VIOLETAS MARCHITAS. ANTIGUOS ESPÍAS
Lee y comenta el art de Daily May, los pecados de omisión cuando se trata de atraer estudiantes incautas a sus residencias. No lo he podido leer en el original, he seguido su exposición y extraigo la parte con la que me identifico y doy fe de que así era: min. 37:30
a las chicas se las encauza hacia comportamiento inocente e infantil, ser muy femenina y un poco tonta, como sin carácter y temerosa del mundo como una violeta marchita en todo el sentido de la palabra, porque aparentemente esa era la idea que Escriva tenía de las mujeres, porque como siempre él es la fuente de la que fluye todo este veneno, la estructura y el carácter de esta organización, todo fue creado por Escriva y los sucesivos prelados o lo que sean ahora lo han mantenido.
Es una evidencia a partir de los testimonios que dan las exmiembros, no se les animaba pensar críticamente y se les quitaba la idea de involucrarse realmente con temas complejos y matizados. Las discusiones sobre política, tal vez no eran necesarias en la vida de una mujer del od.
En este video que difunden en sus redes sociales donde promocionan este" hogar lejos del hogar" sin mencionar Opus Dei, solo se habla de sonrientes y risueñas estudiantes universitarias que comparten un brunch o un té, unas pastas de jengiblre con forma de casita, estudiantes que se ríen entre dientes mientras comen brunch y sostienen galletas de jengibre. Porque en la mente de Opus Dei, creo que hay como una caricatura de la persona.
Es como un arquetipo, hay estas caricaturas arquetípicas de cómo se supone que las personas deben comportarse y actuar, que se aplica también a los hombres. Es decir, los hombres son víctimas de la misoginia de Opus Dei exactamente de la misma manera que las mujeres. Simplemente impacta y
se manifiesta de diferentes maneras, y estamos hablando de una residencia femenina (Ashwell House). Así que, por eso estoy hablando desde la perspectiva de una mujer. Pero, no piensen ni por un momento que los hombres son totalmente inmunes a este ambiente, al ser tratados como niños que necesitan que esas mujeres de la administración limpien y recojan sus cosas,
estas mujeres con las que ni siquiera pueden hablar. Tampoco es un ambiente positivo para ellos. Es negativo también para los hombres. También los hombres sufren las consecuencias negativas y resultados negativos por su exposición y experiencias con la organización.
La misoginia nos afecta a todos. Esa es la conclusión. Pero no me sorprende que en su publicidad, en lugar de centrarse en el hecho de que es una casa afiliada a una organización muy específica, prefieran centrarse en la fachada, que se reduce a pastas de jengibre y risitas.
Y resulta muy reduccionista e insultante. Estas mujeres son jóvenes que buscan una educación superior. Así que no se podría concluir que son personas ingenuas o simplonas. Son personas que quieren plantearse las grandes preguntas y profundizar en las respuestas reales. Y, por desgracia, no me da la impresión de que sea un ambiente doméstico que lo fomente de ninguna manera.
En una novela histórica ambientada en el s. XVII, más histórica que novela, me encuentro este párrafo, p. 212:
"Según él, los jesuitas no sólo eran maestros en el arte del espionaje, sino que pretendían que fuese un privilegio de su orden y que quien se dedicase a él sin su consentimiento expreso recibiese un riguroso castigo. Antes de que los jesuitas se introdujesen en el mundo, también los otros religiosos habían desempeñado un papel en las intrigas de la Sede Apostólica.
Sin embargo cuando los seguidores de san Ignacio empezaron a dedicarse a la práctica del espionaje, desplazaron a todos los demás. Ello debido a que los Pontífices siempre han tenido la imperiosa necesidad de conocer los asuntos más recónditos de los príncipes. Así, sabedores de que nunca había habido fisgones más eficientes que los jesuitas, los erigieron en héroes: una vez relegadas todas las otras órdenes, los enviaron a las ciudades más importantes y les concedieron privilegios y bulas.
-Disculpadme, objetó Cristofano, pero ¿Cómo pueden los jesuitas espiar tan bien? Si les está vedado el trato con mujeres, que siempre se van de la lengua; si no pueden ser vistos por ahí con criminales o con personas de baja estofa, si además...
La explicación era simple, respondió Dulcibeni: los Pontífices habían asignado a los jesuitas el sacramento de la confesión, y no solo en Roma, sino en todas las ciudades de Europa. Por medio de la confesión, los jesuitas podían insinuarse en el espíritu de todos, ricos y pobres, reyes y campesinos. Pero, sobre todo, de ese modo escrutaban la inclinación y el humor de cada consejero o ministro de Estado: con una retórica bien estudiada, sacaban del fondo del corazón todas las resoluciones e ideas que sus víctimas secretamente iban madurando.
Para poder dedicarse por completo a las confesiones y sacar provecho siempre mayor, obtuvieron de la Santa Sede la exención de otras tareas. Las víctimas, mientras tanto, no paraban de caer. Los reyes de España, p.e., se valieron siempre de confesores jesuitas y pidieron a sus ministros que hiciesen los propio en todos los territorios sometidos a España. Los otros príncipes, que hasta ese momento habían actuado de buena fe y no conocían la malicia de los jesuitas, comenzaron a creer que los padres gozaban de alguna virtud especial para la confesión....
-Pero alguien los habrá descubierto, contestó el médico (...)
-Claro. Mas cuando su juego fue descubierto, se pusieron al servicio de unos príncipes y otros, según su conveniencia y siempre prestos a la traición.
-A eso se debe que todos los quierean u odien, dijo Dulcibeni: los odian porque sirven a todos como espías; los quieren porque no saben dónde encontrar mejores espías para su fines; los quieren porque se ofrecen voluntariamente como espías; los odian porque así obtienen el mayor beneficio para su orden, y el mayor daño para todo el mundo.
-Y en el fondo es verdad, concluyó el caballero, que los jesuitas se merecen el privilegio del espionaje: los otros suelen fracasar incluso antes de empezar. Los jesuitas, en cambio, cuando deciden espiar a un desventurado, se le pegan como la pez para nunca despegarse. En los días de la revolución de Nápoles daba gusto ver cómo espiaban al virrey de España para Masaniello, y a Masaniello para el virrey, pues lo hacían con tanta destreza que ninguno de los dos se daba cuenta de nada. Y es que ellos siempre nadan y guardan la ropa...
En definitiva, el famoso sacramento de la penitencia ya tenía fama de servir a otros fines en el pasado. Era norma semanal en el "opus Dei", no de libre y voluntario acceso cuando el alma lo necesitara, sino "ley" obligatoria con sacerdote asignado y día y hora asignado, para facilitar el cumplimiento y la vigilancia del cumplimiento.
Se ponderaba y encarecía su práctica a todo el que se acercara a la "labor", más que desaguadero para el alma, como decía no sé qué santa, era espiadero al servicio de organizaciones eclesiásticas.
No hacían sino seguir una tradición que quiero creer otras órdenes han arrumbado, se entiende que se haya abandonado su práctica.
Comentarios
Eternas niñas adolescentes con 50 o mas años y varones castrados donde las féminas son lo mismo hoy que una Roomba: silenciosas, eficaces, no se las puede ni ver y al volver al centro, todo ordenado y cuando se quedan sin pilas o no se pueden reparar al cubo de la basura
auxiliares-roombas
Y siguen con cartas al Vaticano... y a Cobos...
Uso de la religión para el espionaje y del secreto de confesión
Todo sigue igual