Interioridad de Marcel Legaut



Hay otros caminos que no tienen que ver con normas, criterios ni con el derecho canónico del Dios Tiquismiquis. Mucho menos con pertenencias a clubs de élite en los que se entra fácil si se reúnen una serie de características útiles al grupo, pero de los que difícilmente se sale sin pagar un alto precio personal y económico.

Me ha llamado la atención este vídeo de un católico no sé si ortodoxo pero sí profundo, porque insiste mucho en la fe en sí mismo, como una profundización de la psicológica confianza en uno mismo. A través de las propias obras y a lo largo de la vida, podemos ir transformando esa confianza en fe en mí misma y al tiempo en fe en Dios, es decir, Dios no se manifestaría al alma por negación de lo que uno es, sino por profundización en lo que somos. Todo lo contrario de lo que nos pasó, entonces cualquier manifestación de personalidad, valía, dote o habilidad que no fuera usada directamente en beneficio del grupo era considerada "soberbia", descamino, afán de destacar o defecto, pecado.

Marcel Legaut fue un profesor  universitario de matemáticas, católico, que un buen día en el curso de la segunda guerra mundial decidió "echarse al monte". La guerra le puso frente a sí, estuvo al mando de un escuadrón y se dió cuenta de que él era sólo un intelectual, no un hombre en sentido propio. Estuvo en el Estado mayor del aire, y empezó a madurar su idea de hacerse pastor. Tras la derrota del ejército francés ante la Wermacht, pensó que un país que no es capaz de dar "hombres" no puede encontrar ni equilibrio ni prosperidad. y decidió llevar una vida más auténtica, en el campo. En 1940 encontró una propiedad en los alrededores de Lyon, sin comodidades. Al principio quiso compaginar su trabajo en la facultad de Lyon, un vecino le enseñó a trabajar la tierra. Y a los dos años dejó la universidad, quiso que otros colegas  le siguieran en su aventura campesina, pastoril y espiritual sin mucho éxito. Los profesores no estaban preparados para el trabajo manual.

"Donde no hay riesgo no hay cultura", dice. Para poder pensar, hay que equilibrar el cerebro con el trabajo manual. En la misma línea que Simone Weil, que enseñaba que el trabajo manual es el más espiritual de todos. La cultura libresca no es suficiente para conseguir un buen sentido común.



En este segundo vídeo habla de su vida una vez que la actividad física empieza a disminuir. El espíritu revive en el anciano Marcel Legaut, y casi sin querer hace balance. Muchos tienen una vejez mediocre porque su vida fue mediocre y no puede sostener el presente. En esa última etapa Legaut observa que se puede confirmar lo que cuando se era joven se intuía, que la propia vida tiene valor. En el fragor y variedad de acontecimientos que pasaron, la persona ve desde la altura de la edad, si ha demostrado quién es. La muerte es entonces llegar a la cima, siendo una ruptura brutal, es también la coronación de la vida. El valor no viene dado desde fuera por lo que los demás piensan de uno, sino que lo encuentra la persona en sí.



En vez de razones exteriores para llegar a la existencia de Dios, como hacen las vías tomistas, Marcel Legaut encuentra a Dios en sus propias carencias. Hay distintos tipos de creencias, por cultura, por sentimiento, pero la fe en Dios de Marcel Legaut está dentro. Cuando creamos valores no nos limitamos a repetir algo, la acción creadora de cada uno de nosotros es a la vez respuesta a un don: es nuestra pero no es nuestra. "Hay una realidad que viene de mí, pero no es mía" afirma Legaut. Sin interioridad no hay fe real, es necesaria para que el cristianismo alcance profundidad. Comprensión de uno mismo y comprensión de quien fue Jesús de Nazaret, la mera teología es abstracta y no basta.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En clave de humor....
http://www.elmundotoday.com/2012/11/una-senora-del-opus-dei-lleva-dos-horas-pariendo-ninos/
Anónimo ha dicho que…
¿Hasta cuándo?

http://www.diariocritico.com/e-xclusivo/antidisturbios/sup-/disparo-pelotas-de-goma/423801

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