No se parece en nada hacerse opus con hacerse cura o monja

Leí en opuslibros un alegato de alguien que dice que es una vocación tardía al seminario. Anda cerca de los 40 y se ha decidido, y por lo visto en su juventud alguna relación tuvo con opus. Lo malo de internet es que vaya usted a saber quien está detrás de unas palabras...

Esta persona argumenta más o menos a los que nos hemos ido del opus que no nos quejemos tanto, que enfermedades mentales y tropiezos los hay en todas las "cofradías" religiosas, etc, etc...

Lo primero de todo, no es verdad que se entre igual en el seminario que en el opus como numerario. En efecto, hasta hace unas décadas ser cura o irse a un internado religioso a una edad temprana era una forma de salir adelante en la vida cuando tenías madera pero tus padres no podían pagarte los estudios. Y es verdad también que en la España franquista el reconocimiento social de un cura, un fraile, una monja era practicamente el mismo que cualquier persona conocida por una profesión.
Sin embargo, nada de esto es ya así desde hace mucho tiempo. Desde luego no lo era cuando yo "fui metida" en el opus. Para continuar, el opus no alimenta sus filas de gente que no puede pagarse unos estudios. Antes bien, al contrario, tienes que poder pagártelo todo, es decir, tus padres tienen que poder pagar. En los primeros años se insiste mucho en que no hay que ser "deficitaria". Es decir, que tus padres paguen, que busques becas, que trabajes. En mi autobiografía doy más pelos y señales de la angustia que este tema del dinero provocaba en mí en mis años jóvenes, cómo lo sobrellevé y cómo salí adelante.

Es lo alucinante del opus, que viviendo en la misma ciudad que tus padres, es decir, pudiendo estudiar sin salir de casa, vives en una residencia opusiana que cuesta un pastón, si se compara con cualquier otra. Esto me pasó a mí en Pamplona, al ser numeraria tenía que vivir en un centro, y como el precio de la pensión era excesivo para una estudiante hice absolutamente de todo: trabajé de secretaria, pedí préstamo a un banco opusiano, dí clases, hice traducciones... Y puedo asegurar que todo el dinero era para pagar, que no me fui ni una sola vez al cine ni a bailar.

Más alucinante para cualquier cura o monja si se les explica que el opus hace pedir un préstamo a sus jóvenes reclutas, no a cualquier banco, sino su banco, el banco Condal. Préstamo que se devolverá en cuanto se tenga un trabajo. Eso no se lo cree nadie porque verdaderamente es de no créerselo, da hasta vergüenza haber sido tan idiota de pasar por todos estos aros. Pero es la pura verdad, y porque no tengo scanner aquí que si no colgaba los recibos del banco condal en mi blog.

Y para que hablar de la coacción y las mentiras, con todas las letras, auténticas mentiras, no es que te van descubriendo poco a poco el pastel una vez que entras. Es que te mienten desde el primer momento y sin ningún rubor aprovechan tu ingenuidad. Plantean que Dios te ha llamado al opus desde siempre, Él te ha elegido y tú no puedes dar la espalda porque sería traicionar ni más ni menos que a tu Creador. Eso es la coacción más abyecta que se puede dar. Y se hace exactamente así. Para cuando te hablan de vocación, estás ya muy acostumbrada a dar cuentas de tu conciencia y confiar plenamente en ellas, con tus 15 años, sin saber nada de la vida. Has cortado los puentes de la confianza y confidencia con cualquiera que no sea ellas y estás totalmente perdida. Los padres deberían de tener mucho cuidado, pues que un hijo se haga numerario es garantía de sufrimientos para la familia de por vida.

Me da una rabia inmensa aquel argumento que usaban del miedo. Que si te daba miedo pitar es porque Dios te lo pide, porque si no te daría igual. Lo dicho, no hay escrúpulo ninguno en la manipulación.

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