Historia de una traición ( o más)

Me gustaría no haber tenido que ver nunca con la justicia española,  todavía me estoy preguntando cuando veo los millones que se llevan los políticos y lo limpitos de polvo y paja que salen qué he hecho yo para merecer lo que me he llevado de juicios, que vivo con lo justo y gracias, y que nunca he cogido un céntimo que no fuera mío. Incluso he trabajado gratis por amor de Dios.

Así que desconfío no mucho sino muchísimo de que los señores magistrados de alto copete estén de verdad interesados en "limpiar" de indeseables el poder judicial, mucho menos cuando al tema de las escuchas se une el tema de las fosas del franquismo que parece traído por los pelos por no decir más, y luego la otra cuestión del pago de los cursos. Si no viviera en este país como ciudadana que procura informarse de la idiosincrasia española y de cómo somos y funcionamos, que ojalá alguien me lo hubiera explicado antes, y si no hubiera sufrido en mis carnes tantas injusticias sin haberle tocado un pelo de lo que no es mío, es más dejandómelo todo por el camino, seguramente diría, "ah sí, los jueces del Supremo buscan la justicia".
Pero desconfío a más no poder. Aguantamos mal la fama de los que consideramos que son nuestros iguales, y cada victoria o medalla de alguien al que "conocí cerezo" nos parece una afrenta ¿por qué él sí y yo no?   Además de haber conocido a alguna persona en la judicatura que me merece toda la estima por su honradez y profesionalidad que salió de ella por piernas, evidentemente no estaba a gusto.

Ramón preguntó en opuslibros.org sobre la trayectoria de Ruiz Mateos.
Ya hace tiempo saqué lo que venía en Ruedo Ibérico sobre Rumasa,

http://www.opus-info.org/index.php?title=Cuadernos_de_Ruedo_Ib%C3%A9rico/Rumasa_o_los_mecanismos_del_crecimiento_espa%C3%B1ol

Ahora he encontrado en "Their Kingdom come" otro capítulo dedicado expresamente
http://www.naderlibrary.com/lit.kingdomcome.20.htm

más el final de la historia como estaba en los años 90 que se explica en este otro capítulo
http://www.naderlibrary.com/lit.kingdomcome.26.htm


Mis personajes favoritos y claves son, por supuesto Ruiz Mateos


Y el banquero Luis Valls Taberner
Luis Valls Teberner (1925-2006)

Heredero del negocio paterno de venta de vino de Jerez en 1958 “Ruizma” cerró un contrato con Harvey que le dio suficiente liquidez como para invertir en otras empresas. Coincidía que España tras años de estancamiento económico empezaba un tímido despegue. Además del negocio Jose María heredó una gran devoción a la virgen María reforzada por su entrada en el Opus Dei en 1963.

Ruiz Mateos atrajo la atención del banquero Luis Valls Taberner presidente del Banco Popular que también se veía con florecientes ganancias en aquellos años. A la sazón Luis Valls era y fue hasta su muerte numerario. Valls le presentó a Paco Curt martínez, con quien compartiría empresas turísticas en la costa de Tarragona y a Gregorio López Bravo supernumerario y ministro de industria en 1962. A ambos el banquero numerario les veía grandes posibilidades.
Metido en la red de amistades opusinas Ruizma empezó a expandir sus negocios: compró la Banca Jiménez y la transformó en el Banco de Jerez, adquirió una gran bodega productora de vino de Jerez y siguió extendiéndose en la industria alimentaria, la construcción, el turismo.
En 1968 se traslada a Madrid. Y bautiza su holding con el nombre que le hará famoso: 350 empresas agroalimentarias, farmaceúticas, turísticas y 20 bancos, con 40.000 empleados Rumasa era una de las mayores empresas españolas.

Infatigable trabajador y devoto, padre de 13 hijos, tenía en su despacho la imagen de la Virgen, dos crucifijos y un ejemplar de “Camino” encuadernado en piel. En su mesita de noche el retrato de Escrivá, el padre, y como supernumerario incorpora a sus normas de vida, la confesión semanal, la charla fraterna con un laico, el círculo semanal y la nada despreciable cantidad de un millón de dólares anuales en las arcas de la Obra.
“Recibí el dinero de Dios, lo devuelvo a Dios.”

Ruiz Mateos creía que era indispensable para la Obra de Dios. Permitió a los estrategas del Opus usar su corporación aunque él seguía siendo el jefe. Ocho de quince directores eran de la Obra. Y dado que el Opus le dejaba en libertad para hacer sus negocios como le pareciera mejor no se dió cuenta de la paradoja que constituía el hecho de que su director espiritual le dijera que no revelara su pertenencia al Opus. 
El numerario Salvador Nacher March, abogado, se convirtió además de su "charlista" en su "alter ego", todos los temas los discutía con él, nada era lo suficientemente íntimo para que no se lo diera a conocer.
Impresiona ver que este empresario vivió lo mismo que los numerarios de a pie sin millones a disposición, la dependencia total para absolutamente todos los aspectos de tu vida, hasta los más íntimos de la persona que lleva tu charla. En el caso de Ruiz Mateos superinteresante dependencia, lo ordeñaron a base de bien. 
De hecho sólo había otra persona en la que Ruiz Mateos tenía más confianza que en su director, Luis Valls Taberner.


El caso de Ruiz Mateos ilustra perfectametne el doble lenguaje de la organización, que pretende no interferir en la vida profesional de sus miembros. Su trabajo es meramente espiritual, ya que los miembros del Opus son libres en las materias en las que la iglesia ha dado plena libertad a los fieles. Lo peor es que nos lo creíamos.

