ENTRE LA TEOLOGÍA Y LA MONEDA UNICA

Gracias Kari, felicidades también a tí. Ahora que recién hemos inaugurado una nueva era maya a ver si se nota "espiritualmente". La España de Campofrío es penosa, gracias por el link. No hay mucho más que añadir al estupendo artículo, incapaces de reflexión y autocrítica, con la boina calada que nos sirve de falda, sin ver ni querer ver, refugiándonos en las glorias nacionales... la culpa de nuestra decadencia es la pérfida Albión etc...etc. Que determinados tontos ideen se soporta, pero que personas con dos dedos de frente se presten es lo que peor llevo.

Me ha interesado esta entrevista sobre la desaparición de la solidaridad por muchos conceptos: 
1º en el Opus se nos hablaba mucho de que había que llegar a los intelectuales, siendo uno mismo un intelectual, para recristianzar la sociedad. Me lo creí bien a fondo. Aunque viendo el recorrido de este blog, la larga influencia del Opus Dei en España es todo menos intelectual. Ahora mismo son el espejo de los Roucos y demás miembros destacados de la Conferencia Episcopal, que han pasado de mirar con recelo y cierta clerical envidia a copiar directamente. Ejemplo: la "tradicional" jornada de las familias de la Castellana.

2º Esta doctrina de llegar a los intelectuales les reconocía un papel en la sociedad que fue real en el siglo XIX no estoy segura de que los intelectuales sean hoy la voz más escuchada. La idea de "llegar a los intelectuales" antes que a nadie, era expresión de la vena restauradora que les entró a todos los vencedores de la guerra civil. Había un complejo de inferioridad ante los intelectuales que habían despuntado desde finales del XIX . Pero los eclesiásticos españoles en vez de valorar como se merecía esa ola de frescor, sintieron amenazado su multisecular poder sobre la cultura española.

3º Habermas menciona temas interesantes, las relaciones filosofía y religión, el papel de las religiones en la vida pública, las relaciones del Estado con las religiones.


Habermas, sobre el poder de los filósofos, el futuro de Europa y el valor de la fe.
Pasa por ser el filósofo más significativo del presente, Habermas de 83 años acaba de recibir en Düsserldorf el premio Heine, dotado con 50.000 euros.

Con ocasión de su 80 cumpleaños se habló del “poder mundial de Habermas” ¿Le molesta?

Habermas. Fue una mala broma. En sus apariciones públicas los intelectuales pueden en el mejor de los casos tener cierto influjo. Pero no tienen poder. El poder está unido a posiciones en virtud de las cuales se puede tener una voluntad compacta frente a otros. De ahí el difuso influjo de los intelectuales que no depende de la autoridad, sino de la fuerza de convicción de sus palabras y también de la difusión que los medios de comunicación den a sus palabras. En mi caso dado que sólo me expreso en los periódicos, mi influjo está bastante limitado.


El “Frankfuter Rundschau” debería declararse insolvente, la generación de Internet no puede imaginarse que ese periódico fue uno de los más importantes medios de creación de ideas. Por lo demás su pregunta me recuerda a una conferencia que pronuncié aquí en Dusseldorf en 1969 sobre “Heinrich Heine y los intelectuales en Alemania”.  Heine no disfrutó de un régimen democrático. Tuvo que luchar por la libertad de prensa  por el sufragio universal. Pero debido a su exilio se convirtió en el prototipo de intelectual. Este tipo se impondrá más tarde, a finales del XIX en Francia con motivo del affaire Dreyfus. En Alemania tras 1945 Heinrich Boll y Günter Grass se identificaron con este papel.

Acaba de recibir el premio Henrich Heine. ¿Qué significa para usted su vida y su obra? ¿qué aportó Heine con su poesía?

