LAS RAÍCES DE LA POLITICA ESPAÑOLA



Nos han ofrecido los medios el caso de tres prisioneros políticos de verdad, de los de la dictadura para contrastar con los famosos Jordis. 
El de un obrero de la SEAT  y sindicalista aporreado por la policía y electrocutado y quien sabe cuantas más infamias en Vía Layetana. El de Fernando Savater que al menos pasó una noche en la Social de Sol, lo cuenta en Disculpen las molestias, además de que en entrevista con Susana Griso narra sus desdichas en el País Vasco, y el de García Trevijano, que fue encarcelado por Fraga a sugerencia de Felipe González en 1976. Aunque ya antes se había decretado su asesinato en consejo de ministros franquista. Como dice este último preso, hay quien sigue luchando contra Franco, como si no estuviera muerto y confunden fascismo con todo lo que no sea separatismo.



Pérez Embid , nume editor de Maeztu y secretario de Arbor, Director general de Bellas Artes y presidente de la Sociedad de Amigos de Ramiro de Maeztu manifestó en 1962 su hostilidad a la tímida apertura del régimen:
“Somos adversarios por amplitud de criterio y aun por estética de las burdas tosquedades de la derecha reaccionaria, pero estamos a la vez alejados por instinto de responsabilidad del complejo de inferioridad ante las amenazas de la izquierda, y a favor de una convivencia civil en donde la libertad esté institucionalizada, así como asegurado el progreso y la necesaria transformación de las estructuras socioeconómicas. Para ello, es preciso sin duda la acción de un Estado fuerte,  con autoridad legítima que impida las violencias revolucionarias sin recurrir a la coacción ni a la supresión de esas libertades políticas que son imprescindibles para que en un país del siglo XX haya una paz verdadera.”

Cuanto blabla, que coincide con RCS cuando pide una “tercera fuerza” y que propondrá la creación de un partido Centro Social Democrático. Hizo propaganda desde el diario Madrid, mucho antes de la fundación de UCD, del posterior CDS, y del Partido Social Demócrata de Francisco Fernández Ordóñez, que también fue un ex socio del “Opus Dei”, ¿hasta cuando vamos a seguir descubriendo “ex” del “Opus Dei”? este falleció de un cáncer en los 90. Lo recuerdo en los fastos del 92 ya enfermo.

En 1962 Pérez Embid le hizo un prefacio al libro de Cacho Viu, otro Opus como Marrero, titulado “La Institución Libre de Enseñanza”. En el rígido y monolítico régimen de Franco, Pérez Embid distinguía tradicionalismo, progresismo cristiano y catolicismo universalista. PE echa por la borda la primera porque “no ha sabido diferenciar las respuestas que la ortodoxia religiosa puede ofrecer a los problemas de hoy”, acusación que procedía de los falangistas en fechas inmediatamente posteriores a 1939. El progresismo cristiano  son los sucesores de la CEDA, discípulos de Maritain, muy sensibles al materialismo marxista con el que buscan dialogar. Los agnósticos seguidores de Ortega y Gasset son amigos de este grupo que se identifica con el min. de Educación Ruiz Giménez y con la revista Cuadernos para el diálogo.

Queda claro que la tercera fuerza representa el catolicismo universalista, son los del centro, que no se han quedado anclados en el pasado y no dialogan con el marxismo, in medio virtus. Amplitud de horizontes, actualización de la ortodoxia católica, apertura a la ciencia y a la técnica, modernización de España. Cierta sensibilidad social, clara voluntad de asimilarse a las burguesías europeas completan sus dones. Alejados del totalitarismo comunista y nazi, entre los carlistas y los democratacristianos, los OD de los años 60 se veían como el centro “del tablero” que diría Errejón. Tras excluir al exilio por supuesto se veían preparados para la monarquía parlamentaria.

Y casi 40 años después casi lo consiguieron: un partido socialista moderado y un gran partido burgués, con el pendiente de reequilibrarse con la burguesía vasca y catalana, problema que se arrastra desde 1898. Total que las propuestas de Maeztu hechas en la dictadura de Primo de Rivera, hace casi un siglo, han triunfado.
Sólo los católicos vinculados al OD iban a evolucionar hacia posiciones liberales, liberales salidos de la Inquisición, los falangistas se sentirían más cómodos en el socialismo y los carlistas iban a desaparecer del mapa, ya se encargó Fraga en Montejurra, vaya golpe. Fraga presumía de meter a la gente en la cárcel en 1976, “un tiempo a la sombra y no pasa nada”, ya saldrían. Terrible la prepotencia de Fraga ministro de gobernación en los aciagos primeros tiempos de la monarquía franquista todavía sin constitución.

Lo de “no somos una organización circunstancial” se cumplió, venían a noyauter la burguesía que le faltaba a España como diagnosticó Maeztu. Aranguren no se equivoca cuando habla de la fundación de la universidad de Navarra y menciona al “intelectual requeté”, en realidad es una burla.  Aranguren que tiene dos parientes no sé si directos, indirectos o muy lejanos escritores y profes ad usum operis dei reprochaba al OD ser más que una organización política. Y hacía bien en reprochárselo porque si con algo nos machacaban es que “el OD no se mete en política”. Es cierto que la definición clásica del catolicismo español realizada por los jesuitas hacía inevitable la dimensión política de la teología. OD y SJ compartían la comprensión elitista de la vida y la sociedad, supertradicionales. A Villacañas le falta “Santos y Pillos” de Joan Estruch para comprender que las diferencias entre ambos de lejos y si uno es agnóstico pueden parecer mínimas pero de cerca y mirados desde dentro de la iglesia son hoy casi opuestos en muchos aspectos. Sobre todo hay que leerse la comparación entre las respectivas escuelas de negocios y sus planteamientos. Puede que en la época de Franco fueran dos familias dentro del mismo régimen que se disputaban la influencia en él, pero por dentro no pienso que haya “casa del terror” en SJ como sí la hay y de modo esencial e imprescindible en OD. Recurso a la psiquiatría.

Villacañas se explaya con el PSOE de Felipe, dice que acabó representando la teoría del caudillaje, afín al falangismo, de ahí que se encontraran a gusto en él Laín y Aranguren. Le prestaron aires de legitimidad al gobierno de González. Hubo ruptura con la segunda república casi total. Y se impone que los dos partidos que dominaban España hace una década guardan en sus “arcana” respectivos las rivalidades internas de los grupos que prosperaron bajo Franco.

Y como estas cosas se ignoran es difícil comprender la política española. Derecha e izquierda proceden por un lado de Maeztu y sus herederos franquistas y por otro de Ortega y sus discípulos católicos. Pero ninguno de los dos profesó convicciones democráticas, ambos eran “elitistas”.





Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El opusino Cacho Viu, al que citas, es un teórico del supremacismo catalán, que es el tema del Opus.

“El nacionalismo catalan como factor de modernización” VICENTE CACHO VIU

https://www.casadellibro.com/libro-el-nacionalismo-catalan-como-factor-de-modernizacion/9788477272601/639342

Un madrileño teorizando sobre la superioridad catalana y la obligación de subordinarse a ella. Cosas del Opus. Pero como este abundan en Madrid y en toda España. Cosas del Opus. El Opus es así.

Me intriga saber si el periodista Jesús Cacho es pariente suyo. Cacho trabaja descaradamente para La Caixa.


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