¿Secta o mafia?

He descubierto que ahora los opusianos de Jaén, encabezados por un tal Alfonso Araque, atacan en las parroquias con un suelto titulado "Convivir". La hoja lleva su sello, impecable factura y el papel el más caro que hubiera, no como la hoja que esa misma parroquia pone todos los domingos para que los feligreses sigan las lecturas de la misa: un mísero folio fotocopiado. ¿Nadie se pregunta nada? pues no. En su hoja los opusianos citan Aceprensa, y que si la creación es más factible que la autocreación...¡Con lo poco que os importa a vosotros toda esa temática! lo único es mantener el "catolicismo" de fachada para seguir reclutando lo que se tercie.

Leyendo estos días una novela sobre estafas inmobiliarias, me he planteado esta pregunta. ¿Cuál de los dos nombres le pinta más al Opus? quizás han conseguido unir en un solo engendro lo que nunca antes nadie consiguió. Pensándolo bien te das cuenta de que los "tipos de miembros" se pueden reducir a dos: los que se enteran y se benefician económicamente sobre todo, y los que encima de no enterarse son también económicamente perjudicados.

No sabría decir que proporción hay de una y otra clase entre supernumerarios y numerarios. Entre los numerarios muchos alcanzan puestos en empresas gracias a su pertenencia y saber estar, es decir: ver, oír y callar. Entre los supernumerarios debe ser parecido. Aparte quedaría el grupo de numerarios y curas dirigentes, ellos como hacen la ley están por encima de ella, y por tanto viven como quieren. La vanidad completamente satisfecha, la ambición de poder también. Aparte de tener todos los caprichos materiales que son capaces de negarle a cualquier miembro de base. Quiero decir: casa en los mejores barrios, servicio, compras de ropa cara, diversiones las que quieras...etc.

En esto me he dado todavía más cuenta de la infelicidad en la que viví todo el tiempo que pertenecí. Porque estar en una mafia sin saberlo es una desgracia. No me gustaría estar en una mafia aún sabiéndolo, pero en ese caso al menos uno es consciente de lo que hace. Pero en mi caso y en el de tantos otros, te sacrificas, das tu dinero, tu vida entera con el único beneficio de que los altos cargos se rían de tu ingenuidad y sigan aprovechándose hasta que tu cuerpo aguante.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Yo diría: SECTA MAFIOSA.

El lavado de cerebro al que intentan someter bajo falsas apariencias de amabilidad ciertos miembros del OPUS es tétrico y aterrador. Van minando la moral de cualquiera. Se creen pluscuamperfectos, están tan encantados de conocerse a sí mismos que diríase que experimentan sensaciones multiorgásmicas de solor mirarse en el espejo, pero solo piensan en ellos mismos y en sus propios intereses. Parecen agradables, pero luego resultan malévolos y con aviesas intenciones. Jamás prestan la más mínima ayuda, y si les sirves -por dinero, posición, intelecto- intentan utilizarte, pero como necesites ayuda, apoyo, caridad, un sostén, solo tendrás la calculada frialdad de unos autómatas que van de perfectos creyéndose santos pero que muchas veces rayan la psicopatía. Si estás mal, te abandonarán, te dejarán solo y hundido e incluso intentarán dañarte en lo más hondo. Todos los que se mueven en la órbita del OPUS DEI está cortados por el mismo patrón, como los palentinos García-Puente y similares.

Analícense algunas "perlas" del 'Camino' (hacia la amargura y el sufrimiento):

“Sé recio. Sé viril. Sé hombre. Y después... sé ángel”, exige, crispado, Escrivá de Balaguer, que era precisamente bastante amanerado. Homofobia latente en el marquesito de Peralta por la gracia de Dios, o más bien por la de aquel caudillo monórquido ferrolano de voz aflautada llamado Paca la culona por Queipo de Llano.

“Poco recio es tu carácter. ¡Qué afan de meterte en todo!”. No deja de ser curioso que lo diga él, San Josemaria, el bala(guer). ¡Escribir mil consejos tremebundos para dirigir marcialmente la vida de las personas! ¡Qué afán de meterse en todo!

El Sacerdote -quien sea- es siempre otro Cristo”. ¿Incluso cuando abusa sexualmente de niños y niñas?

“Cuando te decidas con firmeza a llevar vida limpia, para ti la castidad no será carga: será corona triunfal”. Es decir que el sexo no es vida limpia, es vida sucia. Sólo la castidad es vida limpia. El sexo es sucio, un asco. “Cuando has buscado la compañía de una satisfacción sensual... ¡qué soledad luego!”. ¿Cómo sabía eso el recto varón Escrivá? ¿Lo imaginaba?

“Mira que el corazón es un traidor. Tenlo cerrado con siete cerrojos”. Escalofriante consejo de alguien que, sospecho, nunca se atrevió a amar como amamos los seres humanos. “Agradece, como un favor muy especial, ese santo aborrecimiento que sientes por ti mismo”. ¡Qué espanto! ¿Por qué debería uno aborrecerse a sí mismo? “Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor”. No, todo lo contrario: temido sea el dolor, amado sea el goce, el placer.

“Trata a tu cuerpo con caridad, pero no con más caridad que la que se emplea con un enemigo traidor”. ¡Con un enemigo traidor! ¡Pero qué orden tan perversa! ¿Por qué debería tratar a mi cuerpecillo con tanta saña?

“No olvides que eres el depósito de la basura. Humíllate: ¿no sabes que eres el cacharro de los desperdicios?”. Siempre tan amoroso Escrivá, instruyendo a la gente en el odio feroz a sí misma, en la autoflagelación y la exaltación del sufrimiento como virtud.

¿Era una maltratador psicológico e inductor al automaltrato, a autolesionarse, Josemaría Escrivá de Balaguer? ¿Alguien que insta a tales prácticas y su organización no deberían estar, cuando menos, sancionadas?

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