VÉRONIQUE


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Viaje al interior del "Opus Dei"








Chartier Claire
No hay una estampa piadosa ni un crucifijo, en la sala llena de juguetes nada permite adivinar el pasado de su dueña. Y sin embargo Véronique Duborgel, de 45 años, 9 hijos y un "ex", estuvo 13 años  (1983-1996)
en el "Opus Dei", una de las instituciones más conservadoras y más secretas del catolicismo. 13 años de más. Esta mujer endeble y sonriente, auxiliar clínica de profesión, ha escrito un testimonio único  - Dans l'enfer de l'Opus Dei, Albin Michel - en el que describe una organización  insensible, misógina y sectaria.
Ginebra, principio de los años 80. Véronique tiene 20 años, estudia Geografía, y cree haber encontrado su orientación en la vida en la persona de un profesor de matemáticas con el que se compromete. El joven pertenece al "Opus Dei", ella no lo sabe. Otro joven que se encuentran en misa invita a la pareja a cenar. "Era la única mujer", nos cuenta, hablaron del "Opus Dei" pero nadie parece conocer el tema a fondo. Más tarde sabrá que todos los presentes pertenecían a esta organización.

Animada por su futuro esposo,Véronique acude a un  centro cultural para chicas jóvenes en Ginebra, se apunta a clases de doctrina católica. En  1983 con ocasión de un viaje a Roma,  - en realidad el Univ, un encuentro anual de "opusinos"  - se le habla por primera vez abiertamente de la institución.  «Todos eran muu simpáticos, una joven se "hace amiga mía", invita a la confidencia. Enseguida me habla de la llamada a la santidad. Me dije a mí misma, ¿por qué no?»
La joven Véronique escribe una carta dirigida al Prelado y pide la admisión en la "Obra de Dios" como supernumeraria, la forma de compromiso menos comprometida.  Tiene que rezar 40 minutos diarios, ir a un círculo semanal y conversar cada quince días con una directora espiritual que le es asignada... «Por mucho que dijera que no estaba segura de mi vocación, mi directora me contestaba: si tienes dudas es signo de que tienes fe.»
Véronique descubre la «corrección fraterna» al haber cruzado las piernas en misa: otra mujer del "Opus Dei" denuncia la falta a la directora que encarga a la delatora o a una tercera persona que llame la atención a la culpable. Véronique tiene que agradecer a su hermana por la haber reconvenido de manera amistosa. Y la escogida para hacer la llamada de atención se lo agradece a la directora. «El Opus no me impedía irme pero no me sentía suficientemente fuerte», reconoce Véronique Duborgel. Bastó esperar unos pocos años.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¿Ha dejado Escrivá de hacer milagros? ¿le ha concedido el Opus la jubilación de la milagrería?

Recuerdo ahora que en los tiempos de preparación de la canonización se prodigan en ambientes opusinos notas informativas en que se recogían multitud de milagritos o milagros, parecido a las historias esas de las cartas con una moneda que hay que mandar a diversas personas si no quieres que te pase algo.

Si no me equivoco, toda esta fanfarria milagrera ha cesado hace años. Si es así, ¿por qué? ¿ya no hace milagros Escrivá? ¿es un santo interesado que sólo hace milagros para que le canonicen?

Se ve que al Opus le interesaba crear ambiente de milagros para propiciar la canonización. Y conseguida, a otra cosa en sus juegos de poder.
Anónimo ha dicho que…
Este tipo de reportajes en que simplemente un ex cuenta su vida en el Opus, sin más, se desconocen en la prensa española. Y mira que es un tipo de vida llamativo en esta sociedad y que despertaría el morbo en los habitualmente morbosos medios españoles. Y que hay casos de este tipo para dar y tomar. Se ve que el Opus controla la prensa en España.
Anónimo ha dicho que…
Es qué ahora se deben promover nuevas causas: Dora y el matrimonio Alvira por ejemplo.

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