sábado, 14 de julio de 2007

Aristocracia española

Oye Abraham, si miras el blog verás que muchas de las fotos son de ese parque natural que me recomiendas. Aunque me quedan todavía trozos por visitar, creo que lo conozco bien. ¡Nos veremos por los caminos segureños!

He estado leyendo "Alta sociedad" de Begoña Aranguren. Es una novela pero realmente es una autobiografía, yo creo que la autora no se ha atrevido a escribir la autobiografía porque sería meterse demasiado derechamente con nombres conocidísimos. En mi opinión cuando hay injusticias como las que ella describe no hay que tener miedo. Además habla de la España de Franco, ¿todavía no lo hemos superado?
A ratos se nota mucho que está contando cosas que pasaron de verdad, por ejemplo cuando describe una fiesta en Sevilla en la que coincidieron Grace Kelly y Jackie Kennedy que ni se hablaban de lo "reinas" de la belleza y el estilo que eran cada una.
En este libro se relatan las costumbres y prejuicios de la aristocracia y la gente de dinero durante la dictadura franquista.

Me ha impactado descubrir que muchas de las cosas que se enseñan en el opus están calcadas de ese ambiente, pero calcadas, fotocopiadas. Para muestra un botón. Hay una foto de una de las "añas", un aña en vasco era la criada que se ocupaba de los hijos de los ricos en Bilbao y San Sebastián, pues bien, la indumentaria del aña es idéntica a la que llevaban las numerarias auxiliares en el opus en los años cincuenta, sesenta.
Me ha recordado concretamente a una que salía mucho en las fotos de Noticias, una tal Tasia. Y también Rosalía, la llamada "doncella del Padre". ¡Qué mal suena! pero es Carmen Tapia la que cuenta en su libro que Rosalía era la que servía el comedor de Escrivá durante años, y que llevaba y traía las noticias de la cocina al comedor y viceversa.

Esto de tener sus criados personales era una costumbre de las clases altas en España todavía hace cuarenta años. También el "chauffeur" en la puerta esperando horas y horas a que los señores se dignaran usar sus servicios.
Las arbitrariedades e injusticias de "los de arriba con los de abajo" eran cosa sabida y admitida. Por menos de nada si eras un simple empleado te quedabas sin trabajo si no le caías en gracia a uno de esos señores. Exactamente lo mismo que ocurre en el opus, el clasismo más estricto. La injusticia total, de forma que el que está en la cumbre tiene la venia para hacer lo que le venga en gana, para actuar con total arbitrariedad.

Creo que por desgracia, no sólo en el opus, también en general en la sociedad española hay restos de esta manera de proceder. En cuanto alguien tiene una parcela de poder, en lugar de considerar ese poder como una "función pública" al servicio de la comunidad, se toma como una excusa para contentar los propios caprichos, la vanidad, hacer favores y fastidiar al que te molesta. Todo porque estás por encima de los demás. Y como esto es tan serio y tan triste que siga pasando, voy a dejarlo aquí.
Por cierto, ¡14 de julio toma de la Bastilla! caída de los privilegios y el antiguo régimen...

Ana Azanza

1 comentario:

Anónimo dijo...

JOSÉ LUÍS DE VILALLONGA Y CABEZA DE VACA

Marqués de Castellvell y Grande de España.



Por Rafael del Barco Carreras.



