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Culto a la persona

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Descubrí esta pintura en una iglesia en Gran Bretaña. Lleva típicos motivos de la doctrina cristiana pero interpretados de una forma original, contemporánea, estridente seguro desde la sensibilidad pija que se nos inculcó. Sensibilidad amante de oro, plata, profusión de adornos en los oratorios. Al lado de la pintura había una larga explicación de lo que el artista quiere significar. El trío de en medio, una familia en la que hay mezcla de razas compartiendo una comida con el ketchup incluido, son la trinidad. A la izquierda un santo muy británico, San Jorge con el dragón pero esta vez es negro, y la izquierda otro santo europeo, san Dionisio, célebre porque le cortaron la cabeza y según la leyenda se fue con la cabeza en la mano hasta el lugar donde quería ser enterrado. Todos los personajes situados en una ciudad actual y vestidos a la usanza de hoy. Te das cuenta de que las sensibilidades para creer y expresar lo esencial de la fe cristiana son infinitas, no hay una y única, exclu...

"Deconstruyendo"

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Me encanta la gente que no hace nada y da consejos a los demás, un clásico del ser humano. Al hilo de la confesión he recordado algo que está en Camino, la "tragedia de la mantequilla". Supuestamente un ejemplo de lucha por la santidad, apuntar en tu agenda "hoy tomé mantequilla", "hoy no tomé mantequilla". De ese tenor eran los ejercicios ascéticos a los que supuestamente nos entregábamos en el opus. El corolario de Escrivá: "quien no viva a diario su tragedia de la mantequilla no representará en esta tierra más que una ridícula comedia." se me ocurre que el opus con sus propuestas consigue la "jibarización" de la persona, haciendo que la atención se concentre en nimiedades. Cuando la mejora moral del ser humano es una cuestión mucho más difícil que si tomé o no mantequilla, apoyé la espalda en la silla, crucé las piernas en la tertulia, cogí la manzana en vez de la pera que me gusta más. Es necesario deconstruir la supuesta ascética ...

Lecturas de verano

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Me sorprendió este local en una zona de diversión de una ciudad europea. Supongo que en España habrían demandado a los dueños del bar por el copyright ... ¡Cuántas cosas me habéis dicho los lectores del blog! me alegra infinito que alguien que vive en Francia o ha vivido en Francia aparezca por aquí. Yo también soy una gran forofa de ese país, y efectivamente, nuestros alumnos de segundo de bachillerato en cinco minutos habrían terminado con la disertación sobre el sufrimiento. ¿Cómo va a ser igual una sociedad española y una francesa con esas diferencias tan claras en cuanto a la formación intelectual se refiere? no sé donde he dejado mi ejemplar de "la religión dentro de los límites de la razón" que justamente adquirí en el vecino país. Pero es verdad que yo a Arantxa que me pide recomendaciones filosóficas para el verano le recomendaría esta obra de Kant: "La religión dentro de los límites de la razón". También "la paz perpetua", el "tratado ...

Nunca olvidan

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En Irurzun donde yo viví hasta los 9 años, en Cuaresma solia venir un cura de fuera del pueblo a confesar. Recuerdo concretamente a un capuchino, se anunciaba en la misa del domingo, y el día indicado acudían especialmente mujeres (¡sí seremos pecadoras!) Gracias al capuchino si a una persona le daba apuro contar algo al cura del pueblo, tenías la salida de confesar con un cura de fuera. Recordar este tipo de cosas me da fuerzas para seguir distinguiendo lo que es una práctica normal, aceptable del catolicismo de lo que es a todas luces su deformación. Volver sobre los pecados de la vida pasada es también una deformación. Si algo se hizo mal en el pasado, te arrepentiste y pediste perdón ¿a qué volver sobre ello? es una caricatura del Dios cristiano, un ser que lleva la hoja de contabilidad y que nunca olvida una ofensa. En realidad son ellos los que nunca olvidan. Pocos meses después de haber salido pasé 48 horas leyendo el testimonio de Carmen Tapia, no podía soltar el libro. Estando...

La confesión católica es otra cosa

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Es preciso distinguir la confesión católica de la confesión opusiana. La confesión católica es uno de los siete sacramentos de la iglesia, en los que se puede tener fe, decente, libremente, sin agobios. En la confesión opusiana es difícil pensar sin la tortura interior que lleva aparejada. Porque realmente uno no va allí a descargar un peso de conciencia, a ser comprendido y perdonado, va a ser manipulado. De ahí el elevado interés que tiene hablar de este tema y desmenuzar todos los ritos... Especialmente me interesa recalcar cómo llaman pecado a cualquier cosa que no es ofensivo para nadie, son tonterías humanas, cosas irrelevantes. Al mismo tiempo ellos nunca se acusan de aprovecharse de los menores, de violar las conciencias, de entrar a saco en ellas, de enterarse de las intimidades de la familia para cuadrar datos y de esta forma planear qué hay qué decir al padre, a la madre, al hijo. Eso también tiene miga, tantísima separación entre hombres y mujeres, colegios femeninos y cole...

Pecados mortales

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Me gustó este circuito preparado para aprender a remar en rápidos. Me doy cuenta de que no he contado todo lo que quería sobre la confesión. El tema no es aburrido en absoluto, y es central. Porque se trata de una práctica católica que yo creo tiene su momento, su lugar, su manera y su razón de ser, pero de la que el opus usa y abusa extraordinariamente. Una de las doctrinas que te enseñan dentro, en la más pura línea tridentina, es que cada sacramento tiene forma y materia. La forma en este caso es la fórmula de absolución: "ego te absolvo a peccatis tuis, in nomine Patri, et Filii et Spiritui Sancti", y la materia los pecados mortales "desde la última confesión bien hecha". Ya he descrito suficientemente las razones por las que es prácticamente imposible cometer un pecado mortal si se es numeraria tipo esclava (hay otros tipos de numeraria en los que no me meto porque no ha sido mi experiencia). De modo que para asegurar que la absolución no cae en saco roto, es ...

Más sobre confesión

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Podemos hablar horas de las peculiaridades opus a la hora de confesar. En el caso de las mujeres lo extraño que resulta meterse en un cuartito tan sumamente estrecho en el que ni siquiera puedes poner los brazos en cruz, ahí tienes tu reclinatorio para arrodillarte, ante una rejilla pero no de madera y con agujeros gordos como en las iglesias, sino una cosa cuadrada metálica con unos agujeros muy pequeños por los que oyes al cura pero no ves absolutamente nada ¡qué cosa más estrafalaria! Al lado de la rejilla una "cartela", es decir, un texto como de medio folio enmarcado y colgado en la pared, donde se especifican los "pasos" de la confesión. Primero el saludo de la penitente, si no eres de la "prelatura", el típico Ave María Purísima, si ya cometiste la insensatez de pitar, "Pax". Pero en la cartela pone el de todo el mundo. El cura si está te contesta "sin pecado concebida", y si no está te quedas de un aire diciéndole "Pax...