Curas que sobrevivieron a la guerra civil

Me ha gustado el mundo de los seminarios españoles y su evolución después de la guerra civil que describe Feliciano Blázquez. Tuve un primo seminarista "que se salió" y acabó en las filas del PSOE y en Madrid. ¿Cuántos hubo de esos? el PSOE navarro que se presentó a las primeras elecciones generales (1977) me parece que estaba formado en gran parte por ex seminaristas, ex hermanos o ex frailes. No había más tela que cortar, esa era mi tierra. Todos hemos pasado por un baño eclesiástico notable en la juventud. Qué poderío el de la estructura católica sobre las juveniles, adolescentes e infantiles conciencias. Así que de todo lo que pasa hoy que no se quejen, que se les pueden echar muy bien las culpas porque nos han tenido en la mano a generaciones y generaciones de españoles.

 Escrivá copió muchas de las ideas del SJ Padre Ayala que fundó la ACNP, propietaria de la universidad san Pablo CEU donde han recaladao OD y ex OD. La misma idea que este señor propagaba en la posguerra, había que promocionar "élites" de católicos capaces de transformar la sociedad, la escuché desde mis primeros contactos. Cuando recién había dejado la Nancy.



A la pregunta "si debo leer un periódico" contestaba:

"Que lo lea para enterarse de las cosas siguientes: 1. que el mundo es un manicomio. 2. de que se miente más que se habla. 3. de que la justicia se fue a Marte. 4. de que se gratificará al que se encuentre la perla del pudor, que se ha perdido. 5. de que se come, se baila, se torea, se nada, se corre, se viaja, se gasta y se hacen infinitas otras cosas igualmente sustanciosas y de provecho. 6. de que los cuatro grandes se preocupan mucho de la libertad, el progreso, la democracia, la independencia de los pueblos débiles. 7. de que unos pueblos se reparten los jirones de otros pueblos...10. de que el comunismo se los traga a todos."

Vallejo Nágera del que me he ocupado en varias ocasiones, pedía que se eliminaran por sospechosos intelectuales a Descartes, Russell, Thomas Mann y al payaso Ramón Gómez de la Serna. Enrique Herrera Oria defendía que la decadencia de España se debía al exceso de intelectuales.

Los sindicalistas del SEU celebraban el día del libro en 1939 quemando un buen número de ellos. "Con esta quema de libros contribuimos al edificio de la España Una, Grande y Libre. Condenados al fuego los libros separatistas, liberales, marxistas: a los del romanticismo enfermizo, a los pesimistas, a los del modernismo extravagante, a los cursis, a los cobardes, a los pseudocientíficos, a los textos malos, a los periódicos chabacanos."

La enumeración aparecida en el diario Arriba más que a Escrivá me ha recordado a Urteaga, el de aquel libro que tuvo su momento arrasando como lectura espiritual, pero que luego "se vió que convenía" quitarlo de en medio porque los paralelismos eran más con el pasado, normal, que con el futuro de España.

Paramo cultural y cerrilismo cavernícola. Dionisio Ridruejo se queja del empeño esclesiástico y político por eliminar cualquier hipótesis de pensamiento libre y otra España imaginable.

Las novedades empezaron a entrar en los seminarios en forma de teología centroeuropea en 1956, gracias a Baldomero Jimenez Duque, Angel Suquía. Jose M. Javierre hacía lo propio en el Colegio español de Roma.

Pero antes de llegar ahí hubo que pasar por la inmediata posguerra. Con un panorama clerical desolador. Los que habían sobrevivido a la contienda HABIAN SIDO EDUCADOS EN EL INTEGRISMO. Lo pongo en mayúsculas porque Escrivá fue uno de los clérigos que habían sobrevivido a la guerra civil y no escapaba a la norma. Desconfiaban de las libertades, creían en la mística de la autoridad, sentían recelo por la cultura y la modernidad, su formación teológica estaba en la casuística, el puritanismo de las costumbres y el tremendismo de los novísimos. Económicamente vivian en una dorada miseria. De este último rasgo generacional se desquitaría prolijamente.
Ajenos a toda democracia, fueron mimados por el caudillo. Desde noviembre del 39 eran reconocidos como autoridad local, distribuían certificados de buena conducta necesarios para iniciar cualquier actividad. Los curas españoles se convirtieron en funcionariado pobre sumiso y agradecido.

