CARRERA METEÓRICA. IOR & MAFIA

 


No son los psicópatas que están en el poder quienes son señalados como tales, sino que ellos, enfermos por el poder, llaman psicópatas a quien se les resiste. No debería de ser así pero es la realidad: para triunfar en las organizaciones tal y como están concebidas y como funcionan es preciso deshacerse de empatías, capacidad de comprensión y demás dotes psicológicas que facilitan la convivencia. Y en la medida en la que una persona se va desprendiendo de sus sentimientos de "dolor" ante el mal inflingido a los demás, está mejor preparada para "ascender", asciende al precio de perder humanidad.

Hay grados en esa pérdida.

"Antisocial" se utiliza en contra de quien se sale de la uniformidad reinante. El acoso a disidentes dentro y fuera de las sectas es un tópico o lugar común, y por supuesto nada de esto interesa a los grandes medios de comunicación. 

La primera potencia mundial a la cabeza de estos comportamientos perseguidores del opositor al régimen. Los asesinatos políticos declarados o encubiertos están a la orden del día. Los fallecimientos oportunos, los accidentes y los "que se dan muerte por su mano", o quieren hacernos creer que ha sido así. Las ascensiones a la cumbre de la sociedad conllevan cadáveres políticos o cadáveres reales dejados en la cuneta. Y entre nosotros no íbamos a ser menos. No tengo la solución, se imponen cambios si queremos sobrevivir como humanidad, desde arriba están dispuestos a todo para seguir. Si puede ser que nos matemos entre nosotros mejor.



En el blog de Cozumel me entero del recorrido meteórico del mano derecha y sucesor del founder a quien imitó en todo, extracto del libro de Salvador Bernal, "Y aquí estoy", 160 pág que se pueden escuchar en audio:no consta que hiciera trámites para ponerse "del" en su apellido de nacimiento, también se lo cambió. Al haber problemas económicos en la familia inició en 1932 ayudante de Obras Públicas, terminó en 1935. Se nos dijó que pitó el 7 de julio de 1935, antes del veraneo, por mediación de una tía que lo presentó al founder. Empieza a trabajar e inicia Caminos, Canales y Puertos. En 1936 estaba en 2º curso. Exámenes patrióticos, aprueba 3º y 4º en 1939-40, y 4º y 5º al curso siguiente. En sexto se hacía el Proyecto Fin de Carrera que nadie ha visto. Termina en 1941 y es destinado a Comisaría del Ministerio de Obras Públicas en la cuenca del Segura. ¿Trabajó? en 1944, la Ordenación Sacerdotal en junio. En 1946 traslado a Roma. Santificación del trabajo profesional y de los deberes ordinarios del cristiano, los cursos aprobados de dos en dos en circunstancias especiales y tras una carrera de Ingeniero, dedicó su vida a sombra de otro cura ambicioso, trepa y carismático.


 EL BANCO VATICANO 

Continuación del libro de Betty Clermont "Neoconservadores y catolicismo 

en EEUU"


En 1870, la Iglesia católica perdió los Estados Pontificios —una extensa franja de territorio en el centro de Italia— durante el proceso de unificación política del país. Se trataba del último territorio que el Papa gobernaba de forma directa, y su pérdida privó a la Iglesia de importantes ingresos (la otra fuente eran las donaciones). 

Para 1929, el Vaticano se encontraba en bancarrota. El primer ministro italiano, Benito Mussolini, quien necesitaba el apoyo político de la Iglesia para su gobierno fascista, acordó compensar a la Santa Sede —denominación del gobierno de la Iglesia católica a nivel mundial— por el territorio confiscado. Bernardino Nogara, un financiero con amplios contactos internacionales, recibió el control exclusivo de la totalidad de la suma —92,1 millones de dólares— que el Vaticano percibió del gobierno italiano; este capital constituyó la base de todas las finanzas vaticanas posteriores. 

Conocidos como los Pactos de Letrán, sus términos fueron negociados por el cardenal Eugenio Pacelli, el futuro papa Pío XII. Italia renunció a cualquier pretensión de autoridad sobre la Ciudad del Vaticano, el pequeño enclave situado dentro de la ciudad de Roma. La Santa Sede fue reconocida como una entidad jurídica independiente, lo que convirtió a la Iglesia católica en la única religión que posee su propio gobierno civil, recibe y envía embajadores, tiene representación en diversos organismos internacionales como nación soberana y, lo más importante, cuenta con un banco privado que opera sin regulación externa. 


