¡Qué dos muertes!



Ha muerto Claude Lévi Strauss, al que sólo he leído este año, y también Francisco Ayala.

El primero belga de nacimiento, afincado en Francia, nacido en 1908, aprendió de todo el mundo: sociología de Durkheim, antropología de Tylor, Radcliffe-Brown, Evans-Pritchard, Needham.
Su autobiografía Tristes trópicos es de lectura obligada. Un clásico de la literatura francesa contemporánea por su presentación de la antropología como una busqueda intelectual y personal. Un gran intérprete de la conducta humana, de nuestros enigmas, porque una sociedad para los miembros de otra siempre es un enigma. Y Lévi Strauss dió ejemplo de saber adentrarse en las culturas más alejadas de la civilización, y de hacer un esfuerzo de comprensión.
Me gustó sus trópicos, porque de nuevo ví el verdadero filósofo en acción, que busca, otro que abandonó la comodidad del escritorio y se fue a la selva amazónica, a estudiar "salvajes". Me gustó el capítulo final de sus "Tristes trópicos", me parece magnífico. Para saborearlo en todo su jugo, hay que acompañarle en los viajes de los capítulos anteriores por el Amazonas.
El inventó la etnología usando ideas de todos Jakobson, Saussure, Rousseau, Frazser. No fue promotor de ninguna ideología, no tenía ninguna teoría sobre la humanidad, buscador infatigable, se veía a sí mismo como un hombre del neolítico "forrajeando". Apasionado de lo exótico.
El ser humano, puro cambio, evolución, creación, invención, nuevos caminos. ¿Para qué estamos en el mundo? para desbrozar, algunos lo tenemos claro.
Tiene libros gordos como pocos y no fáciles, "la mente salvaje", "Mitologías" en cuatro volúmenes. Nada en el estudio del hombre es insignificante o trivial. Me hubiera encantado verlo estudiando las rarezas de cierto grupo humano, ¿qué no hubiera sido capaz de averiguar?


Francisco Ayala, he leído su narrativa, hace ya tres años, en el centenario. Acabo de enterarme que su padre fue fusilado en Burgos y un hermano también. Traductor de Carl Schmitt, una gran mente, serena, exiliado que no se quedó anclado en el pasado. Una gran ensayista, catedrático que perdimos por esos mundos después de la Cruzada. ¿Qué no hubiera podido hacer este hombre si las circunstancias no lo hubieran obligado a dejar el país? ¿cómo vamos a poder recuperar tanto tiempo perdido de serenidad, de enseñanza,de pensamiento, de transmisión no dogmática? ¿cómo podemos pretender que ese pasado no nos ha dejado una huella honda a los españoles en costumbres, modos de ver y de vivir? perdimos durante unos cuantos años los mejores intelectuales, y eso tiene un precio.



Comentarios

AG ha dicho que…
Ana, claro que tiene un precio. Un precio tan alto que nos ha convertido en pánfilos. No pensamos. No vemos el peligro y esto hace que cada uno vaya a su bola.

En todos los blogs de política se habla de lo mal que están las cosas en Madrid. Cobo conoce bien el percal y sabrá bien hasta donde pueden llegar; por eso ha dicho que tenía miedo. El fanatismo religioso no puede ocupar puestos de poder y el religioso-económico, menos.
Cuando se dice en los blogs que el opus dei baja, no sé donde (en algunos medios he leído que estaba de moda). Parece que no tenga nada que ver la política con el opus dei pero no es así porque el fanatismo religioso no tiene nada que hacer cuando no tiene poder.
Reinamora ha dicho que…
Bien por esta Ana más cultural!, de vez en cuando también "merece la pena" encontrar oportunidades que nos ayudan a salir de nuestros propios laberintos. "La literatura es un refugio" decía Carmen Martín Gaite y yo creo a pies juntillas que la literatura, la cultura en general, no sólo nos refugia y nos defiende sino que nos acompaña en esta vida. Bien por ese afán de inocular el bien cultural en este foro!. Saludos.
mafalda ha dicho que…
http://www.nybooks.com/articles/13602

Susan Sontag sobre Lévy-Strauss, y un abrazo.

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