EL MOTIVO DE UNA VOCACION FILOSOFICA


Ahora me leo las intrigas vaticanas que me enviáis. 

Acabo de terminarme el libro de "La filosofía española herederos y pretendientes" de Francisco Vázquez me gustaría felicitarle por su trabajo, toda una experiencia lectora este volumen, me ha ilustrado sobre "mí y mi circunstancia". Ahora me veo mejor colocada en este todo de la filosofía española. Quiero decir que me sitúo mejor en el porqué de mi posición filosófica y mi descuelgue. Entendí de manera más profunda. 


Fui captada por una organización que se vió atraída hacia mí como posible captura por un capital familiar que diría este sociólogo de la filosofía. La sociología de la filosofía es una disciplina de lo más útil para poner los pies en el suelo.

El capital familiar era lo que normalmente solemos entender por capital, pero también estaba hecho de profunda y decidida educación religiosa tradicional. Y por supuesto de capital cultural "stricto sensu".  En mi caso sería la tercera generación con estudios universitarios, es decir, nacía en un hogar con nivel de lecturas, aprecio por los libros y por la escuela. Aunque la cultura paterna iba en la línea científico- biológica,  había interés por lo literario, aunque un gran desconocimiento de las tendencias humanistas, de las ciencias humanas, de lo literario actual. Ese espacio de la vida en mi educación estaba prácticamente dominado por la religión. También formaba parte del capital cultural familiar una profesión liberal paterna vivida como una auténtica vocación. Era una dedicación con raíces familiares, un patrimonio espiritual de la familia que llenaba de orgullo, porque además a mi padre no le fue fácil continuar la tradición de la veterinaria por los avatares de su vida. Pero la dedicación al trabajo propio con auténtico amor a lo que se hacía, además de afán de servicio a las familias que dependían de sus animales lo viví desde antes de nacer. El trabajo profesional nunca fue en mi experiencia infantil una carga, una burocracia ni algo que se hacía porque no había más remedio. Mi padre vivía y hacía vivir a la familia no sólo económicamente de su tarea. Eso me ha marcado y no me he dado cuenta hasta muy tarde de que no es así como se vive en general el trabajo en mi país. Ni mucho menos. Se trabaja porque no hay más remedio para sobrevivir y con unas ganas locas de "`plegar". Es algo cultural. Corregible, pero lo llevamos en los genes culturales. El ejercicio de ese trabajo en el caso de mi padre no tenía nada que ver con el ejercicio de un "poder" sobre otros. Era un servicio y una actividad que llenaba de satisfacciones.








 Había terreno propicio en el que sembrar la semilla de una falsa vocación eterna. Había mucha vocación en la forma de vivir el trabajo en mi casa, sin horarios, ni quejas, ni ganas de parar. Había alegría y dedicación a una tarea que se había conocido desde la más tierna infancia. Todo eso era un "capital" un "legado", una riqueza que sólo se aprecia cuando pasa el tiempo, se lleva una muchos disgustos y se tiene oportunidad de comparar.



Las directivas opusdei me vieron posibilidades y  me orientaron a la filosofía. Vieron un terreno propicio, aunque en la adolescencia los pensamientos del individuo no van tan lejos, ni a la mitad del camino dónde llegan los pensamientos de una burocracia tan "sabia" y bien organizada como la opusina. Manejan mucha información y experiencia acumulada sobre captación y vista de posibilidades de las adolescentes. Luego la vida da sorpresas, pero a ellos menos que a otros, porque lo tienen todo muy estudiado y experimentado. Saben lo que funciona con quién y en qué dosis.

Decía que ya desde los 16 años me orientaron hacia la filosofía. ¿Por qué? entre otras cosas he comprendido por este trabajo que en aquellos momentos el nódulo filosófico opusdeísta, dominante en la universidad española desde 40 años antes, se replegaba ante el avance de los nódulos filosóficos alternativos. 

La filosofía en el Opus Dei se refugiaba en su facultad de Pamplona, mi ciudad natal, y en sus colegios elitistas que comenzaron a proliferar en los 70 y 80 con los "rojos" socialistas en el poder. Qué fuerte. Necesitaban personal bien orientado para sus colegios, y como en el Opus todo va por campañas, seguramente contemporáneamente con mi salida de la adolescencia hubo la necesidad de "maestros/as" de filosofía ad hoc, formados por ellos, seguros y sin riesgos. Sin afanes de nuevas modas. Había que impartir la buena doctrina que no se limita al credo, en el Opus Dei la "buena doctrina" abarca las materias más insospechadas. El campo en el que "sois libérrimos hijos míos" en todo lo que la iglesia no declara como materia de fe, es una patraña más. No éramos libres ni para comprar el libro que te apetece sin consultar.