Habermas. Me gusta primero de todo el tono romántico de sus canciones y poesías, en especial en las “Lamentiationen” de su “Matratzengruft”. Cada lector experimenta que en este autor se encierra un insinuante torbellino de emociones pero que al final, en la última línea rompe con el tono embriagador para liberar al casi “encarcelado” lector y le impide hundirse en el sentimentalismo. Pero Heine me interesa también como contemporáneo. Es el primer gran primer “escritor del tiempo”, también uno de los primeros poetas, que en el momento del nacimiento de la prensa para masas expresa una nueva conciencia. A través de sus escritos la conciencia histórica que estaba en el umbral desde la revolución francesa alcanza fuerza decisiva. Lo que Heine muestra sobre todo es una particular unión entre la conciencia polémica de un escritor político con el “pathos” por la verdad de un poeta. El yo poético de Heine se pone en juego también donde se trata de los acontecimientos históricos de su época.
Heinrich Heine (1797-1856)



La visión sobre los contemporáneos de Heine la lleva a las cuestiones actuales. Usted menciona los poemas del último Heine, más religioso. ¿qué significado debería tener hoy la religión en relación con el pensamiento religioso?

Habermas La pregunta sobre el papel que las religiones deberían tener, deben contestarla las iglesias y comunidades religiosas. Pero en tanto que la religión juegue un papel en la vida pública, debemos como ciudadanos pensar sobre que es lo que el estado secular debe esperar de la religión y de la iglesia y qué espacio se debe defender en interés propio. Como ha mostrado el delicado debate desatado por la sentencia de un juez en Colonia sobre la circuncisión de los jóvenes musulmanes y judíos, esta pregunta no sólo afecta a las emociones de los afectados.
Algunas voces del lado de los enemigos laicos de la circuncisión me parecen sintomáticos  de un endurecimiento de la conciencia supuestamante ilustrada. Como filósofo yo también mantengo una posición „laica“. Sin embargo debo rendir cuentas sobre los contenidos y motivos que durante dos mil años han influido en el trabajo y las conclusiones de la ilustración filosófica. Nadie puede saber si esta fructífera apropiación por ambas partes, que observan pensadores como Benjamin, Levinas o Derrida podrá prolongarse. La escasez de respeto por esta herencia humana, siempre que no sirva como justificación del poder religioso, la considero estrecha de miras.  

¿No bastaría si todos los hombres se comportaran como si existiese Dios, como una vez dijo el cardenal Ratzinger?
Habermas Deje que me pregunte si el Papa puede esta satisfecho de esta máxima. De hecho el “como si” de la frase parece suponer que hubiera un dios personal ante el que rendir cuentas en el Juicio Final, lo que contradice el proceso que ha tenido lugar en la conciencia pública de las largamente secularizadas sociedades de Europa, Australia y Canadá. El punto de vista de Dios según el cual deberíamos autocriticarnos y sentirnos culpables y  mirarnos por encima del hombro, en la forma postreligiosa del “punto de vista moral” ha sido trasladado de la trascendencia al mundo cotidiano. En circunstancias normales cada joven aprende lo que significa considerar algo bajo el punto de vista moral. Sabemos más o menos en cualquier circunstancia cuando somos culpables, aunque pueda ser difícil comportarse en correspondencia con ello.

En una época en la que el imperativo de maximización de los beneficios y aumento de las “performances” avanzan hasta en la educación y colonizan el mundo de la vida, tales exigencias morales (del Papa) son sospechosas de un idealismo inadecuado. El déficit está en otra parte. Nos gustaría cada uno para sí mismo una ser alta moral. ¿Cómo queda la cosa con la conducta colectiva, el compromiso general, la abolición de las circunstancias que claman al cielo? Lo que falta son los motivos de la solidaridad, de las que siempre se han alimentado los movimientos sociales.

En el tema de la investigación con embriones figura usted con sus reflexiones al lado de la iglesia católica. Aun cuando se autodefine como una persona “sin oído musical” para la religión, ¿es posible a pesar de ello en la cuestión de la imagen del hombre considerarlo como un aliado de la iglesia católica?