Con la muerte de José Luis de Vilallonga me rebrotan veintidós años atrás. Otro mundo, cuando tropecé tras tres años en La Modelo con un vividor explotando su papel de escritor, socialista y aristócrata, y por casualidades se incluyó entre mis estafas bancarias en el intento de enderezar mis empresas muy dañadas por la ausencia. La compra del coquetón pero desastroso restaurante montado por Syliane, y los créditos del Banco Mercantil de Tarragona, amén de unas letras en el Banco Pastor, le produjeron no menos de treinta millones de los 85. Aunque se los gastaría en su brillante vida de gran marqués, que en aquel momento disfrutaba más su mujer que él con ya 65 años, aquel dinero formó parte de mis últimos años de cárcel. Es curioso pensar que conocí y traté tanto a José Luis de Vilallonga como a Antonio de la Rosa Vázquez, o sea, poco, puntual, para unos negocios, y los De la Rosa me convirtieron en desgraciadamente protagonista, y José Luis, ¡con lo que le gustaba autobiografiarse!, nunca jamás nombró a quién le cubrió sus gastos durante unos años. El 85, 86 y más. El alivio monetario hasta alcanzar el éxito con la biografía del Rey elevando su caché de personaje célebre. El papanatismo. Un retruécano nos involucrara Antonio Parés Neira, administrador del Hotel Ritz de Barcelona, gracias a otra de mis operaciones financieras, y al que, sin recato después de muerto, en una de sus “memorias”, acusó de convertir el devaluado hotel, de antes de su reforma, en un mublé, olvidándose de largas y gratuitas estancias. Una fatal carambola pues en el 80 me recomendó a Luis Pascual Estevill, su abogado, y “perdió” unos documentos clave en el proceso por el Consorcio de la Zona Franca. Tito Parés, además de añadir en mi vida a Pascual Estevill y José Luis, sería uno de los promotores de Tita Cervera con la que el marqués partiría peras al encargarle la biografía del Barón Tyssen. El “club del Hotel Ritz de Barcelona”, donde se parieron tantas truculencias de la Gran Corrupción. Los tres descansan en paz.

Haber conocido a su hermano Alfonso, por los 70, por cliente de la Caja Cooperativa de mi dirección, termina casi cuarenta años de anécdotas de los gran Vilallonga. Una de las grandes sagas, de los mayores terratenientes de Cataluña, se diluyó entre ciclos políticos y despreocupados artistas de mucho gasto. Recuerdo a Alfonso, pisando una finca con otro decrépito caserón y torre de vigilancia en Tarragona, consultándome por la venta en cincuenta millones ofrecidos, o a un grupo madrileño que le ofrecía trescientos si la escrituraban por seiscientos millones. Negocios.

Me gustó leerle en tiempos, pero después de tratarle (otra casualidad, vecinos durante un año en la Castellana nº. 80) y reclamarle judicialmente diez millones de pesetas con sentencia a favor de una de mis sociedades, perdí la afición por su excelente castellano. Por supuesto, nunca cobré, por no encontrar bienes a su nombre a pesar de la declaración al Banco Mercantil por cientos de millones. Los derechos de autor los cobraba entre en negro y un agente francés. Insolvente total, aunque deudas sí sabía contraer, y seguramente por ello el piso en Castellana 80, mil metros cuadrados de doble ático, comprados por 25 millones a finales de los 70, con quizá el último reparto familiar, figuraba a nombre de Syliane.

El tema acabaría con otro expolio a manos del abogado Eduardo Soler Fisas, socio de Luis Pascual Estevill, imposibilitándome la venta del Castillo de Castellbell, que yo consideraba de mi propiedad con poder suficiente para su venta. Una operación con actas corruptas. Mis ex abogados y sus “faenas”. Mal bicho el tal Soler (bufete con el otro ex socio de Pascual, Guerau Ruiz Pena, contratado por el Ayuntamiento) que en 1996 se presentó a juez por el “cuarto turno”, según rezan las listas publicadas en Internet, cuando Pascual alcanzó su máximo poder como vocal del Consejo General del Poder Judicial y su delegado en Cataluña, sin conseguirlo por la estrepitosa caída de su “padrino”. Su “vocación” se despertaría en los viajes a Suiza con el ya juez Pascual distribuyendo saldos. Viajes incluidos en el sumario por “extorsión y chantaje” pero escaqueados en el burle entre trileros de los “profesionales de la Justicia”. Otra historia paralela a la de José Luis.
Y siempre he entendido el "cabreo" de Doña Begoña Aranguren...como esa reticencia a comentar sobre el OPUS DEI... a mi también me secede.

Para detalles www.lagrancorrupción.com