CAVABIANCA
De este testimonio de cura, parece que sigue siéndolo, destaco el año del pitaje 1966, entiendo qué es Méjico. Con sus más de 70 no da la cara, supongo que no tendrá posibles problemas laborales a esa edad. Se le ve formateado, aunque esté fuera. Me ha llamado la atención lo que ha contado de su estancia en Roma, inauguró Cavabianca, el colegio romano localizado cerca del puente Milvio que es es casí una mini ciudad a imagen y semejanza escrivariana, una de sus "locuras" arquitéctónicas junto con Torrecity y quizás Navarra uni. Ese lugar que hoy parece infrautilizado porque ya no hay tanto nume ni tanto aspirante a cura como hace 50 años.
Una constante de su vida: realizar trabajos mecánicos, automáticos, semiabsurdos pero importantes para tener ocupadas a las personas. Rascar gotas de pintura, barniz, nos ha tocado antes o después. Yo lo hice estando en el centro de estudios. Habían pintado una casa de retiros, pintura y reformas varias y diríase que hicieron a propósito regar el piso de gotitas, no sé si era yeso o pintura.
Aquí menciona sembrar y regar césped hasta la extenuación y cuasiinundar la zona. El rascó las típicas persianas romanas, lámina a lámina. Muy útil e intelectual trabajo para futuros curas. Así como el mantenimiento del enlosado san Pietrino típicamente romano, loseta a loseta, que brille. Trabajo de personas ordinarias, muy formativo. Deberían de tomar nota los demás seminarios de órdenes religiosas, seguro que no se les ha ocurrido tan estupenda ocupación.
Tema dinero, lo esencial. Desde su país mandaban el dinero que costaba su mantenimiento en Roma, a ello se añadía la fundación alemana Adveniat, que aportaba otra beca. La maña para recoger dólares.
El asunto teológico: el Denzinger como libro de cabecera, todo estaba mal en la Iglesia después de Vaticano II, era el pensamiento del pionero founder, "para servir mejor a la Iglesia", nos formaban en la buena doctrina, la de siempre, es decir, la del s. XIX. Los profes opusinos juzgaban que el concilio había sido dañino, que los documentos emanados estaban llenos de errores. Un libro supermoderno, a la última: Manual de los errores en fe y en moral, publicado en 1854. Ni siquiera había tenido lugar ni la unificación de Italia ni el Vaticano I. Profetas adelantados a su tiempo.
Para cuando yo tenía un pie fuera del grupo, rondando el año 2000, ya daban conferencias explicativas de Gaudium et Spes, recuerdo una en Granada. Todo cambia, también las opiniones teológicas oficiales opusinas.
A sus 25 años cuando llegó a Roma le hicieron vaciar la maleta de ropa, para repartirla entre otros, despersonalización.
Otro día le reprocharon que en una salida a la ciudad de Roma se había comprado un helado, ¡qué verguenza! ¡qué gran pecado, descuido y desobediencia!
Al contrario que él, no recuerdo haber oído que nadie lo equiparara a Moisés directamente, aunque sin duda era quien nos había abierto "los caminos divinos de la tierra".
He visto los mismos vídeos de Escobar en español
El sindicato Epstein a veces sale traducido como Sindicato ausente. Taco no sé a qué se refiere.
En esta otra entrevista con subtítulos en inglés realizada por Nima R Alkhorshid, geoingeniero iranobrasileño, termina sobre la absoluta ignorancia en historia y "conocimiento del medio" de los gobernantes bombardeadores del prójimo. Su falta de lecturas y vocabulario lo delatan, estaban convencidos de que se arrodillarían a sus pies porque sí. Desconocen la larga historia de esta nación que fue uno de los primeros imperios de la antigüedad, menudean reportajes sobre ello. No saben el orgullo de los iranios por su pasado y el poso que de ello queda.
No es una primera potencia mundial, potencia media apoyada por dos gigantes en la sombra que se ha preparado minuciosamente para este evento, anunciado evento desde hace 30 años. Algún día habría que echar mano de las enormes riquezas del país de los Daríos y Ciros antiguos. Así se solucionan o poner parches en crisis financieras, depredando riquezas que aumenten el valor.
Siempre viene bien Etienne de la Boetie y su discurso de la servidumbre voluntaria, escrito cuando era un adolescente. La costumbre, nuestro instinto gregario nos lleva a obedecer, es más cómodo, a los crápulas del mundo.
El pueblo se desposee voluntariamente del poder, Boetie lo escribió durante una rebelión en el s. XVI contra el impuesto de la sal, la gabelle.
Tendemos a pensar que la autoridad es algo tan natural como la salida y el ocaso del sol, que está siempre ahí, de manera incontestable, no sentimos la desgracia de ser esclavo.
El adormecimiento del pueblo mientras la distracción (teatro, farsas, cuadros, medallas...) no había ni la mitad de los atontamientos en los que hoy nos ahogamos. Nos han convertido en "consumidores" de contenidos. El capitalismo hace nacer millones de deseos "vitales", y a ellos sacrificamos nuestra libertad. Creemos ser libres pero no ejercemos el poder.
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