CABRAS SOLUCIÓN. CURAS TRABUCAIRES. UCO
Este ingeniero de montes está en que hay mucha biomasa, cada año más porque hay menos gente, menos rebaños, no se gestiona ni se utiliza para producir energía, que se podría, en un solo incendio llega a la atmósfera casi todo el co2 que no hemos arrojado por "mediditas" en la automoción y etcétera que dificultan la vida y siendo grave no sirve para el problema.
Me ha gustado el final, cuando sale una famosa ministra, ahora en Europa, en lo más alto, y después de una hora oyendo al ingeniero se ve en sus dos primeras palabras QUE NO TIENE NI IDEA de cauces, de avenidas, de ríos,
es una ignorante del tema bosque. NO SABE, y es tan estúpido como eso, los políticos con la mayor responsabilidad no conocen los asuntos que gestionan. Saben trepar en el partido, pero técnicamente a menudo ignoran. Al menos esa. Dejando al lado las religiones cambiáticas. Se toman medidas y legislaciones no yendo desde abajo arriba, sino de arriba abajo.Un hatajo de cabras cada cual y al campo, a limpiar los "brotes".
La gente del campo sabe más que todos los de Bruselas. El problema es que no sabemos vivir en el campo, nos hemos venido todos a la ciudad.
Aquí los curas han mandado mucho, no solo inventando sociedades de santificación y asociaciones para rezar el rosario o para adorar al Santísimo. También se han puesto al frente de guerrillas. Me ha sorprendido leyendo el episodio nacional "España sin rey", se sitúan los hechos en 1869, después de la revolución de septiembre de 1868 cuando se echó del país a Isabel II. Ella no volvió, volvió su hijo años más tarde. Qué poco duró la alegría.
Por toda la geografía hubo curas guerrilleros, he comprobado que realmente existieron, se echaban al monte arrastrando a los "pueblerinos" siempre en favor de la unión del trono y el altar, es decir, del tradicionalismo carlista. Así que cuando hubo violencia anticlerical no salía de la nada, hay una historia de curas en armas que aborrecen el progreso, la igualdad y los adelantos políticos. EL cura siempre con la reacción, a favor del Antiguo Régimen, en contra de la constitución, las libertades y la separación de la Iglesia y el Estado.
Nada es porque sí, y nada sale de la nada, lo mismo que no hay pueblos originarios como dice Zunzu, todos los pueblos vienen de otro sitio, en historia tampoco hay creacionismo, todo tiene su porqué. No se puede contar todo y troceamos interesadamente, pero te pones a mirar y se puede llegar a saber porqué se acumulan odios y rencores, que seguro no van a ir bien dirigidos y son los de abajo que son lo menos responsables los que van a pagar más caro los pecados que no les corresponden.
También ilustra aquello de que en España se iba siempre detrás del cura, o en la procesión o para colgarlo, no recuerdo exactamente la frase, pero se le puede añadir, o para hacer la guerrilla anticonstitucional.
p. 133: "Por el camino pensaba Urriés en su mente el sinfín de manifestaciones eruptivas que se manifestaban en la vida de la nación. Todo aquel sarpullido era por don Carlos y la Unión Católica. Indudablemente el ejemplar más castizo y picaresco de aquellos brotes insurreccionales fue el que la historia designa con el epígrafe el cura de Alcabón.
Era don Lucio Dueñas según sus biógrafos un cura chiquitín, casi enano, buen hombre en el fondo, pero tan fanático y cerril que perdía el sentido en cuanto el viento a sus orejas llevaba rumores de guerra carlista. Apenas se enteraba de que ateos y masones sacaban los pies de las alforjas, preparaba él las suyas llenándolas de víveres y cartuchos. Concovocaba inmediatamente al vecindario del mísero pueblo de Alcabón, y entre mozos y viejos disponibles reclutaba una docena y algo más de gandules dispuestos a defender con su sangre y su vida la Unidad Católica y la monarquía absoluta.
Hecho esto y reunida su mesnada que rara vez pasó de veinte hombres, echaba la llave de la iglesia, cogía la escopeta, enjaezaba su rocín flaco y ¡hala! a pelear por Dios y por Carlos VII.
El campo de operaciones del minúsculo guerrillero tonsurado era la banda sur de la provincia de Toledo. Pasaba el Tajo por donde podía; evitaba los pueblos grandes; en los pequeños entraba impetuoso arengando a su gavilla; pedía raciones, cebada y pan o lo que hubiese, y si en alguna parte le atendían, daba recibo en papel encabezado con este membrete Real Comandancia de Toledo. Su refugio y descanso buscaba en Menasalbas o en Guadalerzas. Era en verdad delicioso y romanesco el cleriguillo de Alcabón.
