Banqueros que dan lecciones de teología a teólogos























Banquero español Termes (1918-2005) contra el teólogo suizo Hans Küng (1928).




Un apunte sobre Enrique Rojas, en la biblioteca pública de la localidad navarra de Azagra, ¿se confunden? y ponen el libro "El hombre light" de nuestro psiquiatra favorito como obra de Luis Rojas Marcos. ¿Traiciona el subsconsciente o el consciente?
http://www.bibliotecaspublicas.es/azagra/seccont_28841.htm











He hecho un pequeño pero sugestivo descubrimiento. El banquero numerario fallecido en 2005, Rafael Termes, uno de los que empezó con Escrivá en Barcelona se atrevió a escribir un artículo titulado "Hans Küng no es teólogo católico" aparecido en el País 29.12.2oo3.



Según dicho numerario Küng no es católico porque no obedece al magisterio, porque "se esconde" cuando el Vaticano lo llamó a declarar por sus "errores doctrinales" como poner en duda la infalibilidad de la iglesia en materia de fe y costumbres. Pero no es verdad que Küng no se haya explicado, el motivo por el cual no acudió a Roma fue porque no está de acuerdo con el sistema del secretismo de la curia. Hans Küng no estaba dispuesto a pasar por los métodos medievales que los teólogos tienen todavía que sufrir cuando son llamados por la congregación de la doctrina de la fe. Al diálogo sí estaba dispuesto al "cállate y obedece" no, porque es una ofensa a la inteligencia y a la categoría de un intelectual como Küng.



Por otra parte tiene todo el chiste que un numerario banquero, brazo derecho de Escrivá, que estuvo tras la fundación del Credit Andorrá, un banco fundado en Andorra para sacar con más facilidad divisas de España hacia Roma y así sufragar los gastos causados por los gustos faraónicos del fundador, es decir, alguien que se distinguió como es de ley en los opusianos por la falta de transparencia ante las autoridades monetarias, venga al cabo de los años a leerle la cartilla nada menos que a un teólogo como Hans Küng, uno de los más importantes expertos participantes en el concilio Vaticano II.



Recuerdo que los opus dei en los tiempos de la dictadura, cuando España era pobre por el sistema de la autarquía y el aislamiento internacional, idearon y pusieron en práctica todo tipo de tretas para sacar divisas del país sin ser vistos. Incluso las numerarias llevaban los billetes cosidos en la ropa.


Los pormenores los han contado Moncada, "Opus Dei, una interpretación", Indice, Madrid 1974
y Jesús Ynfante, "Opus Dei, Así en la tierra como en el cielo" Grijalbo 1996.
Una pieza clave de estas movidas debió de ser Rafael Termes (1918-2005), fiel a Escrivá hasta después de su muerte. Observo que Rafael Termes ha sido un defensor del liberalismo económico, me baso en los títulos de sus artículos y libros en los que participó. Es inaudito como alguien perteneciente a una institución cuya divisa y modo de actuación es el autoritarismo y el secretismo más estrictos puede hablar de liberalismo en cualquiera de sus sentidos sin que nadie que lo lea reaccione. A Rafael Termes como a todo buen numerario triunfante no le faltaron cargos y distinciones, incluido su sillón en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, la Cruz del Mérito Civil y etc, etc.


Termes jamás olió ninguna condena ni atisbo por evasión de capital ¿a quién se le ocurre? esas movidas eran voluntad de Dios. Y si España estaba en el furgón de cola de la economía y millones de españoles tuvieron que emigrar para buscarse la vida era un problema que nada tenía que ver con el opus dei.



Menos mal que al menos cuando osó meterse con Hans Küng hubo un grupo de cristianos que se sintieron llamados a responder a las andanadas de este "humanista liberal" así denominan los ensalzadores del opus dei a Termes.


El artículo de Termes y la respuesta al mismo ilustran ese combinado extraño de ingeniería financiera al servicio de una visión de la iglesia arcaica y autoritaria en que consiste el opus dei.



