PASTORAL SOBRE BAÑADORES

Enlazando con el feminismo a la española, no hay que olvidar que "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir es contemporáneo de todas las recomendaciones del feminismo de posguerra, están los guardianes de la moral. A ellos dedicó Serrat "Los macarras de la moral", me gusta el arte que pone el dedo en la llaga. Con tan buen tino el que subió este vídeo que en el minuto 3:22 sale él.

Feliciano Blázquez asegura que la tarea de los moralistas de la época era más bien propia de modistería,
hasta donde el escote, hasta donde la falda, hasta donde la manga. Cines, playas, bailes ocupaban lo largo y ancho de los discursos de los pastores a sus ovejas. Ni una línea sobre el estraperlo favorecido desde instancias administrativas. La carta de derechos humanos de la ONU no la había firmado España aún. Occidente no tenía nada que enseñarnos.
El obispo de Pamplona, el que había recibido a Escrivá después de su paso por los Pirineos , escribía que el cine destruía la virilidad de los pueblos, "lo mejor es que se incendien todos". Serrano Súñer establecía la censura cinematográfica. Hasta entonces se había podido ver en España lo mismo que en el resto del mundo. A partir de 1938 había que extirpar de los filmes todo lo que pudiera ser apología del liberalismo, comunismo y sentimientos apátridas. Fuera las películas perniciosas y disolventes del orden moral. Como Chaplin, Crawford y Cagney habían hecho referencia a la república española, fuera con ellos.

Ayala, el de ANCP, escribía que el cine era la calamidad más grande desde Adán, más que la bomba atómica y que la guerra mundial. No bastaba con los censores eclesiásticos que clasificaban y publicaban críticas. Sugería establecer la Legión de la decencia como en USA. Había que comprometerse a no asistir al cine. Unos lo predicaban en 1940. Pero es que otros lo impusieron en su organización hasta el día de hoy. Estuve casi 20 años sin pisar un cine. Las numerarias y agregadas no van al cine.

Hay que señalar que a pesar de esta norma perentoria, no se va al cine, empezaron a florecer en una de esas carambolas extrañas que tiene el Opus, numerarios expertos en cine, con libros publicados con fichas de películas. Libros que estaban en los centros, como no. La profesión de crítico de cine parece la menos indicada para un numerario si desde el primer momento te han dicho que no se va. Tenemos actualmente un fiscal general del Estado que fue crítico de cine.

También animaba el tal Ayala a ¿apredrear cines?. Hacer escraches a las películas deshonestas. Como los que rezaban para que se cerraran periódicos. El padre Llanos que de nacionalcatólico pasó a cura de pobres dice que en los 40 iba con sus "Luises", los chicos a los que ¿dirigía espiritualmente?, entraban en los estancos donde había postales con besos y le decían a la estanquera que las quitara. Luego iban a la ciudad universitaria a cazar parejas para separarlas.

"Qué exagerada".

Esas cosas que pasaron en la posguerra las he vivido. En el campus de la universidad de Navarra había un guarda haciendo la tarea de separar parejas. En mis primeros contactos con el Opus el campus era un lugar de esparcimiento para cierta familia amiga. Cuando llegaba el buen tiempo se iban a "echar" la tarde allí, como si no hubiera parques en Pamplona. Y alguna vez que estuve me presentaron al guarda y me explicaron su función, con un uniforme caqui, boina y bastón. Para no tener que acercarse y separar desde lejos. Era una cría, y ya empecé a ver normal algo que no lo es.

La gaceta del Norte no anunciaba películas gravemente peligrosas. Los curas anunciaban en el atrio de la iglesia: "el que vaya hoy al cine peca gravemente." El cardenal Segura amenazó con excomunión a los fieles sevillanos que fueran a ver "La blanca doble" de Guerrero. Y cuando salió el primer bikini en "Bahía de Palma" también montaron en cólera los obispos. El obispo Gúrpide de Bilbao en los 60, publicó: "Juventud en llamas. El baile moderno" y otro fraile pasionista escribió ¿Grave inmoralidad del baile agarrado? Los obispos prohibían que en un mismo programa se anunciaran actos religiosos en honor del patrón y espectáculos reprobados por la moral cristiana. El cardenal Segura era el más exagerado en la policía de los bailes llegando a negar la absolución a los que se confesaran de bailar agarrado.
Los bailes eran nuevos calvarios donde se crucificaba y se derramaba la sangre preciosísima del Salvador. ¿Qué deja su esposo la mujer que se da a todos y con todos baila? En el baile se produce un cortocircuito y es lógico que salte la chispa y prenda la llama. ¿Por qué no bailas sola o con otra chica? ¿Por qué buscas siempre bailar con un chico?...

La chica peca siempre y doblemente, porque peca ella y hace pecar al hombre. "Que la brisa pueda pasar entre el mozo y la moza" recomendaba Pemán.
Los párrafos contra el baile eran pornográficos y se escriben hasta en los años 60:
"El embriagado por el movimiento vertiginoso de la danza, siente crecer la pasión sensual en términos indescriptibles. Ella, por cierto pudor, opone una resistencia melindrosa, que no hace otra cosa que excitar aún más los bajos instintos del joven, hambriento de placeres e incapaz de quedar saciado. El como un volcán en erupción, arde en llamas de lujuria: ella cual inquieta mariposa, abandonada en brazos de su galán, atiza cada vez más la llama crepitante que acabará por convertirla en ceniza..."

