Los equívocos de la palabra secta

Quería pedir a David Anisi por si alguna vez vuelve por aquí que me dé permiso para publicar su comentario. Lo que me cuentas creo que es de interés público, podemos ayudar a mucha gente con nuestra experiencia a no entrar ni acercarse a la secta. Justamente quería hablar de la palabra secta aplicada al opus.

Cuando decimos secta parece que hablamos de un grupo pequeño, minoritario.

El opus está muy extendido en España por abundantes factores sociales y políticos, con unas mínimas nociones de nuestra historia entiende las circunstancias tan especiales que han ayudado a su arraigo. Es un elemento más del paisaje español.

Graham Greene en su novela Monsignor Quixote sobre un cura de pueblo menciona en varias ocasiones el opus con naturalidad. Algo así como quien yendo en coche por nuestras carreteras encuentra de vez en cuando el célebre toro de Osborne (familia por cierto también mezclada en el opus, yo conocí al menos una numeraria con ese apellido, Rosario O.).

De forma que siendo el opus algo con raíces, extendido por todas las ciudades parece inapropiado llamarlo secta. ¿No es la secta un grupo de pobre gente engañada que siguen a un iluminado y que suelen hacer cosas como suicidarse todos juntos mientras el jefe se larga con el dinero de los ingenuos que le siguieron?

Sugiero que es preciso expandir el concepto de secta. Aún a riesgo de que de tanto expandir reviente. Si no lo hacemos así la principal de todas, la que rompe todos los techos en nivel de engaño quedaría fuera. Incluso aunque esta secta en el colmo de la paradoja haya publicado un libro catálogo sobre sectas, bien gordo, en el que la propia secta editora no está incluida. Parece un chiste, pero desgraciadamente no lo es.

Ana Azanza
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