VIEJOS Y NUEVOS ALUMNOS

Gavarnie
Ha sido el día de las notas en el instituto, este año hasta el 23 de diciembre hemos tenido que estar allí. Normalmente siempre se acababa todo con la lotería y además el 22 nunca hemos dado clase.



Lo bonito e inesperado del día de hoy han sido algunos antiguos alumnos que se han pasado a saludar, ya están estudiando en universidades varias, y a veces cuesta recordar sus nombres. Hace mucha ilusión que la gente se acuerde, ahora que lo pienso jamás se me ocurrió ir a saludar a ninguno de mis antiguos profesores del instituto.

Y no sé porqué me he acordado de los buenos momentos de risas que he echado con los alumnos en clase en todos estos años con sus diversas ocurrencias. He pagado muy alto precio por ser capaz de divertirme dando clase, cuando tantos se aburren con ese trabajo y otros tantos sueñan con jubilarse debo reconocer que he tenido momentos estelares que no se me olvidarán nunca. Han sido sucesos que no estaban preparados.

Me acuerdo de un grupo de alumnos particularmente espabilados, una hornada de gente de buenas notas, no se ha vuelto a repetir. Pero es que además de las buenas notas eran gente especial, para mí lo fueron. Yo estaba todavía en el opus dei de numeraria, recién llegada al insti, con mis vestimentas de mujer de 60 años, recién cumplidos los 30, mi filosofía aprendida en Pamplona rancia como ella sola, mi falta de horizonte vital metida en una secta desde la adolescencia, y con el pensamiento de que tenía que hacer apostolado entre mis alumnos y compañeros. ¡Qué tiempos! Convencida de que el Opus Dei era poco menos que la luz del mundo y yo una pequeña llamita de esa luz en un pueblo de la provincia de Jaén.

El primer año el cura numerario con el que me confesaba, un cura muy famoso de Valencia que "arrasaba" en el confesonario, don Jorge, me trajó una bolsa de folletos de los campamentos de verano para chicos. La llevé al insti y los repartí en primero de bachiller, eran esos folletos a todo color, con fotos de campamentos opusinos, papel satinado, una chulada de folletos que deben ser bastante caros. No me daba cuenta de nada... de que en general y con excepciones el público de los pueblos no es el público de los clubes de Bachilleres para que piten numerarios. Estaba en la luna a todos los efectos, a efectos de la vida fuera del Opus Dei e incluso dentro del propio Opus Dei también vivía en la luna que habían construido para mí.

Me acuerdo como me dolíó al día siguiente ver los magníficos y brillantes folletos retorcidos, rotos, en la papelera o tirados por la calle, incluso no sé si alguien había escrito encima algo contrario a la secta. Pero me llegó al alma porque no me lo esperaba y el Opus Dei para mí lo era todo.
En otra ocasión en una clase de ética no se como ni porqué los alumnos empezaron a decir que el Opus Dei era una secta, no tengo ni idea con quien habían hablado, no es un tema de conversación usual. Pero se ve que ya había comentarios en el instituto y los niños lo radian todo. Me enfadé tanto por lo que me pareció un ultraje que fui a por el director de entonces, no es el de ahora, a decirle que subiera a la clase e hiciera rectificar a los niños. El hombre subió, me quedé fuera y más o menos les vino a decir que no sacáramos temas que podían provocar riñas... no sé como seguimos la clase.

También recuerdo algún comentario hiriente e irónico sobre mi pertenencia a dicha institución por parte de un miembro del claustro, poca cosa y muy de pasada, pero no se me olvida porque ¡qué poco nos esperábamos todos, ellos y yo, cómo iba a ser "la suite des évenements"!  Nadie sabía cuando empezó la guerra en qué bando se iba a colocar la institución Opus Dei. Eso fue épico. De lo más sorprendente y digno de una novela por entregas.

De aquellos tiempos saco la conclusión de que cuando una persona está metida en un grupo sectario el enfrentamiento directo no es la vía para sacarla, porque los ataques refuerzan la propia posición.

El proceso tiene que ser personal, tienen que darse las circunstancias que sirvan para reaccionar, y tienes que tener gente que sepa encauzarte, que separ darte el consejo apropiado para salir del túnel.

Pero todo ello no ahorra ni un gramo de sufrimiento. Es preciso sufrir: el lavado cerebral es una patología como otra cualquiera y tiene su proceso, lo mismo que una grave enfermedad del cuerpo no se cura de un día para otro, el haber estado en el Opus Dei tampoco se cura instántaneo.

Quería comentar que parte de mi curación fueron los alumnos. Ellos me hicieron más llevadera "mi vía dolorosa". Me he divertido y reído mucho con ellos. Recuerdo un final de curso con ese grupo de alumnos brillantes que he comentado.  Hicieron una comida en la sierra, yo aparecí al final, les llevé una bolsa de gominolas que acabaron muchas "esturreadas" por el campo. Luego nos bajamos al chalé de uno de ellos. Hacía el calor típico de esta tierra a las cuatro de la tarde en junio.

