MÁS JUDÍOS Y "OPUS DEI"
Mucha incertidumbre sobre el futuro, el golpe está dado y comentarios a millones. Hay que esperar. Parece sí, que no le van a dar el gobierno a la de la estampa del founder así porque sí y porque ya es Nobel sin haber hecho nada, nada, nada, nada. Como suele ocurrir a veces con ese premio, que es un previo, en el caso de Obama fue lo mismo, premio preventivo, no premio a realizaciones concretas en favor de la humanidad.
El derecho internacional nos lo pasamos por ... y dice Gullo que atrapa mosquitos y deja pasar camellos. Pero no me meto más porque ignoro. EEUU patea el tablero que él mismo creó en un momento de debilidad, no puede imponerse como antes. Ha perdido la hegemonía de hace 30 años.
La primera vez que una revista católica ensambla al Opus con los judíos fue en el número
correspondiente al mes de enero de 1990 de la publicación mensual "Tradición Católica" en la que apareció un titular destacado, en letras de molde de varios ciceros cuyo texto era el siguiente: "Opus y Judaísmo. Táctica del sabotaje". 7 La revista empezaba a vislumbrar la clave del enigma y del fenómeno Opus.Ya es significativo y sintomático que al Opus - que se presenta como ultracatólico sospechosamente, con la fe del converso puedan pertenecer personas "no cristianas" y "donde hay una gran representación judía, lo que puede explicar el rápido auge financiero y la influencia de la Obra en la alta economía". Y lo que es más insólito aún, al Opus pueden pertenecer incluso los no creyentes. Según el periodista judío del N. Y. Times Herbert L. Matthews, gran conocedor del Opus, "nunca se tiene seguridad respecto a los miembros de este organismo, que trabaja en gran secreto en cuanto a nombres, número, actividad..." Cuando todo se quiere ocultar, cuando la verdad misma se disimula, alguna razón poderosa deberá existir para enmascarar la Obra de Dios con tanto misterio.
Escrivá recibía, según varios autores, a numerosas personas: católicos, cristianos de distintas confesiones, judíos, agnósticos, etc. "que deseaban conocerle y pedirle consejo". 'Los judíos no se sabe si iban o venían, si se acercaban a recibir consejos o a dárselos.
Tuvo exquisito cuidado Escrivá en abrir las compuertas para que desde dentro de la Iglesia, a través del "Opus Dei", operaran gentes no sólo no católicas, sino incluso anticristianas. Esta posibilidad se la brindó por medio de los "socios cooperadores" aunque resulta difícil comprender cómo una persona que no cree, que no siente, que no profesa unas creencias religiosas, pueda ayudarla, a no ser que la ayuden a destruirla como caballos de Troya. Las cuatro categorías de los miembros opusdeístas pueden ser: numerarios, supernumerarios, oblatos y "cooperadores" y es en este cuarto poder dentro de la Obra por donde penetra un tufillo de insinceridad y donde se sitúa, para no levantar sospechas, el estamento judío puro.
Entre las conexiones destacadas del Opus Dei con el judaísmo, citemos por ejemplo al cardenal de origen judío Agustín Bea - confesor del Pontífice reinante entonces, S. S. Pío XII - que fue una de las jerarquías eclesiásticas que más apoyó tanto económicamente como a través de su tráfico de influencias en los corredores y pasillos Vaticanos al Opus y a Escrivá, con quien le unían lazos de sangre y de amistad. El judío Cardenal Bea fue el impulsor y creador de controvertidos documentos del Concilio Vaticano ll, tales como los referentes al liberalismo religioso, al pueblo judío - al cual pertenecía -, a las relaciones de la Iglesia con las sectas o catapultando con toda clase de ayudas y recomendaciones al Opus Dei.
Los contactos de Escrivá de Balaguer con el cardenal Agustín Bea, permitieron más tarde que el fundador del Opus Dei respondiera a la pregunta 21 del folleto 24 preguntas a José María Escrivá de Balaguer, en los siguientes términos: "Padre Santo - se refería a Juan XXIIl -, en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de vuestra Santidad - en clara alusión a Bea -. El se rió emocionado porque sabía que ya, desde 1950, la Santa Sede - por intermediación de Bea - había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aún a los no cristianos". Era un reconocimiento explícito y pesonal de la penetración del elemento judío en cuña en la Iglesia Católica.
A sus hombres posicionados en esferas políticas se les comenzó a llamar tecnócratas, influidos por las ideas económicas del judío estadounidense Trostein Veblen que en 1919 publicó su libro The Engineers and the Price System de donde partiera la tecnocracia fomentada por el también judío Howard Scott, y entre los más ardientes defensores de la teoría económica tecnocrática adoptada por el Opus se encuentran la plantilla de Walter Rastentrauch, Basset Jones, Del Hitchoc, Ackermann, todos de la misma antropología física que basan su sistema en provechos inmediatos y rentabilidad.
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