Asimismo, esto significaba que el Vaticano permanecería fuera del alcance de cualquier fuerza del orden ajena a él, y que cualquier presunto autor de un delito, sospechoso o testigo clave que residiera en el Estado de la Ciudad del Vaticano gozaría de inmunidad frente a detenciones, procesos judiciales o la obligación de prestar testimonio. 


Otro tratado negociado por el cardenal Pacelli fue un concordato firmado con Alemania en 1933, el cual otorgó prestigio y legitimidad al gobierno de Hitler. Pacelli suscribió el acuerdo con Franz von Papen —caballero de la Orden de Malta, monárquico y noble—, quien ocupaba el cargo de vicecanciller de Hitler y era miembro del Partido de Centro Católico. A principios de 1933, dicho partido había llegado a un acuerdo con Hitler mediante el cual sus votos en el Reichstag contribuyeron a la aprobación de la Ley Habilitante, que otorgó a Hitler facultades legislativas. El tratado con la Iglesia católica se firmó cuatro meses después. 


El Concordato otorgó a la Iglesia libertad para continuar sus actividades pastorales sin restricciones gubernamentales. Hitler también acordó proteger los bienes de la Iglesia y entregar los fondos recaudados de los católicos mediante un impuesto sobre la renta conocido como Kirchensteuer, creando así un flujo constante de ingresos para el Vaticano. (Para 1939, el Kirchensteuer generaba 100 millones de dólares anuales para la Santa Sede). A cambio, los miembros del Partido del Centro Católico acordaron votar a favor de la Ley Habilitante, que otorgaba poderes legislativos al gabinete de Hitler. El Partido del Centro Católico era el tercer partido más grande del Reichstag y contribuyó a la mayoría de dos tercios necesaria en el Parlamento. 


Pacelli, ya convertido en el papa Pío XII, reorganizó la estructura financiera del Vaticano y, en 1942, rebautizó su banco como Istituto per le Opere di Religione (IOR). Tal como señaló John F. Polland en su libro *Money and the Rise of the Modern Papacy: Financing the Vatican 1850-1950*, el dinero hizo posible el papado moderno. 


Utilizando la financiación inicial proveniente de los fascistas, Nogara incrementó las reservas de oro e invirtió en una amplia gama de empresas italianas —bancos, aseguradoras, sector metalúrgico, manufacturas, procesamiento de alimentos y servicios públicos—, lo que incluyó la adquisición de una participación mayoritaria en Italgas, el principal proveedor de las grandes ciudades. Francesco Pacelli, hermano del Papa, formaba parte del consejo de administración de Italgas. Los tres hijos de Francesco —los príncipes Carlo, Marcantonio y Giulio Pacelli— pasaron a integrar una élite selecta cuyos nombres figuraban como directivos en una larga lista de empresas controladas por el Vaticano. Cuando la Santa Sede adquirió acciones de Immobiliare, el gigante de la construcción y el sector inmobiliario, la Iglesia se convirtió en uno de los principales propietarios de bienes inmuebles en Italia. Asimismo, Nogara reorganizó los bancos católicos italianos, distribuidos por todo el país y creados originalmente para gestionar las cuentas del clero, las órdenes religiosas y sus organizaciones benéficas. 


Nogara estableció alianzas con otros gigantes bancarios: Credit Suisse, Hambros Bank de Londres, Banque de Paris et des Pays-Bas (Paribas), Bankers Trust de Nueva York, J.P. Morgan Chase, Continental Illinois National Bank and Trust Company de Chicago, y los Rothschild de Londres y París, quienes mantenían relaciones comerciales con el Vaticano desde principios del siglo XIX. Ante la amenaza de una Segunda Guerra Mundial en Europa, Nogara invirtió en empresas de Sudamérica y Estados Unidos, tales como General Motors, Gulf Oil, General Electric, Bethlehem Steel, TWA e IBM. 


