No tiene sentido afirmar que a Escrivá sólo le interesara el bienestar espiritual de los “suyos”, el apostolado sin vergüenza con familia, amigos, colegas, conocidos. Le interesaba el “power”. Era un intrigante
Cuando estalló la guerra se quitó la sotana y no se la volvió a poner mientras vivió en la zona republicana. Se dejó crecer la tonsura y usaba el anillo de boda de su madre. Comunicó a los apóstoles que aunque estaba dispuesto al martirio, tenía una misión divina que cumplir y su deber era hacer lo posible por sobrevivir. Aunque no se tenga una misión es obligación luchar por sobrevivir.