Hacía poco o ningún daño; no fusilaba; valíase de los muchos amigos que tenía en la comarca para escabullirse de la guardia civil; pedía y tomaba raciones, no despreciaba caballo cojo ni burro matalón (....)
El jefe y los bigardos de la partida se apimplaban para hacer coraje, y luego salían por aquellos campos gritando como energúmenos: "¡Viva la religión!, ¡Viva la Virgen!, ¡Viva don Carlos!....
Más temibles que el enano de Alcabón eran en la Mancha Sabariegos y Polo, cabecillas veteranos que asolaban el Campo de Calatrava. Los bárbaros que les seguían llegaron a formar cuadrillas imponentes, que con el color de la Unión Católica cometían mil desafueros. Estos granos o diviesos eran de más cuidado que la tierra toledana, y mortificaban con punzadas dolorosas el tronco de la madre Iberia.
Pero ésta sufría en otras partes de su cuerpo enardecido múltiples tumores que en sanguinoso avispero se juntaban. Los párrocos y canónigos de Astorga, alzando pendones por la monarquía absolutamente católica, se comprometieron a dar cada uno para la santa guerra un hombre armado o su equivalente en dinero. Pronto se reunieron elementos tan silvestres como belicosos. Del seminario salió un intrépido sacerdote y catedrático, el señor Cosgaya, que, organizaba la evangélica partida, se lanzó a las aventuras macabeas. Su hazaña primera fue matar a un pobre alcalde; después siguió de pueblo en pueblo racionando a sus hombres y caballos y aliviando el fisco de la cobranza de contribuciones.
Pero la cuadrillas más audaz y vandálica de la provincia de León fue la que guerreaba bajos las banderas del heroico beneficiado de la catedral, don Antonio Milla, de quien se dijo que era tan sutil teólogo como hábil estratégico. Asoló diferentes pueblos dejando en santa María de Ordax memoria perdurable por los delitos que allí se perpetraron contra la vida, la hacienda y el pudor.
Otro de estos Cides con puntas de bandoleros fue el ilustrado canónigo don Juan José Fernández, que no se quedó corto en los atropellos y depredaciones. En una provincia cercana, Palencia, salió Balanzategui, no cura, sino soldado de los más valientes, a quien perdió el necio delirio de imponer a tiros y sablazos la Unidad Católica del Concilio de Trento. Su ciega y fanática intrepidez le perdió: fue pasado por las armas...
En general me ha gustado más el anterior Episodio que se refiere a la caída de Isabel Segunda: "La de los tristes destinos".
El divieso del Burgo de Osma fue García Eslava, que brotó y reventó entre aquel pueblo y Almazán. En tierra de Burgos aparecieron como abcesos infecciosos los afamados Hierros que operaban con ruda valentía y eclesiástico fervor en la patria del Empecinado y en los términos de Aranda de Duero, Roa y Coruña del Conde...
En la provincia de Segovia los facciosos dispersos se juntaban en Revenga bajo el garrote y bonete del capellán de Juarrillos, para correr el latrocinio de leñas, carbones, pan y cebada; en tierras de Madrid, el cabecilla Jara salía de Santa Cruz de la Zarza en busca de pingües esquilmos de Aranjuez; desde Valdemorillo y Colmenarejo partían bandas de campeones de la Unidad Católica en persecución del Real Sitio y amenazaban las preciosidades de la Casita de Abajo.ç
Era, en fin, un levantamiento general y a la menuda, en la mayoría de los casos organizado por indignos clérigos, y estos bribones al verse perdidos se acogían al último indulto, volvían luego tranquilamente a sus parroquias, santuarios o catedrales y, sin que nadie les molestara, continuaban ejerciendo su ministerio espiritual y elevaban la hostia con sus manos sacrílegas.
Y creo que deberíamos de encargar a la UCO el asunto, ya que se ocupan de los casos de crimen organizado que se realiza más allá de las fronteras, un español que comete delitos en muchos lugares, es una unidad muy especial de la guardia civil, donde se necesita una dedicación cuasivocacional, no todo el mundo vale, muy sacrificado, además de ser una persona de recursos, que sabe sobrevivir e inventar para, siempre a las órdenes de un juez, llegar donde nadie llega en la investigación.
Hoy si hay criminales en las calles es porque queremos, los medios que existen para avergiuar y tener éxito son muchos y hay buenos profesionales. Pero cuando se tiene demasiado éxito se desmantelan, como ocurrió con una existosa unidad que por poco terminó con el narco en el Estrecho. Fue suprimida sin explicación, bueno, sí, se sabe que el PIB del reino Alauita depende en gran parte de la hierba fumable. Aquí recojo lo que ha dicho el guardia Juan José Mateos que ha escrito un libro sobre la UCO de muy buena pinta.
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