En este link está la respuesta:


http://www.iglesiadebasedemadrid.org/HansKueng.html



OTRA VOZ EN LA IGLESIA

Hans Küng sí es teólogo católico


En estos tiempos de pragmatismo mercantilista y formalismo democrático, fruto de la globalización neoliberal, es de agradecer el interés que demuestra el Sr. Rafael Termes (El País, 29-12.03) por la suerte de la Iglesia. No es él, según reconoce, "un experto en eclesiología", pero su celo le lleva a advertir públicamente "que nadie se deje engañar" por opiniones particulares que contradigan la doctrina oficial de la Iglesia en materia de dogma y moral. A este engaño conduce, a su juicio, el profesor H. Küng, "cuya formación teórica no se discute", pero que con sus planteamientos ha obligado a la Comisión Vaticana para la Doctrina de la Fe -presidida primeramente por el cardenal Seper y luego por el cardenal Ratzinger, "gran inquisidor" (según Küng)- "a declarar que (H. Küng) no puede ser considerado como teólogo católico y que no puede ejercer como tal el oficio de enseñar". Sorprendente declaración ésta sobre una persona que, como el profesor Küng, fue asesor del cardenal Suenens durante el Vaticano II y que, a través de su enorme producción teológica (cerca de 50 libros publicados en castellano) es considerado como uno de los teólogos más relevantes e influyentes del pensamiento cristiano de la segunda mitad del siglo XX.

Del escrito, ilustrado y pedagógico, del Sr. Termes nos llaman particularmente la atención algunos detalles, como los paradigmas o ejemplos en los que pretende visualizar su pensamiento, el estatuto del teólogo católico y la misma imagen de Iglesia que a lo largo de todo el escrito refleja.

En primer lugar, el paradigma del futbolista profesional, con el que ilustra su visión del teólogo católico, nos parece que hubiera podido ser más certero si se hubieran destacado la habilidad y destreza, la técnica y la capacidad del futbolista para jugar en equipo. Contrariamente, el Sr. Termes sólo ve en él actitudes pasivas como la "necesidad de aceptar y cumplir las instrucciones del entrenador o del capitán del equipo". Y esto de tal manera desvirtúa el paradigma que, referido al teólogo católico, puede acabar convirtiéndolo más en un robot teledirigido que en un fino analista y desvelador de los signos de los tiempos. El segundo ejemplo, el sometimiento ejemplar del profesor Gottlieb Söhngen a "la mayor sabiduría" de la Iglesia jerárquica contra su propia opinión –cuyo ejemplo desearía de buena fe ver el Sr. Termes en el profesor Hans Küng-, tampoco agota la ejemplaridad del teólogo en la Iglesia cristiana. La historia nos ofrece otros muchos comportamientos de teólogos y científicos cristianos que, sin pretender quebrar la comunión eclesial, han contribuido a hacer un poco más plausible la adhesión a la fe, manteniendo una respetuosa disidencia frente a la posición oficial. En más de una ocasión, la Iglesia jerárquica ha tenido que enmendar la plana a los celos intolerantes y justicieros del pasado, rehabilitando a los Galileos y Luteros que han decidido pensar no al dictado de las jerarquías del momento, sino con su propia cabeza. El mismo Papa actual, Juan Pablo II, podría aleccionar en este punto al Sr. Termes.

Por otra parte, nos llama poderosamente la atención el particular estatuto científico-pedagógico que el Sr. Termes concede al teólogo en la Iglesia católica. Se trata de un estatuto que, respondiendo a la antigua división de la Iglesia en "docente" y "discente", lo capacita para investigar el contenido de la Revelación para enseñarlo luego al pueblo fiel. Pero su libertad de investigación acaba al pie de "los límites marcados por su fidelidad al magisterio"; su campo de investigación se ubica, además, exclusivamente en el pasado (escritura y tradición), o en el interior de la propia Iglesia (doctrina y costumbres). El difícil presente y futuro de la fe están ausentes del horizonte de sus preocupaciones. En terminología del teólogo Karl Rahner, se mueve en una imagen de Iglesia similar a un "sistema cerrado", donde todo queda referido a un punto interior al sistema, a la jerarquía. Es de lamentar que, en este caso, se olvide el Sr. Termes de que hubo una vez un concilio en la Iglesia, el Vaticano II, que, inspirado en el Evangelio, se atrevió a imaginarla –como aparece en sus grandes constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes- no como un sistema cerrado, verticalista y piramidal, sino como una comunidad o "sistema abierto", donde todo está referido a un punto exterior a la misma. Este punto exterior es el Espíritu que sopla donde quiere y cuando quiere, y, ante el cual, las personas y los servicios -incluso el de la misma jerarquía- están en obediencia. En este sistema abierto, el teólogo cristiano aparece inmerso en el seno de una comunidad que trata de descifrar, a la luz del Espíritu, los desafíos y nuevos signos los tiempos. Como miembro de tal comunidad, también el teólogo intenta descubrir el rostro de Dios que emerge velado entre la hojarasca de los nuevos acontecimientos. Esta función del teólogo, eminentemente creativa y profética, poco tiene que ver con el acartonado papel que juega en un sistema cerrado que lo convierte en mero correo de transmisión del magisterio.

