Opus Dei "not so unveiled"

 

Me ha llegado un documental, "Opus Dei unveiled" que de "unveiled" tiene más bien poco. El hilo conductor es Da Vinci Code y John Allen, vaticanista experto al que el opus vendió su burra particular. Lo mismo que digo que sería interesante que en la cultura popular se asociara periódico Marca-Opus, banco popular-Opus, y todos los males que conlleva, también estaría bien que los comunicadores se dieran cuenta de una "mardita" vez de que para saber algo del opus no se puede acudir a ellos porque te quedas como antes o peor: envuelto en una maraña de mentiras.

Casi que me arrepiento de haber ensuciado la pantalla de mi tele con la presencia de esos espectros de directoras que no saben ni ellas lo que están inventando. Porque tener la cara inmensa de decir que uno entra y sale cuando quiere de ahí, y que hay un período de discernimiento antes de pertenecer.... hay un período de lavado cerebral íntegro, de corte sutil y paulatino con las relaciones sociales y familiares de base. Eso es lo que hay.
También es bastante insorportable que el vicario del opus en Estados Unidos pida perdón por los daños a los ex, cuando no se conoce, al menos yo no conozco, institución más maquiavélica para idear putadas y encubrirlas.

A los pasajes de mortificación corporal, los autores yankies del documental se han explayado poniendo un hombre latigándose y apretándose el cilicio en el muslo, les ha faltado la verdad de la historia: el cura que sale defendiendo la mortificación corporal no usa el cilicio, se lo digo yo. Fui tan estúpida de usarlo sin darme cuenta de que era la única. Nadie se lo dejaba en el cuarto de baño como yo y era la empleada la que lo recogía como tantas veces me ocurrió. También estaba lo de no merendar los sábados. He necesitado años para entender porque sólo Lali, otra numeraria tonta como yo, y una servidora teníamos un hambre canina al llegar la cena ese día... Es para darse cabezazos contra la pared.

Y John Allen, el pobre, no tiene ni idea de qué habla. Me encantaría saber como se produjo la relación Allen-Opus, si fue Allen el que fue a ellos o fueron los directores quienes discurrieron que sería un buen fichaje un periodista vaticano experto haciendo de "vocero" de sus embustes.

Lo mejor del documental, he visto las caras de Dianne y Tammy di Nicola, las primeras que se lanzaron a hacer una web para denunciar el opus (odan.org) y de Colleen O'Neill, ex numeraria auxiliar a la que su familia "secuestró" del centro y llevó a un hotel para que el opus no la encontrara y pudiera recibir tratamiento antisectas. Está muy bien escuchar a la señora que se ocupó de ella explicar que Colleen tenía los síntomas de todo miembro de secta: malestar y apegamiento afectivo al torturador, conflicto de conciencia. Que añado, de no resolverse satisfactoriamente te puede llevar a la locura.
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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Desgraciadamente, aunque el vicario pida perdón, siempre le quedará la "santa desvergüenza" como obligación.

Si realmente quiere pedir perdón debería de salirse de algo que en principio no puede cambiar pues sería como pretender cambiar a dios.

El fundador del opus dei y sus secuaces formaron a un muerto.
Anónimo ha dicho que…
Da repelus verdad? Cuando ves las caras del cinismo que tanto daño te han hecho, en una pantalla ... después al mirarla, aunque ya no estén, da como dentera.
Entiendo que te han pasado un vídeo, que supongo subiréis a YTube, no?

Siguiendo con la faceta asertiva que había empezado a comentar, en la familia se recibe una educación para que no se diga NO (aunque ahora no es igual que antes), a medida que se va ampliando el círculo infantil y te vas soltando de la mano se toman decisiones donde los padres no están presentes y y se va aprendiendo que a veces SI y a veces NO.

En general v/educ. familiar ha sido más restrictiva y menos tolerante, tb eran otros tiempos donde nos soltábamos de la mano, más tarde. Habéis pasado de unas manos a otras - de deciros lo que teníais que pensar, hacer y decir y normas más estrictas a más de lo mismo -.