Nogara había sido el representante de Italia ante el Consejo de la Deuda Otomana, organismo establecido para cobrar las deudas que el Imperio otomano tenía contraídas con diversos países europeos tras la Primera Guerra Mundial. Fue dirigente de una logia masónica en Estambul, vinculada a la facción que apoyó el golpe de los Jóvenes Turcos. A su regreso a Italia, Nogara se integró en una logia masónica en Roma y contribuyó a crear una organización secreta de utilidad análoga —conocida más tarde como P2 (Propaganda Due)—, empleada tanto para tramas políticas como para negocios. Tras la Segunda Guerra Mundial, los británicos —que carecían de los vínculos de inteligencia con el Vaticano que los estadounidenses habían cultivado— recurrieron a la P2 para llevar a cabo actividades clandestinas anticomunistas. La P2 pasó a ser uno de los grupos que conformaban el «Bloque Antibolchevique de Naciones»; este no constituía una coalición de Estados, sino que estaba integrado principalmente por antiguos colaboradores de los nazis que encabezaban conspiraciones antisoviéticas. 


La ABBN se convirtió en la rama europea de la Liga Mundial Anticomunista (WACL, por sus siglas en inglés), fundada por empresarios taiwaneses para combatir a la China comunista. La WACL, que siempre fue una organización clandestina, terminó funcionando como una estructura paraguas para que los ultrarricos a nivel internacional financiaran el terrorismo de extrema derecha no solo en Asia, sino también en Europa y América Latina. La P2, con sus vínculos con el Banco Vaticano, surgió como una de sus facciones más poderosas. 


Nogara dirigía el Banco Vaticano (el IOR) con un grupo de asesores financieros conocidos como *uomini di fiducia*, o «hombres de confianza». A principios de la década de 1960, Licio Gelli —con el respaldo de otro caballero de la Orden de Malta, quien también era miembro de la logia P2— pasó a formar parte de este grupo de «hombres de confianza». Gelli se había alistado como voluntario en el batallón fascista de los «Camisas Negras» para combatir en la Guerra Civil española. Durante la Segunda Guerra Mundial, actuó como enlace entre los «Camisas Negras» italianos y la Gestapo alemana; tras la contienda, los partisanos italianos lo acusaron de haber colaborado con los nazis. 


Gelli estableció sus contactos más lucrativos mientras colaboraba en las «rutas de escape» (ratlines) católicas, canales diplomáticos organizados para sacar de Europa a funcionarios del Eje y evitar así que fueran procesados  como criminales de guerra. Una Alemania derrotada ya no podía generar grandes ingresos a través del *Kirchensteuer* (impuesto eclesiástico), pero los líderes del Tercer Reich que huían —tras haber robado la mayor parte de la riqueza de su país y los bienes de sus víctimas— estaban dispuestos a pagar generosamente por su libertad. Los hombres a quienes Gelli ayudó a escapar hacia Sudamérica orientaron sus inversiones empresariales en aquel continente, lo que le permitió convertirse en un hombre adinerado. 


En la posguerra, Gelli ofreció sus servicios como informante a los servicios de inteligencia de Italia, el Reino Unido y Estados Unidos, así como a la KGB. Gelli fue un agente de la «Operación Gladio» —la red clandestina de la OTAN diseñada para actuar como primera línea de defensa ante una posible agresión soviética en Europa Occidental—, consolidando así sus vínculos con la CIA, la mafia y el Vaticano. Hacia 1969, Gelli había logrado ascender a la cúpula de la logia P2 mediante el chantaje y se convirtió en un contacto de Haig para orquestar la «estrategia de la tensión». Aunque nominalmente vinculada a la masonería universal, la P2 funcionaba en realidad como un gobierno en la sombra donde se tomaban las decisiones clave que dirigían la política y la economía italianas. En el apogeo de su poder, la P2 contaba con más de un millar de miembros, entre los que figuraban destacadas personalidades de los ámbitos político, financiero, gubernamental, militar, de inteligencia, mediático y eclesiástico. 


Otro de los hombres de confianza de Nogara fue Michele Sindona, un siciliano de origen humilde que estableció sus primeros contactos comerciales con la mafia a través de Vito Genovese, quien servía de enlace para el ejército estadounidense en el marco de la invasión de Sicilia. Sindona estudió Derecho y, en 1946, se trasladó a Milán con una carta de presentación del arzobispo de Mesina dirigida a Giovanni Battista Montini, quien llegaría a ser arzobispo de Milán en 1954 y papa Pablo VI en 1963. Montini trabajaba en la red de inteligencia del Vaticano y formaba parte de la colaboración entre Estados Unidos y la Santa Sede, establecida por William «Wild Bill» Donovan.  


Mantuvo importantes contactos políticos en la posguerra. Todos los jefes de estación de la CIA en Italia se aseguraron de conocer a Montini, y fondos de proyectos de la CIA fueron donados a diversos orfanatos y organizaciones benéficas cuyo principal benefactor era el arzobispo de Milán. 

