Como el peregrino que descansa en frente de san Marcos...A veces tengo la rara sensación de que me entienden mejor los niños del instituto que los adultos...
Volvéis, siempre desde el anonimato, lo que me provoca cierta pena porque se ve que hay interés pero miedo a manifestarse ni siquiera bajo un seudónimo, sobre si a las directoras de un consejo local se les leen las cartas y se escuchan sus conversaciones telefónicas.
Para entender el opus dei como para entender cualquier cosa en esta vida, y más si son cuestiones en las que el ser humano es protagonista, es preciso tirar las cuadrículas a la papelera. A lo mejor es la pregunta la que está mal planteada.
No soy ni pretendo el oráculo de Delfos. No tengo la perfecta respuesta del catecismo para todo, Ellos sí tienen respuestas enlatadas, aunque no deben ser tan perfectos sus catecismos porque cada edición del catecismo de la Obra corrige el anterior.
Tampoco estuve en el Opus Dei de paso, de reportera, como ha estado John Allen y el director de la próxima película There be dragons. Fui afectada por el sistema, me lo creí todo. Sólo después, con el tiempo, con muy malas experiencias, tropezando, luchando contra una arraigada credulidad e inercia, he podido entender qué pasó.
Para ello intento aprender de lo que otros ex cuentan. Intento reflexionar, deducir, entender. No lo sé todo, y según me voy enterando, estudiando, meditando voy diciendo. Muchas veces para contestar cuento una historia de la que espero que cada cual saque sus conclusiones. Ni siquiera en el opus bastan los aprioris, somos cada uno de nosotros "historias".
Ahora mismo sobre esa pregunta concreta de si a las directoras de un consejo local se les lee el correo y se escuchan sus conversaciones telefónicas no sé si eso es sistemáticamente así. Sólo puedo contar el ejemplo de Mari Carmen Tapia, secretaria de la asesoría en Venezuela. "Más que ella solo Roma". Fíjaos si tenía rango. Pues bien, no sé muy bien dónde y por qué nació la idea de hacerla caer, ¿quizás alguna envidiosa subalterna? en "Tras el umbral" nombra a una tal Eva Josefina Uzcátegui que por lo visto reportó en Roma lo que le dió la gana.
Cuando decidieron su desgracia la hicieron ir a Roma desde Caracas prácticamente con lo puesto, la llamaron de improviso: en cuatro días estaba montada en el avión sin el pasaporte en regla. La encerraron en Villa Sacchetti y el prohibieron comunicarse con el exterior. Concretando: cuando intentaba salir de su cuarto había una numeraria en el pasillo para disuadirla, no la dejaban ni salir a un patio a rezar el rosario. Vigilancia total.
Las directoras de Roma (una tal Mercedes Morado y Marlies Kucking) revisaban hasta la papelera del cuarto de baño. Le armaron una buena cuando descubrieron que por medio de una numeraria auxiliar caritativa había abierto un apartado de correos donde recibía cartas de mujeres del Opus venezolanas que le tenía sincero aprecio. En unos meses y del susto a Mari Carmen se le quedó el pelo blanco. Los improperios que recibió del Escrivá no son propios ni adecuados ni en mi pluma ni en mi blog. Están en su libro, y está colgado en opuslibros.org http://www.opuslibros.org/libros/Tras_umbral/capitulo_8.htm
Lo que esta mujer vivió en Roma es de película de terror.
En http://www.opuslibros.org/libros/Tras_umbral/capitulo_6_II.htm
dice que en los años cincuenta, viviendo el fundador, las numerarias que se ocupaban de la centralita de teléfonos de la casa central (cabinas) tenían que rellenar unas hojas a diario con todas las llamadas que había recibido cada uno de los habitantes. Tanto hombres como mujeres, que aunque en centros bien separados, la centralita masculina era también un servicio atendido por la administración. Incluso se anotaban las llamadas que no se habían pasado a la persona por el motivo que fuera, supongo que porque así se disponía y se indicaba. Esa hoja se entregaba cada noche.
Creo que ya cada cual se puede contestar sus preguntas concretas como más le guste.
De todo lo que cuenta mariCarmen Tapia, sí he aprendido hoy una cosa: que en un sistema fascista y represivo "la gente maja y simpática, abierta, liberal", como la propia Mari Carmen describe a algunas personas del opus dei, tiene tanta responsabilidad en los horrores como las cancerberas tipo Marlies, Encarnita Ortega o Mercedes Morado.
Porque ninguna de las testigos, viendo las injusticias y malos tratos a los que se sometió a esta mujer, salió en su defensa o decidió coger la puerta. Como mucho "sufrieron en silencio".