Telegráficamente nos referimos a los tres motivos que, según el Sr. Termes, fueron causa de la condena de H. Küng para expresar nuestro rechazo a estos gestos de autoritarismo contra la sensibilidad y inteligencia de la fe. También, para expresar ardientemente que la jerarquía católica vaya abandonado este lenguaje que tanto desafecto le crea dentro y tanta incredulidad genera hacia fuera. Porque hablar hoy día de "infalibilidad jerárquica" desligada del Pueblo de Dios que, según el Vaticano II, es el primer analogado, no parece que sea el mejor camino hacia la verdad; o considerar sin más a los obispos como "auténticos doctores " en materia de fe y costumbres puede levantar nuevos conflictos con la razón y la historia; o referirse, finalmente, a la Eucaristía, sin contar para nada con el sacerdocio común de todos los bautizados, imposibilita su comprensión teológica y hace muy difícil de entender el mandato de Jesús de hacerla en su memoria.

Necesitamos, como bien dice el Sr. Termes, recuperar "el sentido común", que en la Iglesia no tiene que ver sólo con el particular sentido de la jerarquía, sino justamente con el "sensus fidelium" de todo el Pueblo de Dios. En la recuperación de este sentido, alentado por el único Espíritu, todos los servicios y funciones en la Iglesia -desde el servicio del teólogo y el jerarca hasta el más humilde de los fieles- tienen su parte y responsabilidad. Ninguno puede abrogarse partidístamente lo que es misión y responsabilidad de todos. Ante esta tarea, que devuelve al Espíritu el protagonismo en la Iglesia y desvela un signo de Dios en el mundo no caben, como hemos aprendido del profesor Küng, las dejaciones y dogmatismos que creemos ver en el escrito del Sr. Termes.


Comunidad Universitaria Santo Tomás de Aquino´04

Para contactar: Evaristo Villar (tel. 91 447 23 60)


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gustaría que siguiera esta información.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Logias/jueces/poquer/Internet/elpepiint/20100725elpepiint_5/Tes

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Fini/desafia/Berlusconi/forma/grupo/parlamentario/propio/elpepuint/20100731elpepiint_2/Tes

Me recuerda a parte de la justicia española pero aquí el hermetismo es total. ¿Le sugiere algo?
Isabel C ha dicho que…
Ana, sobre la confusión entre Enrique Rojas Montes y Luis Rojas Marcos, pienso que se siguen confundiendo, se desconfunden y se vuelven a confundir.

Nosotros, estamos "muy puestos", pero el resto de la gente no lo está. Uno de los pilares básicos del método Rojas para solapar mentiras consiste en crear confusión.

Hemos visto la cátedra de Psiquiatría en Facultades donde no existen cátedras de Psiquiatría, utilizar el nombre de "Universidad Central de Madrid" para referirse a la Universidad Complutense (q dejó ese nombre sobre 1956), etc. (detalles q la gente no conoce pq carecen de importancia y nadie se atreve a tales inventos (menos a darlos por escrito), excepto el excepcional Enrique Rojas).

Rojas creó está confusión entre Rojas Marcos y él cuando le interesaba, después se deslindó pasando a identificarse como "Enrique Rojas" y con el destape tengo la impresión que ha intentado reavivarla de nuevo. Si de lo malo q caiga Rojas Marcos se lleva una parte, el Rojas Montes sale mejor parado.

Sobre la magnífica información q das sobre Rafael Termes y sus conclusiones, creo q a la Iglesia lo q le falta es q vuelva a retomar el camino para el q fue creada (no precisamente para los grades lujos, buena vida y admiración de la cúpula).

Creyentes y no creyentes nos agrupamos de motu propio en asocciaciones que defienden principios y valores humanos (los mismos principios del evangelio) y no existe tanto descontento como el q hay actualmente con la gente que forma parte de la Iglesia católica.

"Ir a predicar el evangelio" se convirtió en "ir a convertiros reyes con poder y dominio de todo lo q podáis".

No estoy segura que los teólogos vayan al grano de la cuestión; creo que omiten lo fundamental y el mensaje inicial ni se ve.

He oído y visto hacer muchas veces "Hay q obedecer al Papa" (cosa q no dijo Jesús) y pocas veces "Hay que compartir con los pobres" (cosa q sí dijo que hiciesen sus seguidores).

