La buena educación. Autopsias sin hacer

Feliz año también para nuestra amiga italiana del blog, que me dijiste tu verdadero nombre de pila y se me ha olvidado... te echaba en falta, no te creas.

Otro comentario anónimo valiente en el anterior post:

"Ana, respondes con bastante mala educación a alguien que te trata de forma educada. Puedes echarle la culpa a quien quieras"

Primero, no es cierto, decir la verdad públicamente es sólo eso, decir la verdad. Lo que nos pasa es que en este país de un fascismo mal curado no se estila nada decir la verdad. Te juegas mucho, dado que los privilegiados de siempre no se han movido un ápice de su sitio y los que han llegado con otra mentalidad simplemente "se les ha hecho un hueco" en el sistema a condición de mantener un silencio cómplice.
Segundo, la educación no basta cuando se están ocultando hechos muy graves y se viene aquí a defender el Opus Dei después de todo lo que yo, autora del blog, he sufrido por haber pertenecido y haber abandonado.

Tenéis una cara más dura que el cemento armado.

Yo no voy calumniando a nadie, inventando enfermedades inexistentes, ni contando la historia de los demás como a mí me conviene. Eso ha hecho el Opus Dei connmigo, puesto que durante veinte años que se dice pronto fui algo suyo, de su propiedad. Se creen con el derecho a certificar todo sobre mí, mi enfermedad, mi salud, las relaciones con mi familia, con mis compañeros de trabajo, con mis alumnos. Quién soy yo en definitiva. Pero ya casi estoy a punto de celebrar una década fuera, nueve años de pelea, segundo a segundo, centímetro a centímetro por labrarme mi propia identidad como persona, como ciudadana, como individuo. Pecado mortal de soberbia para ellos que tienen la clasificación y los informes de todos los que estuvimos. Y que procuran ir poniendo todas las zancadillas posibles por donde pasamos.

Cuento mi propia historia, lo que yo he pasado, sufrido y batallado. Y nombro a la gente que conocí y en las circunstancias en las que las conocí, más lo que entonces supe de ellas, que es bien poco. No me meto con su salud ni con si es lista es tonta o que es. Sólo me revienta que con las maneras melifluas y suaves se me venga a defender y  justificar lo injustificable. Que se vayan con sus cuentos a otro lado. Y lo único que me pueden echar en cara es que doy apellidos y por tanto los identifico frente a la sociedad. La gente que no hace nada malo no se molesta porque se la identifique. Así que ellos sabrán qué pasa.

También a cuento de esta Postigo, Elena, me he parado a pensar en otra circunstancia. Y es que ella después de 12 años en Italia, llegó a Pamplona. Pero no llegó a cuidar viejas numerarias enfermas como estaba yo, que era de Pamplona, y había hecho mis estudios en la universidad de Navarra. Sino que llegó de profesora universitaria.

Entonces yo no valoraba todo esto como se merece, mi madre sí lo valoraba y se la llevaban los demonios con razón. La comprendo ahora mucho mejor que hace quince años cuando estas cosas pasaban.

Recordando a aquellas numerarias mayores y enfermas a las que cuidé y soporté como si hubieran sido mi madre que no lo eran ni les debía nada, he caído en la cuenta ¿qué habrá sido de ellas? totalmente desprotegidas en la vida. No me creo que el Opus Dei va a invertir capitales en ellas, que no tenían seguridad social, enfermas e inutilizadas por el propio Opus Dei que es "su familia". Pero que por supuesto las megadirectoras no van a molestarse en cuidar.  Y suponen un presupuesto, y no creo que saquen dinero de las familias respectivas. ¿qué harán con ellas cuando ya no sean más que un costoso lastre económico y personal? No lo quiero ni pensar. Porque ya no tienen familias "de sangre" a las que llevarlas de "recogida", después de 50 años o más ahí dentro. Miedo me da, no, mejor me da terror. Sobre todo escuchando como "finiquita" gente mucho más joven que ellas en el opus dei, de 30, 40, 50... "muerto en accidente de tráfico", "ha fallecido,estaba enferma", un accidente en la montaña....

Y nadie investiga nada, porque a nadie le importa ni le preocupa, a menudo no son persona  ni para su propia familia "de sangre", que las vió marchar de adolescentes y no las han vuelto prácticamente a ver ni a tratar.

Verdaderamente las numerarias mayores y enfermas del Opus Dei son el género más desprotegido de seres humanos. Nadie va a ordenar una autopsia jamás. Si sospecha como si no sospecha. Tétrico.

Por cierto, el mismo trato que se le dió a Juan Pablo I, evitar la autopsia a toda costa fue la política de sus colaboradores. No sabía Luciani donde se había metido. Y lo peor, que sus propios parientes participaron en el encubrimiento. Si no fue Villot, el cardenal de más poder entonces, quien lo envenenó ¿por qué llamó corre que te pillo a los embalsamadores? siempre nos quedará la duda.

Comentarios

cleira ha dicho que…
Ana, te sigo ya desde hace tiempo y hoy me decido por fin a escribir un comentario. Me parece muy arriesgado lo que comentas de las numerarias enfermas. Tú has visto algo sospechoso alguna vez? Algo qué te haga decir que las muertes extranas no se investigan?
Yo me lo creo casí todo de esa secta, pero... me parece muy fuerte lo que has escrito en este post.
Johann Heinrich ha dicho que…
Muchas Felicidades por tu valentía.

Un amigo mío se hizo supernumerario y degeneró a pasos agigantados. No hay quién lo reconozca. Mengua total de valores, hasta extremos poco previsibles, incluso conociendo de antemano algo ese mundillo.

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