Y la gente preguntando porqué el Opus separa hombres de mujeres. No conocen la historia de su propio país.

Hubo pastorales sobre playas, piscinas y espectáculos. La playa espectáculo infame y salvaje. El obispo de Bilbao en 1953 describía como tenía que ser el bañador: con falda, tirantes anchos y que cubra la espalda. El bañador con falda para las numerarias llegó hasta mucho después de la muerte del fundador. España evolucionó, los obispos españoles hace tiempo que no sacan pastorales sobre bañadores ni sobre playas.

La jerarquía estableció piscinas unisex, incluso para casados. Casablanca en Zaragoza, Cantabria en Logroño, Benimar en Valencia...También el obispo de Canarias pidió que negaran la absolución a quien se confesara de haberse bañado o tomado el sol con alguien del sexo opuesto.
En 1952 hubo un congreso sobre la Moralización de las Playas. En sus conclusiones se instaba a las autoridades locales a establecer con rigor la normativa, a adelantarse a las desviaciones morales prohibiendo la promiscuidad de sexos. No es broma. Había ordenanzas de 1944 de la Dirección general de Seguridad:

"...en evitación de que persistan esas licenciosas conductas se han dado órdenes severas a los agentes de la autoridad para que sean corregidas en el acto...serán multados en el momento o arrestados gubernativamente, se les registrarán sus nombres para, en caso de contumacia demostrativa, de su incapacidad para la vida social separarles de ella por el tiempo necesario para que adquieran en un campo de trabajo, ese mínimo de condiciones exigibles para la convivencia que, por otra parte, están al alcance de cualquiera que no tenga muy deformado el concepto del buen gusto".


La pastoral playera la viví hace no tanto, cuando inventaron el "verano diferente" en Sierra Nevada, y había que conseguir que se apuntaran muchas familias para hacer montaña y juegos en vez de estar tirados en el barro de la playa. Qué luchas con que las supernumerarias no fueran a la playa. En España misión imposible. Todas tenían su apartamento.

En 1953 la misma Dirección General de Seguridad prohibía estar fuera del agua en traje de baño, cambiarse fuera de la caseta de la playa. Circular de julio de 1953. Que se molestaba en describir los bañadores reglamentarios: para las mujeres que cubran pecho y espalda debidamente, con falda y con pantalón de deporte para los hombres.

En 1954 se funda la Asociación de la cruzada nacional de la decencia. Hay pastorales sobre la pintura de labios, sobre el peligro para las chicas de montar en bici, sobre el peligro del patinaje artístico. El obispo Herrera Oria se enfadaba en una Pastoral contra el impudor triunfante. "La pública honestidad en las playas de Málaga". A veces no iban tan descaminados como cuando Pla y Deniel lamentaba los concursos de mises. Después de todo se explica que en determinado momentos se abrieran las compuertas de España.

 Foucault y Freud tenían en este país para dar y tomar.

No se debía ir sin medias, eso era ir desnuda, decía el obispo de Burgos. Ayala, a este Escrivá le copió todo o eran hermanos gemelos, lamentaba que las chicas usaran pantalones y fumaran. Ni cine, ni piscinas, ni ir sola en coche con un hombre, no tutear a un joven que no sea familiar, no pensar en noviazgo antes de los 19 y que fueran hombres de carrera y con lucimiento. Exactamente las mismas reglas que nos daban a nosotras.
Blázquez describe el ambiente en el que crecieron los españoles como represivo, entristecedor, puritano y conformista. La fuerza del evangelio sustituida por una moral estrecha y encogida, la mayor inmoralidad de una iglesia pervertida de su misión profética y salvadora. Nada tenía que ver el moralismo de estos curas con una ética personal y comunitaria, de actitudes e ideales, pluralismo y tolerancia inexistentes.

El rizo es haberlo padecido muerto el dictador y cuando las películas de Almodóvar arrasaban.

El Opus Dei como una especie de Amish a la española, conservando las viejas tradiciones y normas que hacía 40 años curas y obispos de a pie habían olvidado.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
yo naci en 1960. Con 14 años me dijeron que tenía vocacion de numeraria, llore y llore porque no queria renunciar a la maternidad, me convencieron y me insistieron que una vez decia SI era para siempre. Dudar de la vocacion que tan claro vieron en mi era dialogar con el demonio. El cambio de look consistio en:
-no pantalones.
-bañador con falda.
-medias para entrar al oratorio aunque fuera verano.
-velo negro para cubrir la cabeza al entrar al oratorio
-Todos los vestidos, camisetas, blusas CON MANGAS. Mi vestido de domingo no tenia mangas y mi madre (como obediente supernumeraria) lo llevo a la modista para que le añadiera mangas.
Hoy ya pueden llevar pantalones, aunque no muy ceñidos y nada de leguins. El bañador ya no lleva falda (¿como taparan las marcas del cilicio?), el velo pasó a la historia, pero las mangas siguen siendo obligatorias. Yo no he visto nunca a una numeraria con camiseta o vestido de tirantes.

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