Os ha faltado el periodo donde se aprende y empieza a decidir, cosas importantes, pero aun así, teníais unas determinadas características (mezcla de carácter y educación) y por eso ha cuajado la obediencia = a seguir diciendo sí.

En tu caso, creo que tus características naturales estaban mucho más ahogadas por la educación que las de Morgana, por ejemplo.

No hay que darle más vueltas Ana, excepto para entender por qué se vieron las cosas de una forma y se actuó en consecuencia, si en realidad no eran así.

Es importante que no trasmitamos los errores que han cometido con nosotros, pero en el intento de no trasmitirlos, creo que no se puede pasar al otro extremo como ha ocurrido en los 12-13 últimos años. Hay que enseñar a andar y dejar andar. Otra cosa es, inculcar remordimiento. Si no pones los pies de por vida donde sabes que a mí me gusta que los pongas, no eres bueno (por lo tanto eres malo) y tus amigos deben ser de los que ponen los pies donde a mí me gustan ... y otra, ahí te dejo solo y no me preocupo (pq enseñarte a andar requiere tiempo y esfuerzo y no tengo o no lo tengo para dedicártelo a tí).

La fórmula de educación que os ha tocado - no la habéis elegido -, Tela!
Creo que habéis sido niñas inseguras que no han pensado. Habéis pensado según les gustaba a v/padres q pensárais. No se les podía defraudar. Siempre con miedo a defraudarles pq representaban la verdad absoluta. Ellos nunca han dudado delante de vosotros. Sus dudas se las ha resuelto la directora o en el confesionario.

Si no os gustaba rezar el rosario, la novena, os aburríais en misa ..., probablemente no os atrevíais a decirlo. Seguras sí, pero para defender lo que v/padres esperaban que defendiérais. Para defender lo vuestro y tener opinión propia - aunque solo fuese en el pensamiento -, totalmente inseguras y la misma pauta habéis seguido dentro, hasta que la presión y la evidencia de lo que veíais os ha empujado a ser ASERTIVAS de una puñetera vez.

Los que estáis fuera, ya desenganchados, no creo que tengáis problemas de asertividad. Sabéis decir NO. Quizás el peligro más bien esté en q asociéis decir NO, a lo que hay que hacer siempre, para no equivocaros y aquí fuera, se funciona de otra forma.
Hay un intercambio entre lo que se da y lo que se recibe y a veces se debe decir SI, aunque no apetezca (no, por mortificaión o falacia parecida, sino por amistad, por amor, por humanidad, por cariño ...).
No debéis confundir, ni compensar, las veces que deberías haber dicho NO y no lo habéis hecho, estando dentro (y ya no tienen solución), con el NO de fuera.

Qué vergüenza! Ya he llenado el blog.
isabel ha dicho que…
Olvidé poner el nombre. Sorry
Anónimo ha dicho que…
No se que te pasa. Sigues sin hablar de Dios. Dios es el tema principal de nuestra vida. Tambien de los que no somos del Opus Dei. Las mortificaciones tal como hablas las practican todos los cristianos comprometidos sean o no del Opus Dei. Leete la vida de Santo Tomas Moro. Todas las criauras deben alabar a Dios. Alvaro.
isabel ha dicho que…
Quería añadir que desde que empenzásteis a tener opinión en v/pensamiento, empezásteis a adquirir seguridad. Es un camino que se va andando. El listón de una cuota de seguridad aceptable, los desengachados, lo tenéis superado.

El miedo que surge a no saber como vestiros, como comportaros con los demás ... es normal. Habéis vivido en otro mundo y falta experiencia en éste. En función del apoyo con el que contéis, esta reacción adaptativa, durará más o menos y se pasará mejor o peor.

Dejar el cilicio indica respeto.
Fuera, también hay gente que ningunea, se aprovecha de las situaciones ... falta al respeto pq sabe que la víctima no puede devolver ... Esto lo sufre y padece gente corriente que nunca estuvo en el Opus (abusos vemos todos los días).

