EXORCISTAS. ESPIRITUALIDAD
Rebeca está muy preocupada por este exorcista, Chad Ripperger, que ha dado una entrevista de más de cuatro horas en un podcast de audiencia millonaria. Me recuerda a alguien. Y es que don Chad reduce todos los problemas de la humanidad a la posesión demoníaca en la que es experto. Rebeca se preocupa porque en aspectos relevantes este cura de sotana se salta la propia doctrina de la Iglesia que ante cualquier duda y antes de acudir al expulsador de satanes recomienda consultar con un especialista sanitario.
En infovaticana se han hecho eco de la entrevista, resaltando la parte en la que el sacerdote se entretiene en sugerir la posesión diabólica a "altos niveles" jerárquicos y etc.
Me parecen unos charlatanes de tomo y lomo, todos ellos. Cosas mías a las que no hay que hacer gran caso.
Los historiadores serios no se pueden acercar al "Opus Dei", es un búnker. Controla sus archivos de modo férreo. Son las autoridades del grupo, ya no sé si prelaticias o qué, quienes designan al "negro", "criado", "esclavo", alguien fanatizado dispuesto a poner su pluma y su lengua y conocimiento del idioma a disposición de la institución para escribir solo lo que en ese momento convenga. Se llame el escritor Pili, Coverdale, Guyón o el difunto cura sevillano recientemente fallecido que figuraba como autor del itinerario jurídico. Otro embrollo a mayor gloria del santificado cura marqués por unos años.
Cuanto más tiempo pasa las cosas parece que se ponen en su sitio, queramos o no, porque se van viendo las costuras del Frankestein. Hoy la mayor parte de las tertulias en las que el santo se prodigaba ante el público de seguidores ya no tienen un pase en Internet: ¡solo ha pasado medio siglo! hechos y dichos de aquellos tiempos que a la generación de mis padres podían convencer hoy generan rechazo.
Vivir en lo políticamente correcto, en la cresta de los políticamente correcto en un momento determinado tiene estas desventajas, que pasas de moda rápido.
Dada mi formación católica a machamartillo me cuesta creer en retornos terapéuticos a vidas pasadas, que es de lo que habla la obra de Brian Weiss, "Muchos cuerpos, una misma alma" (2005). La frase es de Plotino.
Pero he encontrado partes inspiradoras, por sucesos recientes que implican relaciones personales agrias:
"Hace poco una paciente me contaba que la aterraba pensar que la relación de codependencia que había tenido con un hombre que la maltrataba, y del que había logrado escapar hacía poco, puede que no hubiera terminado; sabía que ese hombre podía regresar en una vida futura: "¿Cómo puedo evitarlo? No quiero volver a tener nada que ver con él."
La solución es asegurarse de que no haya entre nosotros ningún anzuelo que atraiga a esa persona, que no haya rabia, violencia, nada negativo. Si logramos abandonar una relación con amor, empatía y compasión, sin deseo alguno de venganza, sin miedo y sin odio, lograremos pasar página. Como dice Wayne Dier, "envíales amor y luz y envíales muy lejos".
Al menos indiferencia, es lo único que podemos hacer ante quien nos daña.
La gran lección de este libro: estamos en este mundo para aprender, hemos de tener paciencia. No empujar el agua del río, las cosas pasan cuando tienen que pasar, los frutos maduran a su tiempo. A mí se me hace largo ya, pero doy gracias de esta viva a día de hoy.
Unas palabras sobre qué es espiritualidad, p. 253, en relación con los ancianos judíos que veía balancearse de niño rezando en la sinagoga:
"Después de conocer a Catherine, lo comprendí. Aquellos hombres se adentraban en un estado alterado, lo mismo que hago yo con mis pacientes al hipnotizarlos. Lo que importaba no era lo que decían las palabras en sí, sino el ritual. Los ancianos establecían una conexión con Dios, y el ritual (como todos los rituales religiosos con independencia del credo) les permitía alcanzar una mayor espiritualidad.
Da igual que recemos al Dios judío, al Dios cristiano o al del islam, el objeto es el mismo: acercarnos al ser espiritual supremo y, con ello, a la espiritualidad en sí en su estado más puro.
Para mí,ser espiritual quiere decir ser más compasivo, afectuoso y bueno. Quiere decir tender la mano a la gente con cariño sin esperar nada a cambio. Quiere decir reconocer algo mayor que uno mismo, una fuerza que existe en una esfera desconocida que tenemos que luchar por descubrir. Quiere decir comprender que hay lecciones superiores que debemos aprender y darnos cuenta de que, una vez aprendidas, nos esperarán otras aun superiores. La capacidad de ser espiritual reside en el interior de todos nosotros y tenemos que sacar provecho de ella.
He visto personas religiosas cometer actos violentos o incitar a otras a cometer actos bélicos. "Mata, dicen, porque aquellos a quienes atacas no comparten nuestras creencias y, por lo tanto, son nuestros enemigos." Esa gente no ha aprendido la lección de que sólo hay un universo, un alma. Para mí, su actitud es totalmente antiespiritual; se puede ser ateo y, no obstante, comportarse con cariño y compasión. Una persona puede trabajar de voluntario, por ejemplo, no porque se lo ordene Dios, sino porque, al hacerlo, se siente bien y porque considera que así deberían tratarse los seres humanos entre ellos, que así es como deberíamos progresar hacia el nivel superior.
Según mi concepción, Dios es una energía de amor y sabiduría que reside en todas y cada una de las células de nuestros cuerpos. No me lo imagino como un señor barbudo sentado en una nube emitiendo juicios. (En términos psicoanalíticos, se diría que eso es una proyección, el antropomorfismo de Dios.)
La pregunta más importante en el tema de la espiritualidad no es "¿a qué Dios adora usted?", sino "¿es fiel a su alma?", "¿lleva una vida espiritual?", "¿Es una persona buena aquí en la tierra, que disfruta de su existencia, que no provoca daño, que hace el bien a los demás?".
Esa es la esencia de la vida, algo fundamental en nuestro camino hacia cimas superiores, y no parece tan complicado. Sin embargo, muchos aún no hemos aprendido bien esas lecciones de espiritualidad. Somos egoístas, materialistas, personas carentes de empatía y compasión. El impulso de hacer el bien cede ante el deseo de estar cómodos físicamente. Y, cuando la bondad y el egoísmo luchan en nuestro interior, nos sentimos confundidos e infelices."
Me llama la atención que como el físico Philippe Guillemant, también en este libro se habla de que pasado, presente y futuro forman una unidad, que el futuro es ya, que hay ya diversos futuros y que vendrá a nosotros aquel que elijamos en coherencia con nuestros actos presentes. Es muy increíble que desde distintos campos se lleguen a parecidas conclusiones contrarias a lo que tradicionalmente pensamos, que el futuro no existe y que el pasado tampoco. Diversos niveles de conciencia y comprensión de la realidad.
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