ZORROS

Dan ganas de darles un empujoncito en plena declaración y que ardan ellos. 

 Como hay tanto Jaime en esta historia y todavía es el día de San Jaime pongo a Bleda hablando de🦊en femenino plural, de 🥤en plural quitando el recipiente. Juegos de palabras a la altura de Quevedo, un escándalo detrás de otro y cada cual mayor.

El título que le ha buscado al libro, supongo novela muestrra una Cruella de Ville cazadotes a la altura de los tiempos. 

El vientre que ha parido no sería el mismo de donde proceden los gametos. Además que la actual reina se saltó todos los prohibidos de la Iglesia para poder contraer matrimonio en la catedral de la Almudena. Con la inmensa y gran importancia que se daban a esos dos pecados...en este caso se hace la vista gordísima. Si el ex rey tenía a Corina cerca pero fuera de palacio, la actual monarca ni siquiera toma esas distancias con sus corinos. 

Me importa Jaime del Burgo, hijo de notable pamplonés, de los del Burgo de toda la vida, padre abogado,  y político de la UCD, abuelo carlista, connivencias opusinas todas, aunque no creo que él pertenezca, no le hace falta, es de esa gente que ya nos hace suficientes favores sin ser de los nuestros. Relativamente vecinos en la Pamplona de mi adolescencia, una tía del Jaime que sale en la historia de Cruella de Ville, sí tenía carné escrivariano, seguro cien por cien. Todo gente bien pensante, religiosamente correcta y lo mejor de lo mejor de lo  mejor. Por eso me llama especialmente la atención que una rama de un tronco tan ilustre esté mezclado en esas historias de óvulos que no se sabe de quien son, fetos que se quitan de en medio y en general del 🦊erío mayor del reino.

El contraste inmenso con una gran lectura de la biografía de un autor que no es santo, ni va para canonización, ni hace milagros. Fue un ser humano lleno de defectos, que no cumplía sus deberes cien por cien, soñador, poeta, romántico, pioner de la aviación, un caos en tantas cosas y sin embargo...escribió un libro que toca lo más profundo de nuestra humanidad. 


No le han reconocido el carisma en ninguna Iglesia, que yo sepa. Pero "El principito" te conecta con lo más profundamente humano que tenemos. No se puede explicar el éxito mundial de este libro, que él no conoció porque murió en un accidente cuando cayó al mar el avión que el mismo pilotaba el 31 de julio de 1944. Llevaba 20 años "pudiendo haberse matado" en otros accidentes, algunos bien graves, uno en Guatemala y otro en el desierto cerca de El Cairo, más pequeños incidentes que él mismo provocaba por sus abundantes despistes y no seguimiento de los protocolos. Como opusino la llevaba clara, no cuidaba las cosas pequeñas ni las grandes. 

Se casó con una salvadoreña, Consuelo, que tenía el mismo lado caótico que él. La convivencia fue imposible y acabaron casados pero queriéndose en la distancia. No fue ejemplo más que de grandísimo narrador, valiente pionero de la aviación, mago, gran conversador, cuenta cuentos y  nos regaló ese relato último que le ha hecho inmortal y que es maravilloso. No sé si es rezar leerlo, pero eleva el espíritu, la historia del farolero que tiene que estar apagando y encendiendo el farol porque el planeta es muy pequeñito, la del hombre que cuenta estrellas, la de la rosa caprichosa, la de los volcanes que hay que deshollinar o la de los baobabs que se comen el planeta si no los arrancas cuando son una hierbecilla insignificante. Por no hablar del maravilloso 🦊 que le enseña nada menos que en qué consiste la amistad. 


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