Acceder a contar las intimidades a alguien que no inspira confianza, es una equivocación (y si después resulta que traiciona ..., puede llevar a una crisis). Estoy segura que no seguís pensando que es algo "sobrenatural", sino que fue fruto de una trampa, un engaño, en el que caísteis.

En el momento que entendéis que el apego afectivo, es sano y necesario, siempre que el otro/los otros, no lo utilicen en contra vuestra, os estáis respetando.

Morgana dijo un día que tuvo que luchar para vencer el miedo al contacto físico, tú has dicho que te costó vencer el miedo a dar escándalos (falta de hábito, miedo a lo desconocido). Cambiar de hábito en la forma de percibir la realidad, quizás sea lo más difícil de cambiar.
Ya sabéis que no es malo el contacto físico, ni escándalo (entendido como mal ejemplo, situación incómoda, inhabitual...) que alguien se defienda, que diga lo que piensa y se atreva a decir NO (ejemplos que hay que entender también a nivel emocional, para que no produzcan ansiedad / el típico "nerviosismo" que hace sentirse mal).

"Tu escándalo", es escandaloso - hace ruído - pq pocos en tu situación, hacen lo mismo (por falta de hábito y miedo a lo que pueda ocurrir), pero la gente corriente todos los días, tiene contactos físicos, se defiende, dice NO ... es algo cotidiano y normal, para quienes tienen el hábito de percibir la realidad por sí mismos, sin instrucciones que indiquen como debe percibirse.

