NUME IDEAL. LA MUERTE. "MAYORÍA MORAL"
El celebrado y premiado documental "Naza" (2026) se ha de ver en cines por ahora y a finales de noviembre en la web de The Guardian, X la han quitado de X por dd de autor.
En este vídeo han aprovechado el testimonio de No valió la pena. Llegó hasta Villa Tevere, atención. Entresijos de las altitudes. El día a día de un Santuario.
Dos conversaciones bastaron para que a sus 13 años, tras dos conversaciones con el director con el típico mensaje "Dios te llama", se decidiera a "escribir la carta". Antes de que el cerebro madure para entender un compromiso "de por vida". Por supuesto no han dejado huellas más que nuestros testimonios de que así de coerctivas eran las conversaciones para "pitar", no había por donde escapar. "Libertad es hacer lo que Dios quiere".
Por obediencia cambió tres veces de centro en cinco meses. La obediencia sustituye a la conciencia. A yesman. Más tarde lo destinan al colegio romano, "no significa que vayas a ser cura, pero has de estar disponible". Esencialmente, no decides nada, si "ellos" deciden, no está bien visto oponerse a la voluntad institucional. Personaje en busca de autor. Estudió para enseñar, pero durante la siguiente década de su vida tras la universidad se limitó a "ocupar" cargos internos. Su vocación profesional, aquella que tenía que santificar, no tuvo oportunidad de desarrollarse.
Cuando le insinuaron que iría a trabajar en la sede central romana, por primera vez se le ocurrió rechazar la consigna. Acabó en Roma, por supuesto. Somos una familia "con lazos más fuertes que los de la sangre", pero se actúa como en un ejército en orden de batalla, de manera unidireccional. Tan acostumbrados están a nuestra obediencia que cuentan con ella también años después de la salida y funciona.
En su altísimo cargo en cierta "región" que no nombra llegó un momento en que o seguía su conciencia y no firmaba los informes, o se limitaba a firmar obedeciendo. Estalló no pudo más, pidió ayuda y por supuesto que no se la dieron. Sabía demasiado. Aislamiento. Empastillamiento. Obligación de confesar su pecado de "haber cuestionado la vocación". La institución es perfecta, el obsesionado y desarreglado eres tú.
Al mismo tiempo le invitaban a las "zonas del Padre" que nadie pisa, a la tertulia de la noche con el Padre a la que nadie va, a excursiones exclusivas...etc. En Roma viven en un santuario, donde hay habitaciones en las que está prohibido pisar si no perteneces al círculo de los elegidos, los más inmediatos colaboradores del número 1, el único que cuenta.
Hasta que un cura de fuera le dijo que leyera el prospecto de lo que estaba tomando no se le había pasado por la cabeza: pastillas para depresión, trastorno obsesivocompulsivo, bulimia. Por la noche pastillas indicadas epilepsia. Recetadas por el cura y médico del Consejo General.
Sabiendo como son, salió del centro de noche y se montó en un taxi con sus maletas. Unos días más tarde "le comunicaron la dispensa" en un McDonalds.
CAP 34. de la tercera parte de Al este del Edén, John Steinbeck
Un niño puede preguntar: ¿Qué pasa con la historia del mundo? Y un hombre o una mujer adultos pueden haer la siguiente pregunta: ¿Cómo marcha el mundo? ¿Cuál será su fin, y mientras estamos en él, qué pasa?"
Creo que hay una sola historia del mundo que ha conseguido espantarnos e inspirarnos de tal modo, que vivimos en una película de episodios a lo Pearl White, en la que se suceden alternativamente la reflrexión y el asombro. Los humanos suelen ser presos -en sus vidas, en sus pensamientos, en sus anhelos y ambiciones, en su avaricia y crueldad, y también en su bondad y generosidad- en una red entretejida de bien y mal. Yo creo que ésta es nuestra única historia y que tiene lugar en todos los niveles del sentimiento y de la inteligencia.
