No es por criticar, solo por comparar. Esta mujer chilena a punto estuvo de entrar en las Siervas fundadas por Figari, un laico fundador de una comunidad religiosa, ya es una rareza. En 2011 salió por primera vez de su país rumbo a Perú. La sorpresa es que ya habían decidido que no la dejarían profesar. A pesar de ello vivió, vio y da testimonio en su libro. Tardó unos 5 años en caer del guindo una vez que la abandonaron a su suerte y darse cuenta de que había sido victima de abusos y que concretamente en esta congregación, otra rareza se dieron abusos sex ¡entre mujeres! El founder transmitía sus buenas costumbres. Comparo que cuando publica su libro y lo presenta en Lima se ve escoltada por dos periodistas cualesquiera, aunque Salinas comparte el haber pertenecido a la institución de la que se trata. También estos periodistas afrontan amarguras y demandas por osar tocar un pelo de un grupo religioso-económico-político-mediático y hasta musical de peso. Pero están ahí...