OD EN LA ESCENA ESPAÑOLA 1970




Impresionantes palabras de Herrera Oria en 1949 de veneración y laudatio al Caudillo, dirigidas a sus feligreses malagueños. No lo hacía yo tan franquista.

“el primer magistrado de la nación da a diario un alto ejemplo al pueblo por el honrado cumplimiento de su deber…”
 ¿matar españoles y encarcelarlos, dejarlos morir de hambre y miseria es un deber del gobernante? ¿llenar las cárceles de obreros anarquistas, socialistas, comunistas o sospechosos es un deber? el juicio de la historia se cierne sobre todos estos prelados que agasajaban de manera tan babosa al Generalísimo por mucho que nos quieran convencer de su santidad.


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Cardenal Herrera Oria, otro prelado franquista en proceso de beatificación





Otro fundador estaba en Camino que requerían los nuevos tiempos pragmáticos tras el Concordato de 1953. No porque fueran arquitectos e ingenieros sino porque estos hombres nuevos giraban en torno a la espiritualidad del libro Camino y alrededor de la fascinante figura de la Obra que pretendía ser de Dios: el clérigo de Barbastro don Jose María Escriba Albás, fundador del OD, y cuyo nombre fue posteriormente metamorfoseado por el de Josemaría Escrivá de Balaguer, título nobiliario espiritual por Roma (monseñor) y dinástico por Peralta (marqués).
Ni hace falta poner mucho énfasis en convencer del futuro que se les abría a estos hombres cuya ambición de protagonismo racionalizado al viejo estilo jesuítico “ad maiorem Dei gloriam”, les indujo al copo –corpus Dei, ironizaba el pueblo, de las cátedras de Universidad y el mundo de las finanzas. Así, remilgos espiritualistas aparte, tan aparte que se remitían a la esfera de la vida privada, la santa Obra se lanzó a la conquista del poder por el camino nuevo que España necesitaba: el desarrollo económico alentado por una tecnocracia brillante en la que el ejecutivo de maletín iba a sustituir al ideólogo de la Cruzada, al falangista impulsivo. El Estudio general de Navarra más trade elevado a universidad (1960), era la forja de la nueva clase política dirigente y en 1956 un editorial de Ecclesia se preguntaba a propósito de la presencia del Opus en altos cargos de la Administración Pública: “¿La Iglesia al poder?”

Pero antes de conseguirlo todavía habían de recorrer un camino y la acción política católica todavía no había cumplido su objetivo. Digamos que el Opus militaba en la “oposición” y las oposiciones a cátedra eran su tarea más visible en una universidad que se iba tornando un tanto peligrosa por los aires de liberalización que imprimía el joven ministro Ruiz-Giménez. Ruiz Giménez llamó como secretario técnico a Fraga, cuya entraña antiod se manifestó posteriormente cuando salió rebotado de ministerio por el tiento de fuerza del OD, se despidió alardeando de haber trabajado al servicio del Estado y no de una congregación religiosa.
Otro católico liberal el falangista Laín Entralgo era promovido a rector. Laín defendía la tesis de España como problema mientras un miembro OD Rafael Calvo Serer replicaba España sin problema. Mientras la universidad había conocido una sintomática liberalización, el CSIC caía en manos de los que fueron apodados por sus enemigos como Santa Mafia. Y no pitó gente en el CSIC…Maria Luisa Moreno de Vega, Carmen Tapia, Raimundo Paniker…me parece.

Trae una clasificación del episcopado español del año 1976 en
-Arbitros: p.e Tarancón
-Búnker: p.e Abilio del Campo, Pedro Cantero, González Martín
-Integrismo: p.e Blanco Granda, Peralta Ballabriga
-Derecha: p.e. Alvarez Martínez o Peinado Peinado
-Santa Casa (ACNdP) Veteranos como Suquía
                                     o jóvenes como Azagra
-Centro independiente: Añoveros, Echebarría Arroitia, Masnou Boixeda
-Centro izquierda:  Araujo, Camprodón, Echarren, Díaz Merchán, Setién…

Me gustaría lo mismo para hoy, aunque mucho me temo que no hay tanta variedad como hace 40 años, todos cortados por el mismo patrón “Juan Pablo II”, e.d., regresión considerable.

Y después explica que hay 3 opciones eclesiales a elegir:

-la derecha que la entiende como integrismo religioso compulsivo producto de la frustración que produjo el Concilio. Inquisitorial, dogmática, iglesia tridentina, estatal nacional católica, teocracia, que las masas vuelvan al templo, ortodoxia, su homologación política es el fascismo, la iglesia sociedad perfecta, clericalizada. Dos dialectos tiene este integrismo
            La Hermandad Sacerdotal
            El “Opus Dei”

-el centro reúne a los aperturistas que acogen el Concilio Vaticano II
El continuismo, son los más a la derecha,
Mientras el basismo, cristianos de base, consideran que falta mucho por aplicar
En medio, el adaptacionismo, quiere aplicar el mensaje conciliar pero se ve bloqueado por la ideología escolástica.

-la izquierda el humo de Satanás para los de la derecha, revolucionarios, opción de clase, que el pueblo oprimido tome conciencia de su protagonismo

El Opus liberal en cuanto a su política económica, es ultraderechista en su vertiente religiosa, Tiene dos caras como Jano. Algo muy sintomático fue la protección que le dispensó el integrista católico Carrero Blanco lo mismo que las connivencias del obispo Guerra Campos con OD y con la Hermandad.
EL hecho en el que estos 2 grupos se retrataron fue su crítica a la Asamblea Conjunta de obispos y sacerdotes que tanto revuelo formó.
La acusaron de querer democratizar la Iglesia, de desacralización, de politización, de ambigüedad.

EL integrismo no es integrador, todo lo contrario. Su verticalismo le impide comprender la realidad humana sino es desde el poder. Por cierto que este libro trae los desmanes que se hicieron en los gobiernos opusinos de Franco cuando se metían curas en la cárcel por sus homilías “desmadradas” y se multaba a base de bien a los presbíteros: 100.000. 200.000 y hasta medio millón de pts. por haberse metido con el gobierno en el sermón. Vienen los nombres de los multados, las fechas, las cantidades, todos los detalles.

Del integrismo es característico el culto a la personalidad, es decir, todo lo contrario de la Biblia “no adorarás más que a Yavé tu Dios”, se convierte al que manda en un ídolo. Es una iglesia de cuentas corrientes. Rigorismo moral, obsesión por el dogma, clero servil con el poder, signos de distanciamiento entre el clérigo y el seglar, cultivo del hábito. Iglesia muy politizada, de lo que acusan a los demás, apoyan y sacralizan la violencia establecida, el mal ha de ser erradicado. Xosé Chao dice en 1976 que el futuro no le sonríe al integrismo: no sabía la que se avecinaba con al advenimiento del polaco y luego el alemán, reverdeció la iglesia tradi.

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