AUDIENCIAS CON "EL PADRE" (DE LA PATRIA)



Ante el proceso de Burgos el Servicio Especial de San Martín puso en pie una manifestación el 17 de diciembre de 1970 que fue un éxito rotundo en la carrera de “agitador oficial para el bien” de San Martín. Fue una “marcha popular espontánea” organizada por los servicios secretos. Se inventaron una Junta Coordinadora de Afirmación Nacional que se felicitó a sí misma de su éxito.
500.000 españoles, desbordaron a los organizadores del desfile. Hubo reticencias en algunos ministros pero al final el Caudillo acudió al festejo a la Plaza de Oriente, y escuchó la arenga de un estudiante adicto, en principio la arenga había sido preparada para el capitán general de la primera región militar. Se permitió la asistencia a los militares, los del Servicio E, encabezaban la marcha con banderas y megáfonos. Lamenta San Martín que no se explotara lo suficiente este exitoso "espontáneo incidente organizado".

Dice el espía que lo importante de un Servicio secreto es que no se conozca, no la existencia del mismo. Carrero Blanco y sus ministros sólo confiaban en militares para tan delicadas misiones, de ahí que no acudieran a reclutar para el servicio elementos ajenos a la oficialidad del Ejército.

En 1972 el Servicio Especial se transformó en SECED, servicio central de documentación, dependiente de Presidencia del gobierno, o sea de Carrero.

En esa fase hay una discrepancia entre Franco y Carrero, que desconfiaban de toda asociación ciudadana, fermento de desorden, y San Martín, que pensaba que el tema de la “participación ciudadana” era la última oportunidad del régimen.

El Movimiento nunca había estado más vacío. No se querían las asociaciones por temor a que se convirtieran en partidos políticos. El gobierno no encontraba una oposición real al margen de la clandestina, pero carecía de suficiente respaldo. Y mientras tanto, se estaban politizando en contra del régimen sectores de las fuerzas sociales y podrían politizarse todo tipo de asociaciones como los comités de barrio, las asoc. de amas de Casa, las de cabezas de familia. El aparato gubernamental tenía el poder, la info, los técnicos… pero carecía del concurso ciudadano Era un cascarón vacío.

LAS AUDIENCIAS DEL ESPIA CON EL CAUDILLO

Me ha llamado la atención: advierto el mismo o parecido tipo o de “devoción filial” que tenían los “hijos del Padre” por el Padre y sus correspondientes sucesores y la de San Martín por el conductor de España entre 1939 y 1975.
 El caudillo lo recibió en 1960, precisamente pocos meses después de la muerte de su padre. A España nos viene faltando una sesión de psicoanálisis nacional…con esas obsesiones por el padre y los padres.

Cuando el fallecimiento recibió un telegrama de pésame en nombre del Caudillo.
San Martín le envió un ejemplar de la obra Almanaque del Militar, iniciada por su padre y continuada por él. ¡San Martín pedía a su Excelencia una foto dedicada! Instantánea que recibió a vuelta de correo. La fotografía del Padre formaba parte del kit del numerario de base, con unas palabras de su pluma y letra…

El padre de San Martín fue profesor de Franco en la Academia de Toledo.Y Franco guardaba grato recuerdo de quien fuera su maestro, eso decían ambos, Franco y San Martín.

Alaba san Martín el “sentido jurídico” y el “sentido común” fuera de lo corriente del sanguinario caudillo.
En su primer encuentro con Franco no le salían las palabras. El Generalísimo estuvo 20 min. largos alabando a su progenitor, lo mucho que le habían valido sus enseñanzas, le contó ¡anécdotas!, p. ej, su actuación cuando la rebelión de Jaca en 1931. Y le despidió, diciéndole que si necesitaba algo, ya sabía donde estaba. Pero San Martín no era un aprovechado como otro cualquiera y nunca se le ocurrió pedir nada.

En 1970 lo recibió otra vez, Franco por poco se asfixia de lo enfermo que estaba y no dijo nada. Habló san Martín.
En 1972, tercera audiencia, san Martín expone al caudillo el origen del Servicio Especial y cómo veía el régimen amenazado desde dentro más que desde fuera.
En 1974 la quinta fue para despedirse tras su cese del Servicio Especial.
Y la cuarta, 1973, la más interesante porque en ella expuso el espía que salvo en la “región vasconavarra” tenían todos los medios para contener la subversión: información, anulaban fácilmente la propaganda de la oposición, la oposición no arrastraba la masa…pero que los propios fallos hacían estériles los esfuerzos:
-el régimen desatendía a la juventud que se sentía extraña y alejada,
-incapacidad dialéctica
-capacidad combativa y de rehacerse tras la desarticulación de los grupos opositores,
-disminución de la autoridad

 




El país ascendía en lo material pero se desarmaba moral e ideológicamente, sin que el Movimiento fuera capaz de movilizar conciencias y voluntades para impedirlo.
En cuanto a ETA, todavía no la habían infiltrado, había que hacer acciones arriesgadas contra las bases. El caudillo, decrépito en 1970, imagino que en 1973 también decrépito, dijo ¡Adelante!.
De toda formas San Martín había sido cesado tras la muerte de Carrero y no sabe si se pusieron en obra sus propuestas.

He destacado en negrita lo que me parece un gran hallazgo por parte de este militar español franquista, un diagnóstico sobre España con el que se puede estar muy de acuerdo con independencia de las tendencias políticas de cada cual. Un país que avanzó espectacularmente en lo material en el siglo pasado, pero exhausto de fuerzas morales, todas las fuerzas vivas expulsadas, reprimidas, y si surgía alguna la inquisición se encargaba de pisotearla hasta la extenuación.
Un pueblo muy, voluntariamente, ignorante y confundido sobre sí mismo, su identidad, su puesto en el mundo. Unas élites que se creían el faro espiritual de Occidente, de eso el pueblo no tiene culpa, cuando la realidad es muy diferente: si en algo hemos sobresalido, es en el deporte de la alta estafa y la traición política.


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