PODER PASTORAL

Entrada filosófica a propósito de un descubrimiento hecho por el pensador francés Michel Foucault. En mi anterior vida no hubiera pensado jamás que tal persona me pudiera servir de luz. Pero así es. Ha pasado ya mucho tiempo desde que "deslavé" mi cerebro...Supongo que sólo así, habiendo dejado atrás, se puede leer a Foucault y comprender que él sabía mucho sobre el cristianismo, incluso sin pertenecer abiertamente a la iglesia. Pero estudió, investigó, libros y muchos archivos de hospitales, cárceles. Supo formular de modo personal lo que veía.
Me han pasado "Estética, ética y hermenéutica". Un volumen donde se recogen intervenciones variadas de Foucault prologado por el que fuera ministro de Educación y es Catedrático de Metafísica Angel Gabilondo.

El artículo en el que me fijo se titula "Sexualidad y poder" y corresponde a una conferencia pronunciada en Tokio en 1978:

¿En qué consiste el poder pastoral que encontramos en Egipto, Asiria y entre los hebreos? Se opone al poder tradicional político en que el pastor no reina sobre un territorio sino sobre una multiplicidad de individuos.

Vaya, me recuerda la prelatura personal.

Su principal función no es asegurar la victoria, ni la cantidad de riquezas o de esclavos. El poder pastoral trata más que de hacer el mal a los enemigos, procura el bien a aquellos por los que vela.
La tercera característica es que en el fondo es una carga, ya que tiene como función asegurar la existencia del rebaño.




Finalmente el poder pastoral es un poder individualista, mientras que el rey tiene como función esencial salvar a todo el Estado, el buen pastor es capaz de velar por cada individuo en particular, uno a uno. No es un poder global. El poder que se ocupa de cada uno en todos sus detalles "por su bien".

A partir del momento en que legó el cristianismo, una fuerza de organización política y social introdujo en el imperio romano este tipo de poder completamente ignorado en ese mundo. A partir del siglo IV d.C se desarrolló un mecanismo de poder que ha resultado muy importante en la historia del Occidente cristiano y de manera particular, de la sexualidad. De forma general ¿qué significa para el hombre occidental vivir en la sociedad en la que existe este tipo de poder pastoral?

Dice Foucault que lo primero es que, si bien la salvación es individual, en la sociedad cristianamente constituida como fue en la edad media, y algo de eso nos ha quedado por aquí que somos aficionados a las reliquias, es que no se deja la libertad individual de de decir: "No quiero salvarme".

Desconozco si Foucault conocía algo de la España de la inmediata posguerra civil.

Todo individuo debe procurar su salvación: "Tú serás salvado o, mejor aún, es necesario que hagas todo lo posible para que puedas ser salvado y te castigaremos en este mundo si no haces lo necesario para salvarte". El pastor tiene precisamente el poder, la autoridad de obligar a la gente a hacer lo necesario para salvarse, salvación obligatoria.

En segundo lugar esta salvación obligatoria no la realiza uno solo. La realiza únicamente la persona que acepta la autoridad de otro. Lo que significa que cada una de las acciones que realizamos deberá ser conocida o, en todo caso, podrá ser conocida por el pastor, que tiene autoridad sobre el individuo o sobre varios individuos y que por tanto podrá decir "sí" o "no".

La charla fraterna reflejada por Foucault, más la cadena de mando a ella asociada. Además de la confesión, la charla con el sacerdote, la dirección espiritual y la corrección fraterna. Auténtica soga al cuello al ejercicio y desarrollo "épanoui" de la personalidad. Dispositivo pensado para evitar que nadie se sienta "a sus anchas".

El pastor puede decir: "está bien hecho así  sabemos que no debe hacerse de otra manera". A las viejas estructuras jurídicas de todas las sociedades se añade otra forma más de culpabilización, toro tipo de condena mucho más sutil, más estrecha, más sostenida: la que está asegurada por el pastor. El pastor puede obligar a la gente a hacer todo lo necesario para su salvación; está en posición de vigilar, de ejercer una vigilancia y control continuo.

Pero entonces hace tiempo que la amable figura de pastor que deja las 99 para ir en busca de la oveja perdida quedó en el olvido. El pastor de la parábola se nos convirtió en una especie de Gran Hermano vigilante las 24 horas del día.
Fundamental lo de la culpa. Es preciso que la oveja se sienta culpable.

El pastor exige una obediencia absoluta, esto era desconocido en las sociedades antiguas. El pastor puede imponer su voluntad a los individuos porque no se obedece para llegar a cierto resultado, para adquirir un hábito, actitud o mérito. En el cristianismo el mayor mérito consiste en ser obediente.

