ULTIMOS PASOS EN POLITICA DE CALVO SERER

Está interesante el tema del informe de la ONU sobre la pederastia en la iglesia, más que nada por la reacción del Vaticano al mismo. Se puede leer lo que ha dicho Lombardi al respecto. Aquí aseguran
que es probable que haya sido el numerario Greg Burke el que ha trabajado horas extra para rebatir el informe de Naciones Unidas. Burke fue nombrado hace casi dos años y hasta ahora no hemos sabido de él. Trabaja en la sombra. Si es cierto, entonces Lombardi


 hace de "langue de bois", mientras los que han cocinado la respuesta no se ven. Los abusos existieron, hemos sabido que eran cosa relativamente común en diversos países y  también que la directiva oficial en caso de crimen solicitacionis puesta por escrito (cardenal Ottaviani "Instrucciones sobre la manera de proceder en casos de incitación sexual" de 1962) consistía en una táctica de engaño y ocultamiento. Referencias Yallop y Sipe.
Hay una especie de doble discurso, el Papa da señales de otra iglesia es posible y deseable, y luego están los que cocinan estos documentos, en los que se quiere hacer sentir la "superioridad moral del eclesiástico" por definición. Así no se puede avanzar, las superioridades morales como prejuicio son un grave obstáculo a que se reconozcan y reparen graves pecados institucionalizados. Abusar de niños en la escala en que se ha hecho no es un error.


CALVO SERER, SUS ULTIMOS AÑOS

Triste la desunión y miniaturización de los partidos políticos demócrata cristianos tras la muerte de Franco. Ensalada de siglas. Idas  y venidas de alianzas, Gil Robles, el de la CEDA republicana todavía intentándolo. ¿No fue él quien defendió a Maria Angustias cuando el Opus Dei la insultó por su libro? o hizo como que la defendió porque me parece que no fue capaz de llegar al final del tema.











Uno de todos los grupos que intentaban hallar su sitio en la democracia fue el de Calvo Serer y su grupo del diario "Madrid". Este diario mantiene hasta su desaparición la fidelidad al conde de Barcelona y a la opción monárquica y democrática que este representa. Aunque no oculta su pertenencia al Opus Dei, su director, Calvo Serer, se opone totalmente al proyecto de monarquía "continuista" esbozado durante la égida de los ministros tecnócratas. El mismo día de la designación del príncipe Juan Carlos cmo presunto sucesor de Franco, el 22 de julio de 1969, Calvo Serer simula todavía preguntarse por el papel que le será atribuido al día siguiente de la muerte del Caudillo, considerando que la mejor fórmula sería atribuirle la regencia hasta el momento en que las Cortes decidieran el mantener ésta o consolidar la monarquía recurriendo al rey; es decir, al Conde de Barcelona. Esta oposición irreverente supone la ruina del periódico, acentuada en la medida en que "Madrid" presenta una imagen más radical al apoyar la experiencia del presidente Allende en Chile, y en que su director decide revelar en un artículo publicado el 11 de octubre de 1971 las maniobras financieras encaminadas a suprimir el diario. La carta que Calvo Serer publica el 11 de noviembre siguiente en "Le Monde" acaba de decidir la suerte del periódico "Madrid" que deja de aparecer dos semanas más tarde.

Afligido por su mala suerte, Rafael Calvo Serer se refugia en París en noviembre de 1971. Y reaparece en la escena pública en la primavera de 1974, al conseguir que Santiago Carrillo le considere como un interlocutor válido en las negociaciones que se desarrollan para llegar a un acuerdo de Coordinación Democrática Española. Las discusiones desembocan el 30 de julio de 1974 en la creación de la Junta Democrática, que permite a Calvo Serer reconquistar una notoriedad política que dura lo que dura la Junta. Pero pese a esta alianza casi patética no deja de mantener intacta su fidelidad al conde de Barcelona. Fidelidad que se confirma en la carta que publica el 28 de enero de 1974 en el diario "Le Monde", en la que explica que "la verdadera opción está entre una monarquía que encubra a una dictadura técnica  y anónima, y una monarquía legítima que institucionalice una democracia moderna en España." "La respuesta está clara, el príncipe Juan Carlos, llegado el momento, debería dejar el puesto a su padre, el rey."

Esta filípica no es atendida, y deja indiferentes a las demás corrientes democratacristianas.
Tras el exilio en Francia regresó en el 76. Le quedaban 12 años de vida, de las acciones de ese tiempo sólo tengo constancia de su participación en el debate, con esa fuerza en 1984. Murió en 1988. Dejó su archivo a la Universidad de Navarra. 

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