EL CLEPTOFRANQUISMO

Tu propia familia te podía denunciar para quedarse con todo. Siguió pasando mucho después de la guerra y dentro del bando de los vencedores, encerrando gente, herederos molestos, quitando de en medio hermanos que disminuían el montante de la herencia. Hasta tiempos muy recientes y en carne propia, aún a pesar de compartir ideología y religión. Cleptofranquismo, cleptocatolicismo, cleptoopusinismo. El robo que lleva al cielo.

Una maravilla y una preciosidad.
La psiquiatría privada franquista ayudó en esa labor, y cuando se dice franquista hay que pensar mucho más allá de 1975.

Quede claro que guerras civiles hay montones en el mundo, la nuestra nos marcó a nosotros, las suyas les marcó a ellos, y continúan, ya que las guerras civiles son azuzadas desde fuera porque hay potencias que se benefician de ellas.


Nos sigue narrando el insigne antropólogo Julio Caro Baroja cómo "entre jesuitas y judíos había ocultas y estrechas relaciones y que en suma, la llamada moral jesuítica era una moral talmúdica".

No hay que olvidar que según el padre Miguel Marcos - allá por los años 1593 - de los 27 jesuitas que habían firmado memoriales contra la organización vigente de la Compañía, no menos de 25 eran cristianos nuevos, incluído Acosta, como tampoco, a este respecto, tiene que pasar desapercibido, que el segundo "Papa Negro", el "General de la Compañía de Jesús" después de San Ignacio de Loyola, el Padre Lainez, era de raza judía.

De los jesuitas Escrivá tomó el patrón para su obra al querer a su semejanza crear un instrumento pasivo y obediente que se extendiera por el mundo entero para su dominio, que al igual que los jesuitas, en su futura organización todos sus miembros caminaran a la voz de su mando, como soldados disciplinados.

Para Escrivá fue una gran revelación conocer la cartilla, sólo conocida por los miembros superiores de la orden jesuita y esto después de asegurarse que no se comunicaría nada de su contenido a nadie y que se renegaría del mismo si ello conviniere a la Compañía, llamada Monita Secreta.

El manual de las instrucciones secretas no fue nunca impreso, era manuscrito y se encontró, por manos profanas, por primera vez en París, en el convento de los jesuitas, escrito por la mano del erudito Brothier, que era el bibliotecario de la Compañía. Su texto concuerda íntegramente con el que más tarde se encontraría en la casa de Ruremonde, en Bélgica y que fue consignado en el Tribunal de Justicia de Bruselas cuando los jesuitas fueron expulsados del país... La unidad del texto de estas instrucciones secretas, sólo conocidas por los principales miembros de la Compañía, eliminan cualquier duda sobre su autenticidad. Ch. Sauvestre publicaría en Francia, en 1861, una edición de la Monita Secreta con comentarios muy interesantes y curiosos.

En España vio la luz por primera vez como apéndice de la Historia resumida de la Compañía de Jesús que escribió Fernando Garrido y se publicó en 1880.

En la Biblioteca de Río de Janeiro se encuentra un ejemplar manuscrito que fuera hallado en el colegio de los padres de la Compañía de Jesús cuando fueron detenidos en 1720.

La redacción definitiva se atribuye al padre Claudio Aquaviva, cuarto General de los jesuitas y reformador de la Compañía basándose en las recomendaciones recibidas de sus predecesores.

Esas instrucciones posiblemente fueron una fuente de inspiración y una herramienta inestimable en manos de Escrivá. Vamos a seleccionar algunas de las disposiciones que se aplican y se enseñan en el Opus Dei:

Tratar de alcanzar la benevolencia, principalmente de los eclesiásticos y de los seglares que ejerzan autoridad, de la que algún día podrán necesitar.

. Que todos parezcan estar inspirados del mismo espíritu y que aprendan a tener los mismos modales.

. Cómprense las propiedades a nombre de amigos fieles que presten sólo el nombre y que guarden el secreto. Para que nuestra pobreza se vea mejor conviene que las tierras que se posean junto a Cualquier colegio estén a nombre de otros alejados, lo que impedirá que los príncipes y magistrados sepan a cuanto ascienden las rentas de la sociedad.

. Que los nuestros sólo recorran las ciudades ricas con la intención de residir allí.

. A las viejas viudas hay que indicarles nuestra extrema pobreza para sacarles cuanto dinero se pueda.

. Que sólo el provincial sepa a cuanto ascienden nuestros ingresos; pero que la suma del tesoro de la Compañía, en Roma, sea un misterio sagrado.



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