La virtud y el vicio forman la urdimbre y la trama de nuestra primera conciencia, y serán el material que formará también la última, y ello a pesar de los cambios que podamos imponer e las tierras, ríos y montañas, en la economía y en las costumbres. No hay otra historia. Un hombre, después de barrer el polvo y las astillas de su vida, tiene que enfrentarse tan sólo con estas duras y escuetas preguntas: ¿Fue mi vida mala o buena? ¿He hecho bien...o mal?
Herodoto, en la Guerra Pérsica, nos cuenta la historia de cómo Creso, el más rico y poderoso rey de su tiempo, hizo a Solón, el ateniense, una pregunta capital. No se la hubiera hecho si no se hubiese sentido procupado ante la posible respuesta. "¿Quién es -preguntó- la persona más afortunada del mundo?" Debía de estar atormentado por la duda y ávido de adquirir una confirmación y de ser tranquilizado. Solón le habló de tres personas afortunadas de la Antigüedad, y Creso apenas le escuchó, tan ansioso se sentía a causa de sí mismo. Y cuando Solón no lo mencionó a él, Creso se vio obligado a decir: "¿No me consideras afortunado?"
Solón no vaciló en responder: "¿Cómo puedo decírtelo? Todavía no estás muerto."
Y esa respuesta debió de haber obsesionado a Creso terriblemente cuando se abatió sobre él la desgracia, robándole su riqueza y su reino. Y cuando lo quemaban en la hoguera, posiblemente se acordó de ella, y acaso deseó no haberla formulado, o no haber oído la respuesta.
Y en nuestra época, cuando un hombre muere, y en el caso de que posea riquezas, influencia, poder y todos los atributos que despiertan la envidia ajena, y después de que los vivos se han apoderado de las propiedades del muerto, de su eminencia, de sus obras y monumentos...la pregunta sigue en pie: ¿Fue su vida buena o mala?...Lo cual es una manera distinta de formular la pregunta de Creso. Las envidias han desaparecido ya, y la única vara de medir es: "¿Fue amado o fue odiado? ¿Ha parecido su muerte una pérdida, o de ella se ha desprendido una especie de gozo?"
Recuerdo muy claramente las muertes de tres hombres. Uno de ellos había sido el hombre más rico del siglo, que después de haberse abierto camino con sus garras hasta la riqueza, pisoteando almas y cuerpos...La notica fue insertada en la tabla de avisos del barco en el que me hallaba, y casi todos lo recibieron con placer. Algunos incluso dijeron: "Gracias a Dios que ese hijo de perra ha muerto".
El segundo hombre era más listo que el diablo y estaba desprovisto del sentimiento de la dignidad humana. Por el contrario se hallaba muy familiarizado cn todas las debilidades y maldades del hombre y empleaba sus especiales conocimientos para descarriar a los hombres, para comprarlos, corromperlos, amenazarlos y seducirlos...A la muerte de este hombre, la nación entera resonó con sus alabanzas, pero bajo ellas se ocultaba la alegría que todos experimentaron con su muerte.
El tercero era un hombre que acaso cometió muchos errores en el desempeño de su obra, pero cuya verdadera vida se dedicó a ensalzar y a dignificar a los hombres, a inculcarles valor y a hacerlos buenos en una época en que se sentían míseros, espantados y rodeados por las fuerzas del mal desencadenadas por el mundo, que trataban de aprovecharse de su termor...Cuando murió, las gentes decían: ¿Qué haremos ahora? ¿Cómo podremos seguir viviendo sin él?"
En medio de la duda, estoy seguro de que por debajo de las capas superficiales y exteriores de fragilidad, los hombres desean ser buenos y quieren ser amados. Verdad es que muchos de sus vicios no constituyen más que atajos que intentan abrir para llegar al amor. Cuando un hombre llega a las puertas de la muerte, no importa cuáles puedan haber sido sus talentos, su influencia y su genio, que si muere sin amor, su vida entera parecerá un fracaso, y su muerte, un frío horror. Me parece que si estamos obligados a escoger entre dos líneas de pensamiento o de acción, sería bueno que pensasemos en nuestra muerte, y que, por lo tanto, nos esforzásemos en vivir de tal manera que nuestra mente no le produjese ningún placer al mundo (...)
