LOS MUROS, SEÑAL DE DECADENCIA
Cuando la desesperación se disfraza de fuerza (Pepe Escobar). Antes que admitir la derrota, le damos un manotazo al tablero. Los aranceles de Trump provocan escasez dentro de los países que quiere destruir. La seducción cultural ya no vale para conducir al vasallaje a los demás países, como el nuestro, modelo de siervo apaleado a la vez que sometido cultural y económicamente. Ya no hablamos español, sino castellano. Y en ese castellano que estudian los escolares colamos multitud de vocablos "anglo" aún cuando tengan equivalente español.
¿Quién fue el siervo del imperio que decidió que no se estudiaba literatura española ni lengua española en las escuelas? castellano por aquí castellano por allá, "libro traducido al castellano". España y lo español borrado, atención, por los propios españoles.
Intento de borrar una realidad.
DeepSeek, la nueva IA china ¿supera a la creada en Silicon Valley ? Mientras EEUU invierte millones en barcos y armas para dificultar el tráfico del crudo a sus "enemigos", China gana la partida mediante la finanza, las propias medidas de EEUU favorecen a China.
Brasil va a liquidar sus reservas en dólares, India, Sudáfrica siguen tomando su camino al margen de las machadas trumpianas: bombas, sanciones, la fuerza bruta.
Vídeo que muestra lo que es ponerse la soga al cuello a sí mismo sin que nadie haga nada directamente molesto, autohundirse.
el poder real en el siglo XXI ya no se mide en capacidad destructiva sino en ser el lugar en el mundo al que la gente quiere enviar a sus hijos a estudiar(Pepe Escobar )
¿Ha desarrollado el mundo suficientes alternativas para sobrevivir al colapso del sistema que dominó los últimos 80 años?
El muro que Adriano construyó, un ejemplo del límite al que llegó el Imperio romano, ya no se podía conquistar más. Año 122, el emperador tiene detrás de él el camino a la gloria de Roma, a partir de ahí, el futuro se veía y fue más negro.
En definitiva, que escrivarianos reunidos ese a han llegado demasiado tarde la cumbre, la hegemonía mundial está cambiando de manos. Que vayan haciendo las maletas, recogiendo los bártulos del chiringuito en la calle K, despidiéndose de apadrinar el futuro emperador que ni siquiera será JD Vance, sino el cubano, dicen. Y no creo que Marcos Rubio se deje engatusar.
Deberán de diversificarse, no bastará un rascacielos en Pekín, muchas otras capitales están contando y contarán más en el futuro. Ocaso de EEUU que se anuncia.
Los miembros del Opus, al igual que los judíos, deben de tener una alta concepción de sí mismos. Deben considerarse los elegidos, los selectos, los protuberantes.
También están unidos judíos y miembros de la Obra por su sentido reverencial ante el dinero. No son nada idealistas y su sentido es eminentemente práctico respecto de los bienes materiales.
Entre ellos la asistencia y la ayuda mutua es sólo para sí. Barren siempre hacia adentro. Están siempre dispuestos a recibir sin dar nada a cambio. No comparten ni sus bienes, ni sus riquezas con otros que no sean de su misma condición. Su divisa, en este aspecto, recuerda a la leyenda del repostero que se exhibe en la sala de estar de la residencia del Opus, Netherhall, en Londres que dice "el hermano, ayudado por el hermano, es como una ciudad amurallada".
Pero claro, los hermanos son ellos, sólo ellos y nada más que ellos.
El mito del "pueblo elegido" está agudizado en ambas comunidades. Los judíos no hacen más que repetirlo machaconamente, que son el pueblo elegido por Dios. Los miembros del Opus Dei se jactan entre sí de su "elección divina". Es una idea que se les repite con insistencia para que se imbuyan de ella y la compartan. Con todo empeño se les hace creer que ellos, por eso del Opus, son los elegidos de entre los llamados. Incluso cuando se les admite y penetran, en su recepción, cuando "pitan", se les felicita por ese inestimable "regalo de Dios", por haber fijado Dios su atenta mirada en el neófito cuando abandona y renuncia a todo para confiarse al Opus, que ya durante su vida y en su morada lo tendrá a buen recaudo como corresponde a un "privilegiado".
Entre las enseñanzas que se imparten a los judíos se les educa con argumentos como estos:
". ¿Sabes, hijo mío, que solamente las almas de los judíos descienden del primer hombre?
- ¿Quién dice eso, papá? - El Talmud... Y ¿sabes que el mundo ha sido creado sólo a causa de Israel?
- Y eso, ¿quién lo dice?
- También el Talmud. Está en el Tratado Bereschich Rebba, sección 1. Los bienes, por tanto, que, poseen los otros hombres, en realidad pertenecen a los judíos".
El Talmud dispone minuciosamente cómo deben vivir los judíos. Prescribe hasta los detalles más nimios e insignificantes. Su vida está reglada, coartada. De ahí el elogio a la mansedumbre, la discreción o la sagacidad vulpina, tan cara a los judíos y a los miembros del Opus.
Se dice que la fuerza de los judíos, como la del Opus es la de callar y que la pervivencia reside en el secreto.
Ellos se sienten orgullosos de ser judíos o del Opus, aunque no lo digan, no lo manifiesten, lo oculten. Es preferible que nunca lo digan, que no lo exterioricen, porque en el silencio de su condición reside su mejor y más resguardada protección, porque así pueden impunemente realizar sus planes ocultos, entre la ignorancia de los demás, porque actúan siguiendo planes según tramas invisibles e inexplicables para los que les rodean.
No olvidan y celebran el pasaje del Exodo, cuando Aarón, sumo sacerdote hermano de Moisés, ante el pueblo en su derredor, con gran alborozo, mostrándole el becerro de oro les insta: "Israel, he aquí a tu Dios" y no cabe duda que el Opus es un reflejo del pueblo de Israel.
Se presentan como místicos y religiosos aunque su esperanza se cifra sólo en los bienes de este mundo, pues ignoran lo que hay más allá y por eso quieren establecer su paraíso en la tierra. Piensan que Dios les ha creado no para ganar el cielo, sino para dominar y someter la tierra. Esa es su fe
Para los judíos, igual que para el Opus "el libertador saldrá de Sión" según el apóstol Pablo cuando repite la promesa de Isaías.
Su espíritu es calculador. Por eso se infiltran tan hondo entre los bautizados. No les importa el desprecio del pueblo si saben ganarse la confianza de los gobernantes. Saben bien que los cargos públicos son el mejor medio de allegar riquezas.
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