Palabras sobre la verdad de Savater

He leído con auténtico provecho el último libro de Fernando Savater "La vida eterna". Me ha llamado la atención este libro puesto que en principio demuestra bastante increencia y escepticismo en el tema religioso. En ese punto, dándole la razón en muchas críticas que hace a la iglesia, no comparto con él la misma falta de sensibilidad ante creencias que yo tengo y a las que no puedo renunciar. No por una actitud voluntarista sino porque están tan grabadas en mí que no podría entenderme a mí misma de otra manera.
Como él sugiere yo sí me sonrío al decir que soy creyente. Por el hecho de que que tener fe no me da ningún estatuto especial con respecto al resto de los ciudadanos, y que soy tan mortal y tan contribuyente como los demás españoles. No alguien "especial".

Es lo que hay, como la afición a la montaña veo que es un distintivo navarro (hoy dan la noticia de que Ochoa de Olza, compatriota, ha fallecido en el Annapurna), algo así me pasa a mí con la fe, salvando las distancias entre los dos términos de la comparación.

No me preocupan las críticas, las menciono, algunas las publico para contestar, hay contestación a todo lo que se me achaca. Después de la cámara de los horrores las cuatro tonterías con las que me insultan no me dan ni frío ni calor.

Si alguien quiere darme su apoyo como me dicen, que me ponga un mensaje de apoyo y lo publicaré. Y me alegro infinito por ciertas noticias, ójalá las cosas cambien.

Y volviendo a Savater, me ha encantado la parte final del libro donde recoge algunos artículos aparecidos en prensa. Uno titulado "Buscar la verdad" habla de que la verdad más que consuelo muchas veces inquieta y trastorna. Y copio:

"Y sin embargo, aunque en ocasiones traigan estremecimientos y sobresaltos, siempre he preferido las palabras claras y distintas, es decir las que aspiran a la verdad y pretenden el desengaño, por cruel que pueda resultar. No me guía la intrepidez en esta opción, sino al contrario un miedo más intenso que cualquier escalofrío que pueda provenir del conocimiento. Por decirlo de una vez, nada me causa más temor que la falsedad.

Coincido plenamente con el apasionado alegato que pronuncia Marlow, el narrador de la inolvidable "El corazón de las tinieblas" de J. Conrad, ante su silenciosa audiencia: ustedes saben que odio, detesto, me resulta intolerable, la mentira, no porque sea más recto que los demás sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto. Es cuestión de temperamento imagino.

Por mi parte, creo que en este rechazo hay algo más que una cuestión de temperamento. Realmente la mentira, es decir la falsedad voluntariamente asumida y propalada, tiene un parentesco necesario con la muerte: o lo que es lo mismo, proviene de ella y a ella nos acerca. Proviene de la muerte porque mentimos a los demás y a nosotros mismos por debilidad mortal, por apocamiento y temor ante las personas o circunstancias que nos consideramos incapaces de afrontar; pero la mentira nos acerca más tarde o más temprano a la muerte que tratamos de esquivar, porque falsea los precarios remedios que podríamos buscar para los peligros que nos acechan. En el diálogo entre Audrey Hepburn y Cary Grant en Charada ella dice que todo el mundo miente y se pregunta por qué miente tanto la gente. Cary Grant responde: Porque desean algo y temen no conseguirlo diciendo la verdad. Le falta añadir que en última instancia, la que cuenta, aún menos probabilidades tienen de conseguirlo mintiendo. Aunque seguramente no hay salvación definitiva en ninguna parte, sólo en la verdad es posible hallar de vez en cuando las salvaciones parciales, provisionales, que alivian e iluminan nuestra desasosegada existencia.

De ilusión también se vive, en efecto, aunque sea por poco tiempo: pero las mentiras son siempre, más bien antes que después, el sello antivital de nuestra destrucción."

La mentira opus hace sentir desgraciada y enferma a mucha gente, y que duda cabe que va muy unida al miedo y la cobardía para afrontar la realidad.

Ana Azanza
Posted by Picasa

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Querida Ana: Te deseo de corazon que tu corazon pueda sanar y perdonar para que florezcas en la vida con todo tu talento. Tu gusto por la fotografia es bellisimo, cuando se perdona a todo y a todos la fotografia del alma es bellisima tambien. Dorita
Gerardo Aponte ha dicho que…
Querida Ana, estaba leyendo tu último post y me encantaba: Savater, inteligente, pero supersticiosamente materialista; Conrad, Marlow (¿Te acuerdas de Brando en Apocalypse Now?); Hepburn y Grant en Charada (a ella la prefiero en Sola en la Oscuridad y a él en La Fiera de Mi Niña). La verdad ¿y qué es la verdad? Muy interesante...
Pero al final, Anita, la hiel, siempre la hiel, amarga y que te quema.
Perdónate.

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