Y esa buena doctrina filosófica importa poco en el fondo a todos los consumidores de ese tipo de colegios y a los propios colegios. Sólo que hay que rellenar bien las cabezas sin dejar resquicios a lo "incompatible" más que con la doctrina de la iglesia que tampoco manda tanto, con la doctrina del Opus Dei. Las carreras de "humanidades" son un problema, mucho marxismo, existencialismo, sociología, psicología....ciencias humanas nefastas para la "pureza" de la fe. Como ellos la entienden, la quieren y les conviene, por supuesto.

 De forma que cuando tenía edad de andar pensando en las pavadas propias de los 15, caí con todo el equipo en la red sibilinamente tendida. Y como me iban los "rollos" en vez de una filología, me gustan las lenguas, o una veterinaria, los animales son "capital familiar", me orientaron a la filosofía. Luego vino todo lo demás, un descuelgue existencial durante 20 años.   Los filósofos españoles desde 1970 caminaban decididamente en sus controversias y temas de interés hacia su homologación con Europa y el mundo. Servidora caminaba hacia el siglo XIV. Al tiempo además que el dominio del Opus Dei en el sistema de provisión de cátedras universitarias iba decayendo por pura exigencia de la biología. A ellos también les llega la jubilación, además los socialistas cambiaron la forma de distribuir el campo filosófico y de designar los tribunales a principios de los 80.

La gran pregunta es cuando acabé la carrera, ¿por qué no fui inmediatamente absorbida por la red de colegios del Opus Dei? a mí me molaba la filosofía académica, de tintes teológicos, profesoral, del comentario de textos profundo, lo que Vázquez García llama cultivar el canon. Me gustaba aquello en lo que me habían educado. Libros, libros, libros. Pero había algo en mi modo de ser que no les cuadraba. Para recordar las ortodoxias del pensamiento era la predicadora ideal, ¡creía en ellas! Para los tejemanejes entre bambalinas, hacer y deshacer, traer y llevar, manipular, adular a la gente que interesa y soltarla cuando ya no interesa...lo típico del pragmatismo opusino.... ¡no servía! 

Sabían que me colaban la doctrina de la iglesia, los concilios y todos los escritos y dichos del founder como palabra de Dios y además tenía dotes para emocionar y arengar a las masas. Pero mi carrera dentro del Opus estaba limitada por mi honradez y sinceridad congénitas. Que mal queda decir esta última frase de una misma. Peor lo que se padece en la vida por ir rompiendo el viento con el estandarte de las verdades que nadie quiere oír.  

Y sin embargo me mantuvieron allí otros diez años más, emocionada porque me daban cada vez más responsabilidades. Sin cobrar y sin que formaran parte ni del currículum ni de mi cotización para la vejez. Perdiendo la vida en suma. Y creyendo. Me tuve que dar un gran tropezón para caer del burro.
Luego hubo hechos que se debieron a una mezcla de inspiración del más allá y que aún estando en la luna, nunca me ha llenado la actividad de numeraria opusina. Era como si me obligaran a ser "madre de familia" y punto. A muchas numes de mi entorno  les bastaba con ser la directora del centro. Yo quería estudiar, leer, trabajar, estar en el mundo no sólo en el submundo de las numerarias, agregadas. Así que luché por una plaza de profesora. 

Al handicap de la franqueza genética, muy de la tierra por otra parte, se unía el handicap no menor dentro de una organización machista de ser mujer. "Las mujeres no hace falta que sean sabias". Que hayan canonizado al proferidor de semejante frase carpetovetónica dice todo de los canonizadores. Prefiero pensar que no se la
han leído.


Tengo todavía que asimilar y acostumbrarme a todo lo que he aprendido con el libro de Francisco Vázquez García. Al que nunca agradeceré lo suficiente por esta obra tan ilustrativa.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El cardenal saturnal y el de origen andaluz no dan abasto. Un periodista norteamericano contó hace unos días que para las catorce nuevas vacantes hay 37 candidatos, y de ellos,16 afines a la causa. Veremos en febrero, cuando llegue el carnaval.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31984
Anónimo ha dicho que…
Campo de minas. ¿Quién responderá a esta encuesta? Ya conocemos el acarreo por parte de algunos.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/01/actualidad/1383335943_761702.html
Anónimo ha dicho que…
¿Le conoció? ¿Estára en el próximo lote? ¿Se queda un poco corto en la loa de sus virtudes? Es tan española la poca generosidad con los fallecidos...