Si Jesús de Nazaret levantara la cabeza y viera todo esto del Opus Dei, sus bancos y negocios bendecidos por "sus aparentemente seguidores" y a "su cabeza visible en la tierra" encubriendo a violadores de niños ¿qué creéis los católicos practicantes que diría y haría?.

Y, ¿qué Espítitu Santo pudo soplarle Juan Pablo II que convirtiera al Opus en Prelatura, cuando no es otra cosa q una división de la Iglesia?.

Los teólogos, deberían empezar por ahí; por deshacer inventos con lenguaje popular accesible a todos los públicos. El primero el de la "infalibilidad".

Ha puesto algún teólogo de manifiesto lA "NO INFALIBILIDAD" de Juan Pablo II con Marcial Maciel o con el obispo belga que violaba al sobrino??
Es el Papa quien nombra a los obispos, no?

Por si vienen comentarios "el Papa sólo es infalibre cuando habla de Dios"... Ya, cuando habla sobre lo q no se puede demostrar y no se le pueden pedir cuentas.

Para lo demostrable, resulta que el Papa puede ser más zoquete que nadie!!!

Estaría bieno q a los profesores os consideráramos infalibles para las teoría que no se han podido demostrar todavía y pudiérais ser zoquetes para lo ya demostrado y de sentido común.

Los abusos a menores, por ejemplo, han existido a lo largo de la historia e incluso la Iglesia ha tenido la desfachez de bendecir matrimonios de niñas con adultos, a la vez que condenaba el adulterio (pensar en qué haría el bendecido hombre mientras, además de darle carta blanca para abusar de una menor cuando le diera la gana, parece elemental).

Cuántos casos de abusos a menores habrá conocido la Iglesia por parte de curas A MENORES A LO LARGO DE LA HISTORIA?

Y a cuánta gente q se haya atrevido a denunciarlo habrán matado o hundido?

Y los teólogos? bla, bla, bla, también sobre lo no demostrable omitiendo lo no conveniente?

Me indignan las incoherencias.
Anónimo ha dicho que…
Mi escrito no va con ese artículo. Sólo una cosa. Todo el mundo dice que entrar en el Opus Dei es fácil, pero salir por contra muy difícil. Suele ser cierto. Pero en mi caso, cuento la otra cara de la moneda. Estuve 3 años decidiendo si me hacía o no numerario y la verdad es que de fácil nada. Tenía un "amigo" numerario y me decía cuando yo se lo planteaba, no él, ojo. Me decía que la vocación, la da Dios. Y que que más quisiera yo tener vocación...así de claro. Me decía: pues mira a veces pienso que podrías tenerla pero otras veces, no...Total que yo pasé tres kilos porque así no se puede. O sí, o no...pero no juguemos al ratón y al gato. Además que numerario tan "raro", pudiéndose haber apuntado tremendo tanto conmigo, no lo hizo. Y a día de hoy no soy de nada ni tengo relación alguna con nadie de la Obra. Por eso digo, que no es tan fácil entrar en la Obra. Miran muy bien las "vocaciones". Y debe de interesarles la gente dócil y que pueda sobrellevar la obediencia tan regia que tienen, cosa que no me caracteriza. Esa debió ser mi salvación...la no vocación o la incertidumbre.

Carlos
Ana A ha dicho que…
disculpa Carlos, con el opus no hay caras de la moneda que valgan. Como les intereses van derechamente a por tí. Algo más habría en tu vida que te salvó. No hay opicón posible si ellos han decidido que debes entrar.
"Lo de la vocación la da Dios" es una trola de las suyas, lo dicen para que entres por el aro, ponen a Dios por medio pero realmente la vocación de numeraria se decide en despachos de la delegación. No en el cielo.
Por cierto,esté donde esté Dios, no es un despacho seguro.
La gente dócil sin dinero ni herencias no les interesa. Eso lo miran mucho.
Anónimo ha dicho que…
El suegro de Enrique Rojas, Fabián Estapé, también tiene un sillón en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Lo vi hace tiempo y he ido a cerciorarme ahora, pero eso a esta gente no le sonroja. A mi padre se le caería la cara de vergüenza.
Isabel C ha dicho que…
Anónimo, tu padre creerá que las normas, reglas y leyes por las q nos regimos en esta sociedad, son iguales para todos, pero no todo el mundo piensa así (también están "los listos" y sus catecismos de privilegiados).

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