En su libro,
lúcido y valioso, sobre la formación de la derecha religiosa —*The Theocons:
Secular America under Siege*—, Damon Linker concluyó que, si bien los
evangélicos protestantes desempeñaron un papel importante, el vocabulario y la
legitimación de este movimiento provenían de la tradición católica romana, que
concibe a la Iglesia como un instrumento para respaldar la autoridad del
Estado.
El
teoconservadurismo sostiene que una sociedad secular es tan indeseable como
insostenible, dado que, durante la mayor parte de su historia, Estados Unidos
fue una nación profundamente cristiana. El país se fundó sobre principios
morales absolutos que carecían de sentido fuera de un contexto religioso. Sin
embargo, las élites liberales —presentes en el sistema educativo y en los
medios de comunicación— fueron las responsables de la deriva secular de la
cultura estadounidense a partir de la década de 1960, al imponer
deliberadamente sus visiones corruptas a la nación.
Los
resultados prácticos de esta secularización son una cultura popular saturada de
sexo, el colapso de instituciones sociales importantes —como el matrimonio
tradicional—, la separación del derecho respecto a los principios morales de base
religiosa, y el surgimiento de una «cultura de la muerte» (aborto y eutanasia).
La única solución consiste en realinear a Estados Unidos con las estructuras
morales de la religión bíblica; esto puede lograrse mediante el proceso
político: eligiendo a políticos cristianos que promuevan la religión en la vida
pública, realizando nombramientos judiciales de corte conservador, impulsando
enmiendas constitucionales y celebrando referendos populares, tales como las
iniciativas contra el matrimonio homosexual.
El
teoconservadurismo unió el peso intelectual del catolicismo con la religiosidad
fervorosa de los evangélicos, superó gran parte de la desconfianza y la
animosidad mutuas entre ambas comunidades y dio impulso a la agenda ideológica
de los «teocons». Católicos y evangélicos se convirtieron en aliados y amigos
—en un «ecumenismo de las trincheras», según Colson— dentro de la guerra
cultural contra la anarquía moral.
Convencer a
los protestantes fundamentalistas de que debían colaborar con los católicos fue
una tarea difícil, ya que, históricamente, sentían recelo hacia los «papistas»
—no solo por cuestiones doctrinales, sino porque sus propias tradiciones
religiosas surgieron, desde sus inicios, como una protesta contra la corrupción
y los excesos de la Iglesia romana—. Uno de los principales argumentos
esgrimidos tanto contra la llegada de inmigrantes católicos en épocas
anteriores como contra las candidaturas de Al Smith y John F. Kennedy era su
supuesta lealtad a una potencia extranjera, lo cual, a juicio de sus
detractores, les impedía ser estadounidenses leales y patriotas.
Los
«neocatólicos» (término utilizado por primera vez en el sitio web de Catholic
Apologetics International) se valdrían de organizaciones como Moral Majority,
Christian Coalition, Council on National Policy, Family Research Council, Eagle
Forum, Focus on the Family y otras similares, no solo para elegir a candidatos
republicanos, sino también —en un sentido más amplio— para homogeneizar el
discurso religioso y los temas de debate en torno a un nacionalismo cristiano
que superara las diferencias confesionales y unificara a los católicos y
protestantes de derecha.
Algunos han
llegado a la conclusión de que esta coalición entre católicos y protestantes
fue obra del Vaticano y/o de los obispos católicos estadounidenses. La
disposición del Vaticano a aliarse políticamente con los protestantes
estadounidenses se abordará en capítulos posteriores; sin embargo, lo cierto es
que los jerarcas católicos fueron comprados —al igual que los líderes
protestantes—. Al fin y al cabo, la
Orden de Malta y el Opus Dei son organizaciones dirigidas por laicos, no por el
clero.
Los sucesivos
grupos nacionalistas cristianos que alcanzaron relevancia nacional son
demasiado numerosos para mencionarlos; sin embargo, sus posturas, sus
estrategias de presentación y su financiación provenían de los mismos centros
de pensamiento (*think tanks*) y de las siguientes fundaciones: Sarah Scaife,
Castle Rock, Lynde and Harry Bradley, John M. Olin y la de Sun Myung Moon. El
objetivo era el mismo: presentar las posturas republicanas como morales y
moderadas, mientras que las demócratas se describían como inmorales,
fiscalmente irresponsables, cobardes y/o antipatrióticas. Su meta consistía en
desacreditar tanto la disidencia reflexiva como los valores ejemplificados por
la vida y las enseñanzas de Jesucristo. Aunque el término «lavado de cerebro»
tal vez ya no sea popular, es el que mejor describe cómo, incluso en 2008, más
de un tercio de los estadounidenses podían creer que el candidato presidencial
Barack Obama era musulmán y que se codeaba con terroristas.
Tal como
señaló el abogado y periodista Cocozelli: «La obediencia absoluta parece ser el
denominador común tanto en el ámbito religioso como en el secular del
conservadurismo radical. Y una ciudadanía que se somete con mayor facilidad a
la autoridad religiosa será menos propensa a cuestionar la autoridad
gubernamental».
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