Empezar el año en la mejor compañía

Observo que en nuestro país  la figura de Edith Stein ha sido monopolizada para la causa. En concreto hay en Madrid un colegio que lleva el nombre de esta mujer de la que quiero decir algunas cosas. Es una novedad utilizar el nombre de un personaje histórico, en este caso santa Edith Stein  para ponérselo a un colegio. Normalmente nos movíamos en los "Sierra tal" Montealto, Campobajo, Peñalara, nombres geográficos, montes, ríos, o  con sentido espiritual, La Fragua. O localizaciones de las ciudades, Redín. No voy a hacer un elenco de los nombres que tradicionalmente escogen para los centros de enseñanza first class. Desde luego que yo sepa en España no han utilizado el nombre de uno de sus santos o santificables, por muy famoso que sea. A la par que este nuevo lugar hay otro en Meco, con el nombre del escritor inglés Chesterton.




 Me pregunto si este cole del escritor inglés converso es aquel que suscitó protestas entre los vecinos por lo de siempre: regalo de terrenos o saldo de terrenos a gente muy rica para construir otro lugar elitista. Al menos hasta aquí no ha llegado qué pasó y cómo murió esa protesta...Ya localizo que fue en 2009 cuando hablamos del tema. ¿Qué relación hay entre Meco y Alcalá? ¿son el mismo ayuntamiento? Entonces alguien comentó: ¡madre mía como llegué el PP!" el PP ya está aquí...3 años de sufrimiento y enfrente que no levantan cabeza.

De Edith Stein, diré que nació en una familia judía de Breslau en 1891. Ella fue la última, su padre murió siendo ella una niña y su madre se ocupó de sacar adelante el negocio familiar de la madera y a sus hijos. Edith era muy buena alumna y una persona excelente. Estudió en su ciudad natal psicología, historia y alemán. Un buen día haciendo trabajos de psicología se encontró con el nombre que marcaría su vida: Edmund Husserl, el inventor de una corriente filosófica que pegó muy fuerte entonces y que ha sido como un árbol al que le salen innumerables ramas. La fenomenología no muere, se multiplica, Husserl inventó una manera de filosofar, "yendo a las cosas mismas" como él decía, muy fructífera.

Edith soñaba con conocer a ese filósofo y poder estudiar con él en Gottingen, la ciudad sajona, en el centro de Alemania donde Husserl enseñaba. Una circunstancia familiar, un primo recién casado allí, facilitó la mudanza a Gottingen. La madre de Edith no estaba muy segura, era una mujer judía practicante estricta de la religión y no se fiaba de lo que le pudiera pasar a su hija en ese mundo intelectual. En realidad Edith en su juventud se alejó de la creencia que le habían enseñado.

Cuando llegó en 1913 a la ciudad de Gottingen, Husserl, el maestro fenomenólogo, se quedó asombrado ante la nueva estudiante. Edith se había leído entero sus "Investigaciones lógicas". Grueso volumen de 1900 en el que aparecía la nueva propuesta. Esos tiempos estudiantiles antes de la primera guerra mundial, con todo el mundo de los primeros fenomenólogos alrededor de Husserl debió de ser uno de los períodos más tranquilos de la vida de esta mujer. Allí conoció a Max Scheler, Conrad Martius, Roman Ingarden...muchos de los filósofos formados con Husserl. No sé si entonces también Heidegger andaba por Gottingen.

Al estallar la primera guerra mundial Edith trabajó como enfermera de la cruz Roja. Pero el hospital fue bombardeado y pudo volver a la filosofía. Esta vez a Friburgo, el nuevo destino del maestro. Allí haría su tesis doctoral. Empezó a escribir y publicar sobre fenomenología. Edith Stein intentó habilitarse como profesora universitaria en su ciudad natal, también en Friburgo. Pero no lo consiguió. No tengo muy claro si era por ser mujer, por ser judía o las dos cosas al mismo tiempo.

En aquellos tiempos seguían llegando a Friburgo jóvenes estudiantes atraídos por la fenomenología. Edith organizaba los cursos introductorios para los que querían sumarse a las clases de Husserl. Ella misma decía que "llevaba el jardín de infancia de la fenomenología".

La historia cuenta que en 1921 durante unas vacaciones en casa de un matrimonio de filósofos que llevaban una vida campestre, cultivando su campo y en contacto con la naturaleza, cayó en manos de Edith la vida de Santa Teresa de Jesús. El gran libro de la santa de Avila. En ese momento Edith se dijo que allí estaba la verdad que andaba buscando, quiso bautizarse inmediatamente. El cura del pueblo frenó sus ímpetus, hacía falta un poco de instrucción religiosa. Una amiga se encargó de ello, y el 1 de enero de 1922 Edith Stein recibía el bautismo en la pequeña iglesia de Bad Bergzabern.

Unos meses después el obispo de Spira le impartió la confirmación en su capilla episcopal. Desde esos primeros momentos de católica Edith se planteó que quería ser carmelita descalza. Había leído a santa Teresa de Avila y aquello fue el descubrimiento de la vida que a ella le gustaría llevar. Pienso que almas tan especiales como Edith Stein nacen una por siglo, era una mujer única. Daba igual que fuera fenomenóloga, monja o barrendera, una joya de persona.