No creo que sea la virtud cristiana por excelencia y me consta que para muchos cristianos no lo es. Pero para nosotros lo fue: toda otra virtud acaba en obedece y despreocúpate. También se podría decir: en el fascismo el mayor mérito consiste en ser obediente.

Y yo pensaba que era propio del Opus Dei, pero hace tiempo que ya escribí lo del párrafo anterior sin haber leído a Foucault, lo escribí como fruto de mi experiencia como numeraria. Se puede comprobar en otras entradas antiguas.

Y ahora me lo encuentro en la pluma de Foucault: La obediencia debe conducir al  estado de obediencia. Ser obediente es la condición fundamental de las demás virtudes. Pero ¿ser obediente con relación a quién? con relación al pastor. Estamos en un sistema de obediencia generalizada y la famosa humildad cristiana no es otra cosa que la forma, en cierta medida interiorizada, de esta obediencia. Soy humilde quiere decir que aceptaré las órdenes de cualquiera, desde el momento en que me las dé y podré reconocer en la voluntad del otro la voluntad misma de Dios.

Michel Foucault describiendo el Opus Dei sin haberlo conocido.

Finalmente la reflexión de Foucault le conduce a su "historia de la sexualidad". La pastoral ha conllevado procedimientos que conciernen la producción de verdad. El pastor cristiano enseña la verdad, la escritura, la moral, los mandamientos. Y es un maestro de verdad en otro sentido, debe saber todo lo que hacen sus corderos, debe conocer el interior de cada alma, los profundos secretos del individuo. Ese profundo conocimiento de la interioridad es una exigencia absoluta para el ejercicio de la acción pastoral.

¿Qué significa conocer el interior de los individuos? disponer de medios de análisis, reflexión, detección y yo añado y muchos canales de información diversos y variados. Todo es relevante y el diablo está en los detalles. Particularmente la oveja está obligada a recurrir a su pastor para la confesión exhaustiva que PRODUCIRA la verdad, una verdad que era desconocida para el pastor, pero que también era desconocida para el propio sujeto: esta verdad obtenida a través del examen de conciencia y de la confesión, esta producción de verdad que se desarrolla a lo largo de la dirección de almas es la que constituirá el lazo permanente del pastor con cada uno de los miembros del rebaño.

Se diría que Foucault había estado en el centro de estudios. Por lo menos.

Así se llega al problema de la sexualidad. Dice Foucault que la sociedad romana anterior al cristianismo ya había aceptado la monogamia. Y que tenía delante modelos de una vida religiosa intensa, monacato hindú o budista. Los monjes cristianos retomaron prácticas ascéticas existentes.

El cristianismo intentó dominar, interiorizar, controlándolo el modelo ascético. ¿Cómo dirigir a la gente desde su interior?
Se estableció un equilibrio entre un ascetismo que rechazaba el mundo y una sociedad civil laica. El cristianismo encontró el medio de instaurar este tipo de poder que controlaba a los individuos a través de la sexualidad, concebida como algo de lo que hay que desconfiar, como algo que siempre introducía en el individuo la posibilidad de la tentación y la posibilidad de la caída. Pero al mismo tiempo no se trataba de rechazar completamente el cuerpo. Era necesario que funcionara la reproducción en la sociedad.

La carne no era un mal absoluto del que desembarazarse, sino perpetua fuente dentro de los individuos de una tentación que podía conducir más allá de los límites establecidos.
El cristianismo estableció una moral moderada entre el ascetismo y la sociedad civil, y la ha hecho funcionar a través de todo ese aparato de la pastoría, pero sus piezas esenciales descansan en un conocimiento, exterior e interior, meticuloso y detallado de los individuos por sí mismos y por los otros. A través de la construcción de una subjetividad, de una conciencia perpetuamente alerta ante las propias debilidades, ante las propias tentaciones, ante la propia carne.
Michel Foucault (1926-1984)
Dice Foucault que la técnica de interiorización, de vigilancia de uno mismo por sí mismo, de sus debilidades, de su cuerpo, de su sexualidad, de su carne, es la aportación principal del cristianismo en relación con la historia de la sexualidad. La carne es la subjetividad propia del cuerpo, la carne cristiana es la sexualidad tomada en el interior de esta subjetividad, de esta sujeción del individuo por sí mismo que es el principal efecto del poder pastoral.

Lejos quedan los versos del Salmo, "el Señor es mi pastor nada me falta". El pastor convertido en vigilante o carcelero implacable. Que inventa defectos donde no los hay. En suma, un agobio que conduce a más de uno al precipicio de la pérdida de la confianza y autoseguridad psicológica. A la locura.

Cuando luego tiene que venir Nietzsche, otro ateo señalado, a recordarnos que la condición previa para poder amar a otros es amarse a sí mismo...




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Está el fascismo, del que un numerario/a es el perro de presa, y el tema que está de moda, el trasfondo de la psicología, como en esta entrada.

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