Sindona se convirtió en un hombre de confianza y, mediante su vinculación con el IOR, realizó una serie de inversiones internacionales interconectadas con el fin de blanquear dinero de la mafia de manera más eficiente; en todas sus iniciativas, los negocios de Sindona quedaban legitimados gracias a su relación con el Banco Vaticano. A través de sus contactos en la CIA, Sindona financió parcialmente el golpe de Estado militar en Grecia de 1967. El Banco Vaticano estaba exento del pago de impuestos sobre los dividendos de acciones, lo que lo convertía en un paraíso fiscal en pleno centro de Roma. En 1968, el gobierno italiano anunció que retiraría la exención fiscal del Vaticano sobre los ingresos procedentes de inversiones nacionales. Los expertos financieros de la Santa Sede amenazaron con desprenderse de golpe de todas las acciones italianas en poder del Banco Vaticano, lo que habría sumido a los mercados financieros en el caos; sin embargo, los responsables no podían permitirse el riesgo de que saliera a la luz la magnitud de las inversiones vaticanas, ni que se iniciaran investigaciones que pudieran revelar que el IOR servía de refugio al crimen organizado, a terroristas de extrema derecha y a las agencias de inteligencia que los respaldaban. Por ello, trazaron planes para trasladar, con la mayor celeridad posible, parte de la cartera del IOR a activos en el extranjero, para lo cual necesitaban otro banco que sirviera de tapadera. 


Sindona conocía al banquero Roberto Calvi, quien comenzó a trabajar para el Banco Ambrosiano en 1947. El banco, que toma su nombre de Ambrosio —santo patrón de Milán—, fue fundado en 1896. El Banco Ambrosiano mantenía vínculos muy específicos con el ámbito católico; de hecho, la Iglesia católica alentaba a los católicos a invertir en él. Hacia 1965, Calvi ocupaba un puesto directivo, pero su carrera había llegado a un punto muerto. A cambio de gestionar su ascenso a la presidencia del Banco Ambrosiano, Calvi aceptó colaborar con personas de confianza; como contrapartida, se le concedió la membresía en la Orden de Malta y en la logia P2. En primer lugar, Calvi constituyó una sociedad holding en Luxemburgo: Banco Ambrosiano Holding. A través de una filial extranjera, utilizó la sociedad luxemburguesa para establecerse en Suiza, las Bahamas, Perú y Nicaragua. Cuando el imperio financiero de Sindona se derrumbó tras la quiebra del Franklin National Bank en 1974, Calvi sustituyó a Sindona como principal blanqueador de dinero de la mafia. Pasó a ser conocido como «el banquero de Dios», al asumir el papel de Sindona como el colaborador laico más visible del Vaticano. A menudo se cita al Papa Pablo VI afirmando: «El humo de Satanás ha entrado en el Vaticano». De ser así, esto ocurrió cuando puso al obispo Paul Marcinkus —un estadounidense de Chicago que había formado parte del equipo personal del pontífice— al frente del Banco Vaticano. El segundo embajador de Nixon en Italia, John Volpe —miembro de la Orden de Malta—, declaró que Marcinkus era su asesor de mayor confianza en cuestiones de política italiana. (Volpe le otorgó a Sindona una distinción como «Hombre del Año» en 1973. Al año siguiente, Sindona huyó a Suiza para evitar ser arrestado). Marcinkus colaboró  con Gelli, Sindona y Calvi en la orquestación de lo que más tarde se conocería como el «escándalo del Banco Vaticano». 


A través de una serie de empresas pantalla —incluidas algunas establecidas en América Latina y el Caribe junto con el Banco Ambrosiano—, 1400 millones de dólares pertenecientes a los depositantes desaparecieron en un «agujero negro» de inversiones fraudulentas.




Comentarios

Ana A ha dicho que…
El meteorismo en las carreras fue tendencia entre los "primeros"
https://sinmiedoalopusdei.blogspot.com/2020/12/anos-fructiferos.html
qué tiempos, todos catedráticos y con bufete, los profesores de Derecho claro
Clara ha dicho que…
Queda claro que los de la 0rden de MaIta están por lo menos al nivel de los de la logia P2 y la mafia. Menuda tropa. De momento en lo que llevamos de libro el Opus a su lado es un primor.
Clara ha dicho que…
Fraga tenía relación con el Opus?
Clara ha dicho que…
Meteorismo son flatulencias

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