De Betty Clermont, "Neocatólicos y nacionalcristianismo en NorteAmérica" (2009)
4.2LA MAYORÍA MORAL
La primera
organización de la derecha religiosa, Christian Voice, fue fundada en 1978,
nominalmente por Robert Grant. Se trataba de un grupo de defensa de causas
específicas, respaldado por la red de la Iglesia de la Unificación del
reverendo Sun Myung Moon, que operaba desde la sede de la Heritage Foundation.
En una conferencia de prensa celebrada en 1979, un desencantado Grant afirmó
que la organización era una farsa... controlada por tres católicos y un judío:
Paul Weyrich, Terry Dolan, Richard Viguerie y Howard Phillips —quien se
convirtió al cristianismo evangélico—.
Weyrich,
Dolan, Viguerie y Phillips abandonaron Christian Voice y se acercaron al
telepredicador Jerry Falwell para fundar la Moral Majority (Mayoría Moral). Fue
Weyrich quien acuñó la expresión «Moral Majority» —que evocaba la «mayoría
silenciosa» de Nixon— y quien eligió personalmente a Falwell. Falwell anunció
el objetivo de su nuevo grupo: «Defender el sistema de libre empresa, la
familia, la moral bíblica y los valores fundamentales».
Moon ayudó a
financiar a la «Moral Majority» y, cuando fue imputado en 1981 por fraude y
evasión fiscal delictiva, Falwell se unió a otros líderes religiosos para
presentar un escrito *amicus curiae* en favor de Moon. Moon le devolvió el
favor en 1995 al rescatar financieramente a la Liberty University —institución
de Falwell— cuando las deudas amenazaban con provocar su cierre por segunda
vez.
Falwell
resultaba un candidato atractivo para encabezar la «Moral Majority» (Mayoría
Moral) debido a su firme convicción de que la Iglesia y el Estado debían ser
inseparables, a su éxito previo al convertir la Thomas Road Baptist Church de
Lynchburg, Virginia, en una comunidad de más de 20 000 miembros, y a la
popularidad de su programa televisivo «The Old Time Gospel Hour», que también
se difundía por radio. La iglesia de Falwell emitió bonos sin garantía por
valor de 5,5 millones de dólares. Falwell ganó el caso en 1973, pero Liberty
tuvo que declararse en bancarrota y reorganizarse, perdiendo millones de
dólares pertenecientes a los inversores de la iglesia.
Otros
telepredicadores fueron incorporados al movimiento, y Weyrich se jactó: «Hace
un año o dos no pasaba nada. Ahora estamos en marcha». La «Mayoría Moral», no
obstante, operaba principalmente mediante envíos postales directos a una
extensa lista de personas y grupos; Richard Viguerie era el encargado de
recaudar fondos por correo directo para el Comité para la Supervivencia de un
Congreso Libre, de Weyrich.
Durante la
década de 1970, Viguerie convirtió su empresa de correo directo en un negocio
multimillonario que utilizó su considerable poder para influir en la elección
de candidatos de derecha. Viguerie ayudó a formar a operadores políticos,
además de crear, dotar de personal y financiar otras organizaciones
neoconservadoras. Su nota autobiográfica dice lo siguiente:
“Desde 1965,
ha sido propietario de empresas de marketing directo y publicidad —como
American Target Advertising—, estratega político y de campañas, activista,
portavoz conservador y escritor. Fue pionero en el uso político del correo
directo informatizado. Aquella tecnología fue el «Internet» de su época: permitió
a los conservadores sortear el dominio que los liberales ejercían sobre los
medios de comunicación de masas, y facilitó que miles de candidatos,
organizaciones y causas conservadoras hicieran llegar sus mensajes a los
ciudadanos estadounidenses de a pie.”
Viguerie
había perfeccionado el arte no solo de personalizar la correspondencia
—logrando así que los destinatarios la abrieran en lugar de desecharla como
correo basura—, sino también de adaptar el mensaje para apelar a los temores y
prejuicios de sus lectores. Viguerie vinculó a las personas con el Partido
Republicano mediante la manipulación de sus emociones, y las donaciones
comenzaron a llegar de forma masiva.

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