Experiencia de Eugenio Trías en el Opus Dei


Eugenio Trías
 Sigo descubriendo testimonios apasionantes de un fugaz paso juvenil por el Opus Dei. Trías dedica más de 50 páginas a este episodio de su vida con el que arregló cuentas de forma bien poco traumática.

Nacido en 1942 en Barcelona, Eugenio Trías ya ha recibido el premio Nietzsche a su trayectoria filosófica, además de muchos otros galardones. Un hombre reflexivo como no se estila mucho entre nosotros. Yo lo llamaría un “hombre iceberg” por el mundo que lleva dentro, en cultura, pensamiento, reflexión…y lo poco expresivo que es. En youtube hay algún video para el que lo quiera conocer vis a vis.
Según cuenta para su entrada en el Opus Dei fue clave el rol de la madre. Con 18 años Trías tenía una cultura filosófica, literaria, musical y cinematográfica envidiable. Es el mayor de una familia numerosa, hijo de un abogado barcelonés bien situado. Marco la clase social, sexo, formación que observo explican la diferente vivencia que tuvimos en el Opus Dei. Escribe 40 años después de los acontecimientos, con un reconocimiento social y profesional del que muchos carecíamos cuando nos vimos en la calle después de toda una juventud gastada.

A sus 18 años había leído toda la literatura contemporánea Kafka, Sartre, Camus, Sacristán y había asistido a cine clubs, la fe católica que le habían enseñado acabó por difuminarse. Dejó de ir a misa. Su madre lo cogió en un aparte, era muy mal ejemplo para sus hermanos. Le montó una escena con llanto incluido, no hubo argumentos, sólo chantaje emocional. Hizo sentir tan mal a su hijo por haber dejado de llevar el escapulario del Carmen y haber dejado de asistir a misa que Eugenio decidió darle una nueva oportunidad al catolicismo.

Destripo la escena para comunicación simplificada, pero recomiendo vivamente estas confesiones de nuestro tiempo. Las lágrimas maternas, apelar a los sentimientos más profundos, el amor que todo hijo en circunstancias normales siente hacia la que le dio la vida… canales únicos por los que a más de uno nos ha llegado el Opus Dei tan difícil luego de arrancar del alma.



El cine club Monterols, del colegio mayor del mismo nombre en manos del Opus Dei, era entonces el más competente de la ciudad. Principios de los 60. Allí encontró una “nueva religiosidad”, diferente a la aprendida en los jesuitas de su colegio. Ya está examinado en este blog lo “novedoso” y poco diferente del Opus Dei. Pero en este mundo importan las apariencias más que la verdadera esencia de algo.

Eugenio se dijo: si en cosas de cine el Opus era tan bueno seguro que también lo era en cosas de salvación. Me sorprende su llegada al Opus Dei gracias al 7º arte, en 20 años de numeraria no pisé un cine, y recuerdo mi sorpresa cuando descubrí inopinadamente con 16 años la nota interna que lo decía: “las numerarias y agregadas no van al cine, al teatro ni a espectáculos públicos”. Los caminos del Señor son infinitos.

Eugenio Trías hizo unos ejercicios espirituales en Tiana, un pueblecito del Maresme a 15 km de Barcelona, en una casa llamada Castelldaura. Le llamó la atención la no insistencia en el pecado nefando a diferencia de los jesuitas de su infancia. Lo de siempre: el Opus Dei no exigía sotana, uniforme, no había que abandonar la profesión, podía seguir siendo estudiante y le dijeron que había de todo: cineastas ¿quién?, pintores (sus pintores de sus casas), ingenieros, arquitectos (muchos en efecto), banqueros, 2 ó 3 ministros (había más)

Del libro Camino sólo le gustó: “poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas”. Habría que ver lo que cada uno interpretábamos y lo de que el Opus Dei interpreta y entiende como poner a Cristo en la cumbre. Por lo demás, el libro le resultó insufrible, autoritario, de un lenguaje hediondo, y una mentalidad fascista. Todo lo pasó por alto. Sólo una frase le importaba y eso le llevó a una de las más discutibles y peligrosas fases de su vida.

Fue numerario desde la primavera de 1960 a la primavera de 1963. Su etapa de numerario con vida “sacerdotal” (celibato, entrega de bienes, obediencia) de forma secular la juzga la “cuadratura del círculo”.

Lo del trabajo hecho oración le pareció bocanada de protestantismo en el enmohecido catolicismo clericaloide. Le gustó el antijesuitismo y el “anticlericalismo”, que el trabajo fuese Obra de Dios sonaba a nuevo y a evangelio.

