No ser hombre ejemplar

A una familia corriente no le pasa desapercibida la conducta manifiestamente lésbica de estas 2 agregadas que NO VIVEN EN CENTROS DEL OPUS, sino en sus viviendas particulares. Son las típicas de la doble vida; una, la de cara al Opus; otra, cuando dejan su disfraz colgado en el perchero de su casa. Ahí, terminado el "trabajo", pasan a ser "ellas mismas": lamentable, pero cierto, Morgana.
Paco.


Las dobles caras, y triples, son sus señas de identidad. ¡Qué peligro! es un clásico del comportamiento social. Pocas personas te encuentras que no llevan puesta su máscara, pienso que en nuestras sociedades incluso es el signo del paso de la juventud al ser adulto: capacidad de cambiar de careta según con quien estés.

La diferencia es que los no opus tienen máscara sin predicar la "santidad" a diestro y siniestro.

Dice Ortega y Gasset en un artículo de 1924: Todo hombre que llega a ser hombre ejemplar en algo, alcanza lo más alto que al hombre es permitido. Frente a la auténtica ejemplaridad hay una ejemplaridad ficticia e inane.

Una y otra se diferencian por lo pronto en que el hombre ejemplar no se propone nunca serlo. Obedeciendo a una profunda exigencia de su organismo, se entrega apasionadamente al ejercicio de una actividad -la caza o la guerra, el amor al prójimo o la ciencia, la religiosidad o el arte-. En esta entrega inmediata, directa, espontánea, a una labor consigue cierto grado de perfección y entonces, sin que él se lo proponga, como una consecuencia imprevista, resulta ser ejemplar para otros hombres.

EN el falso ejemplar, la trayectoria espiritual es de dirección opuesta. Se propone directamente ser ejemplar; en qué y cómo es cuestión secundaria que luego procurará resolver. No le interesa labor alguna determinada: no siente en nada apetito de perfección, LO QUE AMBICIONA, ES ESE EFECTO SOCIAL DE LA PERFECCION: LA EJEMPLARIDAD.

No quiere ser un gran cazador ni gran guerrero, ni bueno, ni sabio, ni santo. No quiere, en rigor, ser nada en sí mismo. Quiere ser para los demás, en los ojos ajenos, la norma y el modelo.

No advierte la contradicción que este propósito hay. Porque la ejemplaridad es un resultado automático y como mecánico de alguna perfección, y esta no se consigue si no existe un frenético amor y apasionada entrega a una labor detrminada".

Ortega y Gasset, Obras completas vol.II, pp.355-359.

Comentarios

isabel ha dicho que…
Ana gracias!! Ya sabes que puedes hacer lo que quieras con lo que veas escrito mío en cualquier sitio. Hasta ahora no he tenido problemas de que alguien utilice mi alias y manipule mis mensajes (estoy segura que si fuese así, te darías cuenta).

Ultimamente no puedo llegar al blog todos los días (se me bloquea el pc, quizás necesito desfragmentar), siempre reviso hacia atrás pero no conseguido ver si era tu cumple o el cumple del blog. Sea lo q sea, un montón de felicidades, Ana!
isabel ha dicho que…
Creo, que desde que nació internet, la perversidad, la mentira y el maquiavelismo, tienen escasa viabilidad a medio y largo plazo.

El horror ahora, sólo puede ser impune in situ por la vía de la fuerza o del tráfico de influencias, porque a los ojos del mundo e incluso en las mentes de los "in situ", la maldad y los atropellos han dejado de ser impunes. Como mínimo, aportan descrédito al individuo y a los grupos a los que pertenecen estos individuos.

Si hablamos para que lo que nos ha pasado a nosotros no ocurra a otros (acción, que no es bondad, generosidad, altruismo ...si no elemental obligación de "humanos" para con nuestros congéneres), no entiendo como no aparecen el Colegio, centro, actividad deportiva ... o lo que fuese y fecha, para situar a D. Rogelio, D. Oscar ... & Cías. perversas, por ejemplo.

Me parece tan importante segar este tipo de horrores ... que a su vez, no repercutan en ninguna generación más, que salto ... sí, sé que salto!!.
Pedro ha dicho que…
Un buen ejemplo de ejemplaridad real es el de Julián Gómez del Castillo, o el de Guillem Rovirosa. Pocos títulos nobiliarios pidieron; pocos reconocimientos académicos y sociales inmerecidos, sino más bien lo contrario.

Lo contrario que el Escriba. Paradigma de la inanidad y la ambición desmedida. Sacarle el negativo a la foto.

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