WESTERN. CHOCOLATES

 

Las yeguas de Alfredo, por la parte de Jaca, dando a Formigal. Recuerdos de infancia. No les ha llevado ni pan ni sal, muy mal. Hay que llevarles golosinas, que necesitan lamer la sal. Algunas a punto de parir. ¡Qué buen ambiente! Usa el mismo vocabulario: la del ramal, aguantan en el monte con un metro de nieve.



Como en el lejano oeste, me han agarrado de las solapas, "sigue haciéndole caso a ese y verás, avisada quedas". Amenazar, amedrentar, metemiedo. Pero van para abajo, antiguamente unos tenían el papel de lamecu...s y otros el de dar el buen estacazo. Ahora el mismo hace los dos oficios.


El hombre que mató a Liberty Wallace, otro clásico. El que saque más rápido el revólver es el amo del saloon.

En cuanto a Sartre, mi anécdota juvenil, era estudiante avanzada de francés, había superado la etapa gramatical y cursaba "sección universitaria". Hice un trabajito presentación para el resto de mis compis sobre filósofos franceses, uno sobre Sartre, otro sobre Bergson. Me basé en la única bibliografía disponible para una numerarita en ciernes, un volumen de historia de la filosofía contemporánea realizado por un canónigo cualquiera pero famoso. Todo en orden. Estaba emocionada de mi "exposé" o exposición que me lo trabajé a conciencia de modo que quedara una buena presentación frente a mis compis estudiantes internacionales de francés.

Y en estas que no sé cómo mientras tomábamos el café después del almuerzo, ritual en los centros de numeraries, no sé porqué aquel día en el propio comedor de pie, alrededor de la mesa se me ocurrió comentar con entusiamo sobre Sartre, no recuerdo el contenido.

 Tardó nada y menos en llegar la corrección fraterna de una que por lo visto tenía el encargo de corregirme, qué pesada me resultó en mi primer año de centro de estudios, me freía a correcciones: 

no se podía hablar de Sartre, no estaba preparada o las demás no lo estaban y siendo un filósofo ateo ni se menciona vaya a haber confusiones doctrinales en los cerebros de tus "hermanas".

Me pusieron en mi sitio en una palabra. Allí solo la directora, entonces doctoranda de filosofía en Pamplona y la subdirectora, especialista en literatura francesa que luego tuvo su plaza  en la universidad de Tours y a la que siempre admiré por su inteligencia, cultura y a la vez buen corazón, pues bien, solo ellas dos tenían venia para hablar de filosofía en la mesa o en el café. Las demás a callar y escuchar. Eran asuntos de mayores. Se enfrentaban ambas porque Maria Isabel era "superortodoxa católica rancia tridentina", como nos correspondía en aquellos tiempos, y la francesa era defensora de Pascal que tenía sus resbalones agustinianos.

Y así quedó todo, "tú te callas". Todavía no había empezado a estudiar la licenciatura. Luego viví en centros con numerarias bastante más incultas que esas dos y entonces me tocó callar porque la filosofía, la teología, la literatura estaban muy por encima o fuera de los intereses de la numeraria media. "No te hagas la intelectual ni la interesante, aquí a hablar bobadas y soportar sandeces como todas", aunque la mitad de la concurrencia hubiera realizado una carrera universitaria, estaba mal vistas las conversaciones demasiados cultas. Jibarización de los femeniles cerebros y tú tienes un nivel, el que te dan y no te dejan salirte de él.

Sí, metieron bastante la pata los intelectuales franceses de aquellos tiempos apoyando lo inapoyable, pero ya quisiera yo la mitad de esa sapiencia y capacidad filosóficoliteraria que disfrutan en la República aunque solo fuera para los domingos. Los españoles del vídeo de ayer que están en Francia se han contagiado de ese ambiente, suerte.

Se impone un tour o excursión a diversas fábricas de chocolates del país. En Pamplona teníamos chocolates Orbea, si no recuerdo mal, que estaba en la carretera de San Sebastián, mi madre era fanática de los chocolates Pedro Mayo, unos tabletones que deshacía en la leche hirviendo y quedaba la merienda de chuparse los dedos. En las novelas de Galdós no paran de desayunar chocolate. Es una gran tradición "chocolate hecho", así que si fue su ocupación me parece otra estupidez  y muestra de no tener ni idea de los valores de la vida querer ocultarlo.

Belén de chocolate en el museo del chocolate Rute, Córdoba




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