AUTODESTRUCCIÓN Y SANACIÓN
Me quedé en la segunda etapa, cuando me llegó la tercera agarré la ocasión que la pintan calva y salté fuera. Bien explicada la rueda en la que se cae cuando por lo que sea a la persona le resulta difícil abrir los ojos y no mentirse a sí misma sobre lo que le está pasando. Años de autoengaño que se suceden y destruyen. La comodidad es autodestructiva. Reconozco que pude "no escuchar" sus mentiras, ya no me cuadraban, porque por otros hechos que aparentemente nada tenían que ver, me dí cuenta de que me estaban engañando. Se dieron las circunstancias que me permitieron dejar de confiar en ellas, aunque fuera doloroso.
Lo del principio no lo cuenta bien, porque con 15 años "no estás buscando nada", solo vives tu vida de adolescente, y son ellas las que se entrometen ya que han estudiado "tu caso" y te ven posibilidades. Y no entramos porque en nuestra casa no nos quisieran, todo lo contrario, al menos en mi caso. Más bien no se me enseñó desconfianza de los extraños y la misma confianza que todavía tenía como niña en mis padres y profesores la proyecté en esta delincuencia organizada y con marchamo de la Iglesia católica. La referencia moral, espiritul, religiosa número uno en nuestra sociedad entonces y sigue.
Lección de la vida.
Pero efectivamente no pasé por la CONFUSIÓN y LA DUDA DE Sí que es lo que te rompe, quiebra y rasga. No me deje hacer.
Como en todos hubo sufrimiento porque la afectividad estaba totalmente volcada en ese grupo, ellos lo saben y lo hacen lo más duro posible, mostrando que pasan olímpicamente de tí. Hay que prescindir y subir la montaña dejando atrás la "infancia emocional" de la que no había prescindido todavía.
De lo mejor que he visto este verano, la montaña salvadora en mi caso, como lugar de encuentro con uno mismo y con la naturaleza y con lo que nos trasciende. En este vídeo repasan todos los puntos de vista políticos, filosóficos y religiosos sobre la montaña. Falta el mío, lugar de libertad, de salud, de verdad, de lo auténtico después de la vida pringada en la hipocresía convencida de estar haciendo un gran bien con el sacrificio de mi propia vida. La pena es que siempre hay que bajar a la sociedad, siempre con sus truquitos y apariencias que en la montaña no hay.
Pablo Batalla, vaya apellido acorde...autor de "La bandera en la cumbre"
Comentarios
https://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=30241