No sé en cuanto a otros hábitos que te hubiesen creado como estarás, pero concretamente en este ejemplo de cambio de hábito para percibir e interpretar la realidad y actuar en consecuencia, creo que lo tienes más que superado y me da, que fue algo que conseguiste cambiar en poco tiempo.
Ana A ha dicho que…
Gracias Isabel por tus palabras, se merecen estar en la entrada del blog, voy a copiarlas.
Y también estaría estupendo que escribieras esto mismo en opuslibros.org. Como opinión que ayuda a personas que han sufrido el opus en sus carnes.
Anónimo ha dicho que…
Querida Ana: hace tiempo visito tu blog, pero recién hoy leí en opus libros el extracto de tu libro. Nada de lo que dice ahi me impresionó tanto, después de haber vivido casi un año con dos agregadas, durante mi primer año de Universidad, ya que estudié la carrera en Pamplona. Sin saber casi nada del opus, ya que en mi ciudad natal estudié en un colegio católico mixto y sólo tenía un par de amigas que estudiaban en uno del opus sin pertenecer a él, era poco lo que sabía y lo que más, eran los rumores. Y me fui a Pamplona, porque me pareció que estudiar mi carrera allá era una excelente opción, además de que esa ciudad siempre me ha gustado. Y no me arrepiento.
Como era tan joven y ninguna de mis amigas del cole fue a estudiar allá, descubrí los famosos pisos de estudiantes que ofrecía la uni. En mi entrevista, pequé de ingenua, porque nadie me dijo que era un piso adscrito a un centro de numerarias, a cargo de una agregada. Eso lo vine a saber a la semana de estar ahí, y no me importó. La verdad es que mi convivencia con las chicas del piso fue excelente y al principio, me invitaban a todas las fiestas de cumpleaños que hacían en su centro, a las excursiones y me incluían en todos sus planes. Pero nunca consiguieron hacerme ir a meditación (la vez que fui me aburrí)ni que estudiara en el centro (la biblio de la uni o mi habitación eran lugares mucho más cómodos para mí).
Poco a poco, fui percatándome de lo amargada que era mi encargada. Una doctoranda, muy lista y esforzada, pero que siempre parecía agobiada y triste. Solía hacer comentarios pesimistas, además de ser muy exigente y considerar que el no sacar sobresalientes era mediocre. Al año siguiente, ella se iría a otra ciudad, donde había conseguido un excelente trabajo.
La otra chica que vivía conmigo también era agregada. Era de mi edad, muy guapa y alegre. Algunas veces la incluí en los planes de mi kuadrilla, cuando íbamos al cine o nos juntábamos a ver una peli en el piso de alguna. Con mis amigas siempre comentábamos que aquella chica no tenía ningun futuro en el opus. Le gustaba mucho salir, se levantaba tarde y reprobó varias asignaturas. Por eso, me llamó la atención cuando en abril, apenas la encargada supo que se iría al curso siguiente, se le dijo a la otra que ella sería la nueva encargada. Yo para ese entonces, ya andaba buscando un piso con mis amigas de la uni. Entonces, en mayo comenzó el "reclutamiento" de las nuevas chicas que vendrían a estudiar. Y yo, aún ingenua, al saber que faltaba dos (porque eran 4 pisos de 3 cuartos cada uno), les pregunté que por qué no le preguntaban a las chicas que iban siempre a estudiar al centro (algunas en coles mayores y otras en pisos compartidos). recordé a una, que se lo pasaba en el piso del lado, que no estaba a gusto en su piso. Y la encargada me dijo que ésa no era la idea, ya que lo ideal era que llegaran chicas que no conocieran el centro, para que empezaran a frecuentarlo. Ahí comencé a entender todo y a ver que varios de los rumores que siempre me decían eran ciertos. Lo del apostolado y todo eso. Empecé a darme cuenta que toda esa acogida que tuvieron conmigo en el centro al principio, ese incluirme en todos sus planes para que no me sintiera sola, era porque buscaban reclutarme. Y cuando no les resultó, me pidieron dinero (colaboracíón para un grupo de la Obra que se iba a un país del este). Como no les dí, me fueron excluyendo de sus planes en el centro (excursiones, cumpleaños, despedidas, etc). A mí no me importó, porque para ese entonces ya tenía mi kuadrilla y hacía planes con ellos todo el tiempo.
En junio, las tres nos fuimos del piso, que quedó cerrado. Yo pasé Sanfermines en el piso de una amiga antes de irme a casa. Las agregadas fueron a sus cursos y s casa, aunque la encargada volvió en agosto, para trabajar en la tesis. A principios de septiembre, volví a Pamplona para sacar mis cosas del piso y me encontré con la encargada. Comimos juntas y le pregunté quiénes eran las dos nuevas chicas que estarían en nuestras antiguas habitaciones. Me dijo que eran una de Málaga y otra sudamericana, a cargo de una agregada aragonesa recién graduada que trabajaba en un cole de Pamplona. Yo celebre que la pusieran de encargada, ya que era una chica muy lista, pero pregunté que qué había pasado con nuestra compañera. La encargada me dijo que se iría al piso del lado, pero que no le dijera nada, ya que aún no era informada. Esto un dos de septiembre y las clases comenzaban hacia el 25. Yo le dije que debían avisarle, ya que a ella le hacía mucha ilusión el ser encargada. La agregada me cambió el tema.
Cuando mi otra compañera de piso llegó a Pamplona fue un 12 de septiembre. Yo ya estaba instalada en mi piso nuevo y me llegó un sms de que iría por el día a la ciudad, a ver si quedábamos. Pero, ese día yo tenía otros planes, pero quedamos de vernos cuando ella llegara a clases. Temiendo que la pobre necesitaría una voz amiga tras recibir tremenda desilusión, con mis amigas la llamamos en la noche. Y nos contestó muy fría, nos contó que estaba muy contenta porque ahora viviría en el piso del lado y que era "lo mejor para ella", ya que así se concentraría más en sus estudios. Lo que yo no entendía era cómo otra chica, que ni siquiera era supernumeraria, sí fue nombrada encargada de un piso, siendo que tampoco le iba bien en sus estudios (de hecho, la habían echado de un cole mayor por su bajo rendimiento en su primer año de carrera).
Ahí comprendí lo raro que era todo ese ambiente y no volví a quedar con ninguna de ellas. Desde entonces, mis relaciones con ellas fueron cordiales pero distantes.
Al leer tu testimonio, comprendí por qué la chica mayor de mi piso, de 28 años, era tan amargada y autoexigente. Temo qué habrá pasado con ella, ahora que cumplió los 30, época de colapso para muchos numerarios. Como ella ya no vive aquí, nunca más la ví. Han pasado casi tres años.
Leonor Navarro

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