EL CURSILLISMO Y OPUS DEI



Continuo descubriendo cosas interesantes gracias al cura gallego o ex cura, no lo tengo claro. Esta vez en relación  a otros curiosos inventos eclesiales nacidos bajo el dictador ferrolano. No hemos sido tierra de filósofos ni de cientificos, ahora bien, lo que se nos da de miedo y tenemos superávit, son los fundadores. La divinidad de la misión ya depende, ellos creen que mucha, pero siempre nos enseñaron que por sus frutos los conoceréis. En especial me encanta esta clasificación de fundaciones y founders según las clases sociales que se apuntan y a las que se apunta.

Todavía en mi clase de filosofía en Pamplona había una compañera cursillista de cuyo nombre no me
acuerdo. ¿Qué pensarían de ella las directoras que llevaban exhaustivo control de con quien podíamos hacer apostolado las sufridas numes filósofas? Teníamos que buscarnos la vida en otra parte, todo numes en el curso salvo 3 ó 4 ya dadas por amortizadas supongo si en tercero de carrera no las habían hecho pitar.

Entre 1945 y 1956 ganó consistencia en España la restauración de la cristiandad. Contribuyeron dos factores culturales el personalismo cristiano de Mounier y el existencialismo. Los Cursillos de Cristiandad son el caso más típico de la doble pertenencia. Nacido como preparación del grupo mallorquín para la peregrinacón de Santiago de Compostela en 1948, se constituyó como método de recristianización de la sociedad. Siendo su cuna nacional católica, asimiló el clima nuevo humanista-existencial del momento y en este sentido fueron modernistas. Su éxito fue  característico en viejos países de cristiandad: Portugal, España y Latinoamérica. Era una especie de catolicismo temperamental.

En primer lugar los cursillos cambiaban la acción de masas de la religiosidad total por un proselitismo individualizado muy eficaz y contundente. El paso de lo masivo a lo individual se expresaba en la teología de fondo: la predicación de las postrimerías (cielo, infierno, purgatorio) era sustituida por una teología de la Gracia de sabor pelagiano: el hombre lo puede conseguir todo por medio de una oración insistente y sacrificada, Cristo y yo somos una mayoría aplastante.
En ese clima entraba en juego la eclesiología del Cuerpo Místico con una visión romántica de la Iglesia: “salvarse en racimo”. Paradójicamente no se incluía ninguna dimensión comunitaria ni renovación litúrgica sólo insistencia en la práctica religiosa sin incidencia social, interesaba la conversión en sentido moralizante.

Si el pietismo prevalecía sobre la comunión esto no excluía un fuerte sentido de pertenencia sectario expresado en el uso de un lenguaje esotérico, cifrado: la “canción de colores” era un carné de identidad y una “garantía de estar en gracia”. Si al cursillismo se le llamó el opus-dei-de-los-pobres era debido a la solidaridad de los cursillistas a la hora de echarse una mano. Yo pensaba que era debido a la insistencia en la práctica religiosa sin ningún tipo de dimensión social de la fe. ¿El OD echarte una mano? al cuello si es menester….se la echan a quien no la necesita.

Aunque el caracterizado secretismo opusdeista cedió aquí a una agresiva presunción. El cursillismo fue una espiritualidad de la clase media como el OD lo era de la alta burguesía. Pretensiones. Ambos suponían una cierta alcurnia espiritual. Algo así como los nuevos ricos del catolicismo.

En cuanto a su seglarismo, su nuevo estilo de hablar desenfadado echaba por tierra la retórica de los curas tradicionales. Los “rollos” del cursillo lo declamaba un laico la impresión de laicidad fue un impacto, desclericalización que en el fondo no respondía a la realidad. El director espiritual era mitificado. Pero con todo los cursillos fueron un avance hacia la espiritualidad seglar, una ridiculización del modo antiguo de ser católico, del beato. El nuevo modo de vivir la fe era carismático tirando a Pentecostal y eso era un valor en el contexto del truculento catolicismo español.

Ahí estaban sus propios límites, se trataba de lavar la cara a una vieja cristiandad.  Los cursillistas, muchos, abandonaron esa experiencia y hoy (1976) el cursillismo renquea y está en manos de gentes de derechas de toda la vida. A mucho despertó de su modorra espiritual, pero muchos se quejaron de que tras la conversión en 3 días, el cuarto día duraba siempre, una vez lograda la confesión y comunión ¿ahora qué? Había como un vacío después, sensación de quedarse a medio camino.

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