Para ser sincero me parece un punto de vista curioso: la iglesia católica es una organización capaz de actuación política, que puede concluir pactos con los otros poderes del mundo. Pero yo no estoy preparado para una coalición ni para dejarme instrumentalizar en alianzas políticas. Con la credibilidad de decir eso y sólo eso, echaría a perder todo el capital con opiniones no pedidas de las que siempre están provistas esas alianzas.





Tras su encuentro con el cardenal Ratzinger en 2004 en Munich, ¿ha seguido en contacto con él?

No.

¿Qué significado da a la valoración según la filosofía aparte del discurso científico? ¿hay una regeneración del discurso filosófico en la realidad cotidiana aparte del toque pseudofilosófico de algunos programas de televisión?

Los filósofos tienen que intervenir en los debates públicos, cuando se trata de cuestiones normativas. Usted ha mencionado el ejemplo de la bioética. Los filósofos han aprendido a diferenciar un buen argumento de uno malo y a aclarar los conceptos. Dado que van y vienen entre el mundo de la vida y la cultura de los expertos, pueden contribuir de manera sustancial al autoaclaración de la sociedad moderna. Pero ya no tienen en la mano la clave sobre el sentido de la vida. No son gurús ni representan una competencia a los caminos de salvación religiosos. En el mejor de los casos muestran como se puede hablar razonablemente sobre las cuestiones existenciales de cada cual o de la vida colectiva. En resumen, los filósofos no poseen ninguna “visión del mundo”, tampoco administran ninguna visión científica del mismo, como pretenden todavía algunos de mis colegas.

¿No debe el pensamiento filosófico dedicarse con más fuerza al gran proyecto de la sociedad europea? ¿No debería mostrarse a la gente que Europa es más que una permanente salvación del euro?

Los filósofos podrían mejor que otros aclarar el concepto de solidaridad y diferenciarlo de un altruismo moralmente fundado. La crisis del Euro aviva hoy los egoísmos nacionales, porque las imágenes que los países del norte proyectan de los del sur y viceversa los separan. Las imágenes se transforman en caricaturas, porque están hechas según falsas esperanzas morales. Ahora la crisis se acerca al umbral en el que el gobierno alemán no puede seguir ocultando que la salvaguarda de la moneda única y con ello del proyecto europeo en su totalidad, exige más que ir de la concesión de un crédito al siguiente y de unos recortes presupuestarios a otros. Hoy la astucia de la razón económica obliga a lo que la amigos europeos querían por motivos políticos e históricos pero que nunca se había conseguido: una integración política más fuerte, que ofreciera una base para la “puesta en común” de las deudas.
Sin embargo los gobiernos no hablan claramente a sus gobernados, porque no confían en que sean capaces de ser solidarios con las demás naciones de la moneda única. Me parece que se exige menos de lo que se podría. La solidaridad no significa desinterés por los propios asuntos. Es algo diferente a la disposición a la manera de las víctimas altruistas, según la que en muchos casos nos sentimos moralmente obligados, Las esperanzas moralmente fundadas de los demás deberíamos satisfacerlas incondicionalmente, como si nosotros estuviéramos en la misma situación. Este es un supuesto de la conducta solidaria. Uno se pone en la piel del otro en la confianza de que el otro en el futuro hará lo mismo por uno. Esta forma de confianza en la reciprocidad dentro de un tiempo abarcable con la mirada se construye entre aquellos que a largo plazo esperan tener un destino común y por ello necesitan adoptar una misma perspectiva. ¿No es esta la situación de Europa como consecuencia de la moneda común?



Comentarios

gadero ha dicho que…
Hola, Ana. No tengo mucho tiempo para escribir en este momento, pero cuando puedo, leo lo que escribes y me parece muy interesante. Te deseo todo lo que quieras: eres una mujer talentosa y valiente y mereces. Feliz Navidad.
Anónimo ha dicho que…
¡Qué casualidad!....,con perdón Ana pero...que asco de país


http://www.elconfidencial.com/espana/2012/12/24/la-guardia-civil-pierde-todas-las-grabaciones-del-operativo-de-la-detencion-de-cervera-111743/

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