Ni los más listos se han librado en este país de caer en la propaganda, ¡uf!, alivia.

Pocas veces en su vida ha realizado un acto tan generoso y desprendido, tan radical e incondicional.

“Creo también que nunca en mi vida he cometido un error de tal envergadura. Y no porque errase en mis apreciaciones respecto a lo que la Obra era. (Sí erró, erramos todos). No es que esta me desilusionase o defraudase; esto sucedió, pero eso no fue lo importante. Lo grave del asunto es que no había calibrado la radical incompatibilidad de mi naturaleza y carácter con esa institución. Esta tenía un modo organizativo sui géneris que hubiera desquiciado hasta el paroxismo mis personales condiciones y aptitudes.”

“El Opus Dei imponía un orden objetivo externo, controlaba y supervisaba mi conducta, sometía mi vida a un constante autocontrol, ordenaba mis horas y mis días según un Plan de Vida que acababa pesándome como una durísima losa. Y lo que es peor: arruinaba mis propensiones ensoñadoras y solitarias al obligarme a una vida en común, preferentemente alegre y solidaria, que aniquilaba todas mis reservas de oscuridad y tiniebla, allí donde se atesoran mis mejores esencias. Mi lado oscuro, mi “sombra”, ese secreto tras la puerta que encerraba desde la infancia en los sótanos de mi castillo interior, todo corrían el riesgo de aniquilarse por una operación de iluminación radical irresponsable. Debía estar en constante tensión con el fin de hallarme siempre contento, alegre, en tesitura afirmativa y positiva, en pura represión de los aspectos sombríos de Ira, Rabia, Melancolía y Depresión que forman parte de mi carácter. De haber persistido en el Opus Dei habría enloquecido, o me habría convertido según el duro sentir de aquel cínico profesor de “El árbol de la vida” (película), en una mísera e incolora criatura.”

Sigue un párrafo complaciente con el Opus Dei, de incienso al becerro de oro, prescindible en un hombre de su talento. No necesita sacrificar un cordero en el altar del Opus Dei, lo tiene todo, está blindado frente a los ataques opusinos clásicos. Es un intelectual que goza de reconocimiento dentro y fuera de España ¿por qué nos hacen esto los grandes a los que no somos nadie y no tenemos tanta posibilidad de defensa? Da que pensar y pensar mal ¿les debe algo? No comprendo sus alabanzas gratuitas

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, yo coincido con lo que dice sobre el no darse cuenta de la incompatibilidad entre él y el opus dei. Algo parecido me pasó a mí.

Saludos.
Sal ha dicho que…
Perdón por agobiar con preguntitas, sé que ésto no es un consultorio, pero hay una cosa que me tiene medio preocupada y cualquier pista puede ser buena: Hace poco he leído no se qué insinuación sobre el Opus Dei y el Corte Inglés y se me ha dado el alma la vuelta, mi padre trabaja en un Corte Inglés...el dinero que entra en mi casa viene de una secta? :S Espero que no o que no sea para tanto por dios....

Ha escuchado algo alguna vez, o sabe algo sobre esa presunta relación entre la secta y dicha empresa? Lo dicho, lo siento por andar de pregunteo pero no he encontrado demasiadas referencias claras al tema.
Gracias.
Anónimo ha dicho que…
EFE - Madrid - 30/05/2006

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/familia/Ruiz-Mateos/dona/millones/euros/Legionarios/Cristo/elpepusoc/20060530elpepusoc_2/Tes


La familia Ruiz-Mateos dona 6 millones de euros a los Legionarios Cristo
Quiere contribuir al desarrollo de los proyectos evangelizadores de este movimiento

La familia Ruiz-Mateos ha anunciado la donación de seis millones de euros (alrededor de 1.000 millones de las antiguas pesetas) a los Legionarios de Cristo y a su movimiento Regnum Christi, según ha informado hoy en un comunicado. La familia señala que el motivo principal de esta donación es la ayuda y contribución al desarrollo de los proyectos evangelizadores, humanitarios y apostólicos que realiza en todo el mundo el movimiento de los legionarios de Cristo desde hace más de 65 años.

Asimismo, recuerdan que la Legión de Cristo cuenta con más de 650 sacerdotes y 2.500 seminaristas repartidos por más de 20 países y que su movimiento seglar, el Regnum Christi, cuenta con 65.000 miembros.


El comunicado afirma que todos estos sacerdotes y seglares trabajan "con tenacidad y amor" en un gran número de instituciones docentes, para la formación de la juventud y en el servicio de los más necesitados por medio de trabajos y proyectos sociales.

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