Bajo las ventanas de la capilla episcopal



Pero su confesor o director espiritual le dijo que  mejor no precipitarse en esa decisión y le buscó un lugar de retiro, el convento de las Dominicas de santa Magdalena de Spira. En ese convento Edith vivía con las monjas al tiempo que trabajaba como profesora de alemán en el colegio de las monjas y como formadora de las novicias. Lo curioso es que no pensó entrar en esa congregación. Ella quería ser carmelita. En Espira y como profesora pasará 8 años. Seguía escribiendo e impartiendo conferencias sobre antropología, psicología, sobre la mujer y su papel en la sociedad moderna. Fue en mis tiempos Opus cuando cayeron en mis manos los primeros libros de Edith editados en España, que yo sepa. No he hecho una investigación a fondo para saber si los carmelitas se habían preocupado de editar sus escritos filosóficos en España antes que Palabra.

Por consejo de un cura numerario famoso del que se habló mucho en Opuslibros en su momento, me leí la biografía que escribió una monja carmelita Teresa Renée del Espíritu Santo. Luego fueron llegando las publicaciones de Palabra a los centros, no había peligro de que numeraria alguna los leyese. Lo digo por dejar constancia de que se han ocupado en la época previa a la canonización (1998) de que salieran sus obras en español. La han promocionado los Opus y Juan Pablo II que la beatificó y la canonizó. Luego en el año de mi salida me volví a "encontrar" con ella, esta vez en forma de otra biografía también temprana.

Me ha hecho derramar muchas lágrimas esta biografía, no es corriente encontrarse personalidades tan sabias y con pensamientos y sentimientos que más parecen de otro mundo que de éste. Me da rabia que hoy se aprovechen de alguien que nada tuvo que ver con represiones, propagandas, captación, hipocresía porque como dijo Husserl cuando le comunicaron que se había hecho monja, "todo era puro en ella".

La penúltima vez que topé con Edith Stein fue durante un viaje a Alemania. En una excursión a Espira, recordaba vagamente el nombre de la ciudad en relación con su vida, sin más. Me bajo del autobús, entro en la catedral y deambulando dí inopinadamente con la cripta en la que un medallón conmemora a la santa.




Luego un guía local nos fue explicando la ciudad. Mencionó a Edith Stein, estábamos en una calle al lado de la catedral que lleva su nombre, y mencionó el convento en el que había vivido. Le dije al guía una vez terminado el tour que me encantaría ver el convento, aunque sin entrar, me conformaba con que me dijera cómo llegar y al menos visitar un lugar en el que vivió esta fenomenóloga y gran mujer. El señor se lo tomó muy en serio. Un alemán. Y me llevó no sólo a las tapias sino que me introdujo en la clausura y me condujo al lugar en el que supuestamente estaba la habitación de Edith. Fue una gran emoción inesperada y me hice todas las fotos posibles.





Más tarde recorrí la ciudad en la que Lutero predicó y se inventó lo de "protestantes" según me dijeron. Pero mi  principal visita ya la había hecho.

Siguiendo con la vida de Edith después de Speyer parece que hubo otro intento por parte de Heidegger de conseguir un puesto para ella en Friburgo que no cuajó. Cuando estaba esperando la llamaron de Münster, de un instituto católico de formación de profesores. Allí trabajó hasta que empezó la persecución a los judíos en el 33 y fue suficientemente lista como para despedirse antes de que el gobierno exigiera su expulsión. En Pascua de 1934 decide entrar en el Carmelo de Colonia. Tomó los hábitos en  octubre. Antes pasó un tiempo en su casa de Breslau donde su madre, muy dolorida por el bautismo de su hija, todavía sufrió más la noticia de que se iba a hacer carmelita. Sufrimiento por ambas partes de dos personas con hondos y sinceros sentimientos religiosos, nada fue fácil para Edith.

En sus biografías está narrada su entrada en el Carmelo, un alma de Dios dentro, fuera y en medio del Carmelo. Edith frecuentó una abadía benedictina desde su conversión, la abadía de Beuron a orillas del Danubio, cerca de donde nace este río, allí pasó mucho tiempo en oración. Luego en el convento no se le daban bien las labores, pero sus superiores le dieron permiso para escribir filosofía. En las navidades del 38 arreciaba la persecución contra los judíos. Las monjas pensaron que ella y su hermana estarían a salvo en el convento de Echt, en Holanda. Allí se trasladaron. Se empezaron gestiones para sacarlas a Suiza, pero todo se retrasó. Edith había ofrecido su vida a Dios por el pueblo judío. Tenía el presagio de que el destino era mucho más terrible de lo que pensaban los que la rodeaban. Todavía no se sabían lo que el nazismo preparaba. La gente era montada en los trenes de la deportación sin saber adónde iban.

El 2 de agosto de 1942 como represalia por una pastoral antinazi de los obispos holandeses, la Gestapo detuvo a unas cuantas decenas de religiosos y religiosas de origen judío. Edith y su hermana Rosa fueron detenidas y conducidas a Auschwitz. Qué ignominia, para cualquier ser humano sea como sea, pero en este caso el absurdo, la crueldad, la sin razón alcanzan las más altas cotas desde que el mundo gira.

Me he saltado que Edith tradujo "De Veritate" de santo Tomás, que su obra principal es "Ser finito y ser eterno" donde intenta una combinación de sus dos filósofos de cabecera Husserl y Tomás y que cuando la Gestapo se la llevó estaba escribiendo "La ciencia de la cruz" su último libro sobre san Juan de la Cruz.







Comentarios

Anónimo ha dicho que…
A mi también me encantó la biografía aunque no recuerdo cual leí.
Un colegio con su nombre? Pues si que ha cambiado el espíritu.....
Anónimo ha dicho que…
El Mundo se atrevió a publicar
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/31/paisvasco/1356946314.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/29/paisvasco/1356808129.html

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