QUE TU VIDA NO SEA UNA VIDA ESTÉRIL. CHOLITAS ESCALADORAS

 Una de las primeras frases fundacionales que está en Camino y que escuchamos, y escucha y lee la presa potencial en los principios del acercamiento proselitista. Un texto de Leonardo Da Vinci (1452-1519) el genio del Renacimiento, me ha recordado esta máxima. Mejorada. Sin tintes utilitariocapitalistas en busca del beneficio.

Lo trae Luis Racionero, en su libro del mismo título, pequeño librito al que solo le faltan las pinturas para comprender lo que quiere decir sobre los hallazgos artísticos de Leonardo, hoy de fácil solucón gracias a Internet:



"¡Oh durmiente! ¿qué es el sueño? El sueño es semejante a la muerte. ¿Por qué no haces, por tanto, tals obras que, después de muerto tú, tengas presencia de viviente, en lugar de, mientras vivo, hacerte con el sueño semejante al os tristes muertos?  Huye aquel estudio del cuál la obra resultante muere con el autor de ella.

Adquiere cosas en tu juventud que restauren el daño de tu vejez,  y si entiendes que la vejez tiene por alimento la sabiduría, obra de tal modo en la juventud que a la vejez no le falte nutrimento. La adquisición de cualquier conocimiento es siempre útil al intelecto, porque puede echar fuera de sí las cosas inútiles y conservar las buenas. Ninguna cosa se puede amar ni odiar, si primero no se tiene conocimiento de ella El amor nace del conocimiento.

Igual que la comida tomada sin apetito se torna indigesta, el estudio sin deseo gasta la memoria, por no retener las cosas ingeridas.

No me parece que los hombres groseros de tristes costumbres y poco entendimiento, merezcan un instrumento tan bello, ni tanta variedad de mecanismos, como el de los hombres especulativos y de gran juicio, sino tan solo un saco donde se reciba la comida y se expulse; que en verdad no se les puede considerar más que un tránsito de comida, porque en ninguna otra cosa me parece que participen de la especie humana, excepto en la voz y en la figura; en todo lo demás están bastante por debajo de la bestia.




He aquí algunos que no deben llamarse otra cosa que tránsito de comida, productores de estiércol y colmadores de letrinas, porque de ellos no resulta otra cosa, ninguna virtud se pone en obra; de ellos no queda otra cosa que retretes llenos.

¡Oh míseros mortales, abrid los ojos! No llaméis riqueza aquello que se puede perder, la virtud es nuestro verdadero bien y el único premio de su poseedor; eso no se puede perder, y solo nos abandona con la vida. 

La propiedad y las riquezas externas siempre se tienen con temor; a menudo dejan burlado a su poseedor al perderlas.

Y aquel hombre es de suma estupidez, el cual siempre desea por miedo a que le falta; y la vida se le escapa bajo la esperanza de disfrutar los bienes adquiridos con suma fatiga.

No se puede tener mayor ni menor señorío que el de sí mismo.

Salvaje es el que se salva."

Presento a las cholitas escaladoras de Bolivia. En mi época numeraril subí la Mesa con falda, sí, con un vestido porque no tenía pantalón, hasta ese extremo, ni siquiera para el monte. Acababa de llegar de otro lugar donde no se subía monte y carecía de equipo. Recuerdo que nos encontramos con otras numes en la base y se rieron bastante de mi vestido camisero de cuadritos. Día brillante, desde por la manana hasta por la noche, qué maravilla de excursión cuando había fuerza y juventud a tope. Pronto me hice con ropa  más adecuada.

Desde pequeña pensé que los 3 reyes eran Melchor, Gaspar y Baltasar, uno de los hoteles más rimbombantes de la ciudad se llamaba así, a la entrada y como solíamor ir a Pamplona el 6 de enero yo solita concluí. Pero no, se refiere a que "supuestamente" los reyes de Francia, Navarra y Aragón algo acordaron por allí. Leyendas.




 Hasta principios de los 1990 no había pantalón en nuestro vestuario numeraril por voluntad divina in aeternum, nada cambiaría por siempre jamás.

Lo de las cholitas es mejor, más reivindicativo, estas mujeres no tienen una vida fácil. 

Son bolivianas y están acostumbradas a la altura, y si hace falta mascan coca. No como los millonarios del mundo  haciendo cola en el Everest para subir y bajar de paso que lo destrozan. Como quien va al parque o un reto deportivo y financiero más. A la montaña se le respeta y se le pide permiso para pisar su cumbre, la montaña está viva y si ella quiere te da su energía y buena suerte. Así lo viven en Bolivia.


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