Rumasa era la perfecta estructura para satisfacer las particulares necesidades del Opus Dei:
Primero, Rumasa era propiedad privada de Ruiz Mateos y de sus cuatro hermanos, (uno de ellos un cura del Opus) y de su hermana.
Segundo, Rumasa era un grupo muy diversificado con sus propios bancos en España y en el extranjero. Esto significa que podía ser utilizado por una parte para camuflar transferencias internacionales y por otra para sacar contribuciones millonarias.
Tercero, Rumasa convenía al Opus Dei por sus cualidades de confidencialidad, flexibilidad, disponibilidad y fungibilidad, todas características muy importantes para los hombres que gobiernan el Opus Dei.

Optimista por naturaleza, Ruiz Mateos llegó a ser uno de los hijos más fiel, obediente y provechoso del Padre. Fue lisonjeado y mimado. Su amor a la Obra creció y la Obra lo amaba. Cuando se le indicaba que se necesitaba su ayuda para ayudar a una empresa auxiliar del Opus Dei en apuros, como un banco con problemas, acudía Ruiz Mateos libremente y de buena fe. Cuando se le pidieron 10 millones de Dólares para la universidad de Navarra los dió igualmente.

Los requerimientos financieros del Opus Dei son vastos. Con cinco universidades sudamericanas a imagen y semejanza de Navarra, una docena de instituciones educativas existentes o planeadas alrededor del globo y el santuario de Torreciudad en construcción que salió por unos 30 millones de dólares, necesitaba recurrir a un grupo de empresas como Rumasa. La presión es constante para buscar no sólo nuevos miembros también nuevas fuentes de capital. Eran negocios arriesgados, puesto que si una empresa fallaba se podían poner en peligro sectores enteros de la economía. Parecía que nada podía turbar la singladura de la abeja, pero en 1974 llegó el primer contratiempo, cuando los precios del petróleo se cuadruplicaron y en Roma donde el Opus Dei estaba emprendiendo la batalla por la influencia en la curia, no se dieron cuenta hasta varios meses después.

Ruiz Mateos era consciente de que la obediencia era la clave para ser un buen hijo de la Obra. Cualquier duda en obedecer a los superiores se interpreta como un rechazo a la voluntad de Dios.



A la muerte del fundador que impactó especialmente a Ruiz Mateos, Rumasa facturaba el 2% del PIB español. Parecía poder financiar cualquier proyecto del Opus Dei. Pagaba religiosamente el 10% de sus beneficios trimestralmente a cuentas del Opus en Suiza. El trato se hacía directamente entre Carlos Quintas Alvarez, directivo de Rumasa y Juan Francisco Montuenga, tesorero del Opus Dei en España.
Además de estos pagos regulares Rumasa socorría al Opus Dei en caso de necesidad. Fue el caso del Banco Atlántico. Este banco pasaba por dificultades en 1977, sus acciones caían en la bolsa. Continetal Illinois decidió dejar sus acciones del banco, y el Opus Dei, a espaldas de los directores de dicho banco, pidió a Ruiz Mateos que interviniera. Ruizma inyectó 50 millones.

Ruiz Mateos explicaba con su habitual optimismo que Rumasa hizo una oferta atractiva y compró las acciones de Continental Illinois. Tras la compra fue a explicar la situación a los directivos del Atlántico Bofill y Ferrer, que miembros del Opus ellos mismos por lo que parece, no estaban al corriente de la operación.

Cuando José Ferrer se enteró se quedó lívido y sin habla durante al menos 10 minutos. Ruiz Mateos comprendió que si un hombre del calibre de Ferrer se había quedado mudo estaba profesionalmente acabado. La "terrible obediencia del Opus Dei" le exigía que aceptara el hecho consumado, fueran cuales fueran las desagradables consecuencias.

Los directores del Opus Dei exigieron a Ruiz Mateos que comprara también el Banco Latino para redondear la operación del Atlántico y a un precio muy elevado. El Banco Latino había hecho préstamos significativos a la Fundación General Mediterránea y a otras empresas relacionadas con el Opus Dei clasificadas como deudores que no podían pagar. 13 millones y medio fueron a parar a Esfina, la FGM y el Atlántico para adquirir Banco Latino. La FGM pudo continuar operando 16 años más gracias al salvavidas de Rumasa. Finalmente adquiriendo el Atlántico Ruiz Mateos contrató los servicios del abogado de Zurich Arthur Wiederkehr.
Ruiz Mateos quiso tranquilizar a Bofill y a Ferrer, no los pensaba echar del staff del Atlántico. Pero  los mandos del Opus Dei tenían otras intenciones para ellos: Bofill fue enviado a Londres a enseñar Economía en una escuela del Opus y Ferrer se trasladó a Argentina donde su familia tenía intereses y donde existía otra FGM que financió el movimiento neoperonista.

El banco de España advirtió en 1978 a Ruiz Mateos que aflojara el acelerador. Además pidió auditar las cuentas del holding y nombró a Navarro Rubio como "auditor". Aunque la mayor parte estaba a nombre de la familia, había hasta 100.000 pequeños inversores que poseían acciones de Rumasa. Pero Ruiz Mateos no tenía intención de enseñar las cuentas porque se habrían visto las transferencias a la red  del Opus Dei en el extranjero. Con la ayuda del abogado Wiederkehr empezó a diseminar las acciones de Rumasa, aunque eso requería llevar varios libros de contabilidad y enseñar sólo uno de ellos. Nunca se dijo que Ruiz Mateos fuera tonto, era astuto como un zorro y seguía confiando en Luis Valls.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Transparencia, pero de verdad. Creo que van a salir cuestiones jugosas. Al tiempo.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=20726

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