El obispo Pildáin argumentaba como hoy cuando se defiende que el Estado español dé dinero a la iglesia. Sale barato. Un maestro rural le cuesta al estado 3000 pts., un cura te sale por 1.500. Con 10.000 pueblos asistidos por cura en lugar de maestro, ahorro asegurado. Espero que Rajoy no lea y recoja ideas...
En 1957 la ley Sobre dotación del clero prescribía el sueldo para los curas igual al de los maestros de primera enseñanza.
Seminario de San Sebastián
Los seminarios españoles reventaban de vocaciones tras la guerra. Nuevos edificios se levantaron en muchas capitales de provincia. Hoy vacíos o con otros usos. ¿Qué pasó con un futuro colegio en manos opusinas en el de Pamplona?. El Caudillo inauguró el de Orense en 1953, antes que nadie se lo dijera ya servía él a Dios y a nuestra Madre la iglesia. En eso siempre fuimos los primeros. También cuando se inauguró el de San Sebastián el coro entonó una estrofa del Christus Vincit especialmente creada para la ocasión, "Franco, caballero de las Españas..." Cómo debía de sonar...

Si en el curso 42-43 había casi 3000 seminaristas en el 61-62 ya iban por 8.300. Las vocaciones venían de pequeños propietarios de los pueblos. Era la única forma de progresar para muchos. Las ordenaciones fueron en orden ascendente: 1000 en 1956, pero luego descienden, en el 64 sólo 801, en 1973 ya sólo 281. También era gloria y corona del OD presumir de sus propios ordenandos en Torreciudad. Cada agosto, unas decenas de nuevos curas de los cuatro puntos cardinales, de los cuales aparecía el curriculum profesional en la revista Mundo Cristiano. Tal era ingeniero, el otro químico, el otro manager empresarial. La gracia que le hacía a Escrivá no sacar a nadie de su sitio tenía en las ordenaciones sacerdotales de numerarios su punto culminante. Otra manifestación de poder, primero te estudias un carrerón universitario que luego ya vendré yo para decirte ahora te hago cura y te olvidas de todo, a confesar viejas, mujeres o atender colegiales en el punto del mapamundi que se me antoje. Y sin ser obispo, que tiene todavía más sal. El prelado OD sólo es obispo desde 1991. Escrivá murió sin serlo, pero mandaba mucho más que cualquier obispo.

España se desruralizaría y con la emigración a la ciudad la clerecía ya no era una salida. Los seminarios quedaron para colegios.

Descripción del ambiente del seminario en los 40:

desigualdades tremendas entres superiores y seminaristas, religiosidad dulzona y autoritaria, prohibido leer periódicos y literatura, la moral se explicaba en latín y versaba sobre "casos" inexistentes en el mundo real. Desprecio absoluto de la cultura, la historia y el pensamiento moderno. Tuvieron que inventar los seminarios para vocaciones tardías como el Colegio Mayor Santiago Apóstol en Salamanca para los jóvenes universitarios con sus carreras terminadas. Lo que hizo Escrivá con su Cavabianca, un seminario para vocaciones tardías.

Federico Sopeña fue una de esas vocaciones tardías que ha descrito su experiencia en "Defensa de una generación".

En los seminarios de posguerra, los niños con 10 años iban ya de negro, separados de su familia y amigos, no veían ni de lejos la cara de una mujer, se les enseñaba a no tener ideas propias, a huir de las amistades particulares, a dormir con las manos encima de la cama para no caer en tentaciones de impureza.

El mundo era una charca inmunda  El hombre un gusano asqueroso. Y ellos serían sus salvadores, después de haber huido de él.
Era una mezcla de cuartel y sacristía que enseñaba los "errores modernos". "Hay libros que arruinaron más organismos y causaron más muertes prematuras que los excesos más repugnantes de la embriaguez." escribía un tal Pellín, Problemas de la juventud. ¿Cómo era aquello de "libros no los compres sin informarte....te puedes estar llevando el veneno..."? Y sobre el cine vehículo de inmoralidad y enfermedades para el sistema nervioso se extendía Juvilla en "Rutas de orientación juvenil." Otro clérigo Quintín de Sariegos sostenía que Ortega y Gasset el impío terminó en ateo por la pasión de las lecturas que no pudo vencer."

No hace tanto que me corregían por mi afición a leer.

Las diferencias con lo que yo viví y leí en mi adolescencia, bien muertos y enterrados Franco y Escrivá, son de detalle.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/13/actualidad/1365857106_052645.html

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