Artículo de don Ramón Herrando
El actual vicario general de la Prefectura en España, don Ramón Herrando Prat de la Riba, ha publico el siguiente articulo en el diario ABC de Madrid en el que recuerda la figura de su antecesor.

Domingo 3 de noviembre de 2013

“He tenido la suerte de vivir muchos años con don Tomás, el nombre familiar con que le recuerdan hoy cariñosamente miles de personas no sólo en España. El Señor le ha llamado a su presencia, de modo inesperado, cuando clareaba el día de los difuntos. Recibió enseguida auxilios médicos y sacramentales, pero Jesús y su Madre Santa María querían premiar ya ese sábado su vida fiel. Antes de Madrid, viví en la ciudad en que había nacido él, Valladolid, en una familia reciamente cristiana.

El Señor no concedió a sus padres más hijos; como me escribe el Prelado del Opus Dei, «aceptaron felicísimos la llamada que de Dios recibió su único hijo, tan cariñoso con ellos, al que facilitaron siempre el camino». Los viejos de aquel lugar recordaban con cierto asombro –pensando en el patrimonio familiar– esa llamada divina, a la que respondió Tomás generosamente desde que era estudiante de Derecho. Las exigencias de su entrega le llevaron pronto a Roma, donde se formó al lado de san Josemaría y obtuvo títulos académicos eclesiásticos que le harían un sacerdote culto, alegre, piadoso, deportista; sobre todo, jovial y humilde, como comprobé desde mediados de los setenta cuando me incorporé a la Comisión regional del Opus Dei en España. Él se ocupaba entonces de la fundamental tarea de ayudar al Consiliario en lo relacionada con las tareas formativas y apostólicas específicas de las mujeres. Años después, tras el primer congreso que celebró en Roma la joven Prelatura erigida por Juan Pablo II en 1982, don Tomás sustituiría como vicario regional para España a don Florencio Sánchez Bella, otra figura de la Iglesia del siglo XX. Hasta mi propia designación en 2002.

Otros escribirán el servicio de don Tomás a las almas, en tiempos de profundos cambios, fruto del Concilio Vaticano II. Su extensa tarea pastoral tuvo ese norte claro: trabajar por la Iglesia, unido al fundador del Opus Dei y, luego, a los sucesores. Todo lo que se diga en este campo será exiguo, porque él sólo hablaba de esos empeños con quien debía saberlo.

Prefiero referirme hoy a su humanidad, a su cariño hacia todos, a su capacidad de servir sin pensar nunca en sí mismo. Soy testigo de cómo los demás le querían también, hasta con muy pequeños detalles.
No lo esperaba, pero se lo merecía. No perdió su jovialidad –raíz común con juventud– ni siquiera cuando el peso de los años, y la dichosa artrosis, dificultaban un poco su movilidad física. Por nada del mundo se dejaba servir –nunca le faltaba una chanza amable para disuadir a quien deseaba ayudarle–, ni siquiera cuando necesitaba una fotocopia: se las hacía él mismo…

Su sentido del humor –que muchos no esperarían de una reciedumbre tan castellana–, su profunda visión sobrenatural y su unión con Roma, le daban una gran paz y sosiego en el trabajo y en el trato con los demás. Nunca se lo agradeceremos bastante, recordando que en las tareas apostólicas nunca faltan dificultades.
Comparto hoy el dolor de muchos, y procuro transmitirles esperanza cristiana: con la íntima certeza de haber sido testigo de un ejemplo de santidad en la vida ordinaria.
Anónimo ha dicho que…
¿En Roma se enteran de algo? ¿Y el cardenal saturnal maniobra?

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2013/11/06/el-numero-dos-de-la-legion-abandona-la-congregacion-religion-iglesia-deomar-de-guedes-maciel-francisco-paolis.shtml
Anónimo ha dicho que…
Santa ignorancia.

http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2013/11/05/cardenal-dziwisz-juan-pablo-ii-nunca-supo-la-verdad-sobre-las-inmoralidades-de-marcial-maciel-iglesia-religion-abusos-sexuales-denuncias.shtml
Francisco Vázquez ha dicho que…
Gracias por el comentario, Ana. Para abundar en el asunto del nódulo opusdeísta y su presencia en la filosofía universitaria de Andalucía, puede servirte este artículo:
http://revistas.um.es/sh/article/view/188921
Feliz año. Paco Vázquez

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