Y no se les ocurrió mejor idea que tirarse y tirarnos a la piscina con ropa y zapatos incluidos. Yo también acabé en el agua, luego hicimos fotos en lo alto de una escalera. Fue un día muy muy divertido, no parábamos de reír. Había un muchacho especialmente sin complejos que se subió en lo alto de mi coche y asomaba la cabeza desde arriba.....eran locuras, tonterías de gente joven que se divierte a lo bestia. Creo que no me había divertido tanto en mi vida. Lo pasé de verdad en grande.

Con el tiempo recordando que nos dolía el estómago de tanto reír, he sacado la conclusión de que tenía "juventud atrasada". Desde los 16 años rezando rosarios, yendo a misa diaria en latín, sin relacionarme con muchachos/as de mi edad, retiros, charlas, lecturas, sólo pensando en la "pesca" y demás rollazos, cuidando viejas locas que otras no querian cuidar, me había hecho mayor sin pasar por la etapa normal de la diversión y la locura.

Llegué al centro por la noche, no sabía cómo transmitir lo que yo veía como un "plan apostólico" chulísimo, porque me había divertido con los alumnos y así luego si se terciaba podría hablarles de cosas más serias....(en verdad estaba alienada). Yo quería contar mi plan y entonces sólo recuerdo una de las réplicas que tuve en aquella tertulia, allí estaba la numeraria "marrana" de pensamiento, cuya única preocupación era saber si los alumnos me habían visto en bañador...
Esto lo he notado muchas otras veces, algo sano, divertido, sin pizca de maldad, se convierte por obra de las mentes sucias en  rastrero. En el Opus Dei y fuera del Opus Dei.

Comentarios

Isabel C ha dicho que…
Feliz Navidad a toda la gente de este blog, q con el permiso de Ana, es también un poco mi casa.

Dejo la 1ª y más bonita felicitación de Navidad que he recibido este año, es de Carmen Charo, una mujer entrañable y luchadora.
Carmen me la envió el 14 de Dic. pero todavía está vigente.

Gracias Carmen.

"Ya es Navidad en la isla de Alborán. No han sido los ángeles quienes me han dado la buena noticia, lo he leído esta mañana en las ediciones digitales de todos los periódicos: ayer domingo, una María negra dio a luz una preciosa niña en la embarcación con la que cruzaba “ilegalmente” el Estrecho.
Igual que hace dos mil años, María huía del futuro dictado por los Herodes de la miseria y la corrupción. En esta ocasión no viajaba a lomos de un burro, sino en el húmedo vientre de una patera. Como entonces, le llegó el momento del parto en pleno viaje y el pesebre fue sustituido por un desvencijado cayuco. No había posada ni para ella, ni para los 32 subsaharianos que la acompañaban, entre ellos siete embarazadas más y seis menores.

La estrella de Oriente se adaptó a los nuevos tiempos y se transmutó en una llamada de móvil que un ángel anónimo hizo desde Marruecos avisando de la salida de la embarcación la tarde anterior.

El calor que otrora dieron al niño un buey y una mula, ayer lo ofreció el regazo del guardia civil que durante dos horas, hasta llegar a Motril, protegió a la pequeña del intenso frío.

¿A qué esperamos para salir corriendo a Alborán y poner a los pies de la niña el requesón, la manteca y el vino de nuestras rebosantes despensas? ¿A qué esperan los políticos y sabios para ir a ofrecerle el oro, el incienso y la mirra de un futuro lleno de posibilidades? ¿Vamos a dejar que, dos mil años después, la sombra de una cruz se proyecte sobre el porvenir de esa niña? En cada crío que nace se juega la salvación compartida de un futuro mejor para todos, empezando por los últimos. Alegrémonos con los pastores porque ya es Navidad en Alborán”.
Ce trencada-Ç ha dicho que…
"recién llegada al insti, con mis vestimentas de mujer de 60 años, recién cumplidos los 30".
Selecciono este trozo porque me he sentido muy identifica aunque YO NUNCA he sido de esa secta peligrosa. Quizás soy más bien atea, pero lo del vestido, me reí mucho porque me pasó algo similiar.
Estuve dando clases en un cole de primaria, en Rubí (Catalunya) hará 4 años. La maestras llevan una batas a cuadros y por no haberme de comprar una para pocos días, llevé una de casa.
Mi sorpresa fue que una niña de unos 12 años me dijo: "Ala, señorita, lleva una bata igual a la de mi abuela!".
Entonces tenía 34 años y vestía, sin necesitad de ser una numeraria, como si tuviera 60.
Como son las cosas...
Muy divertida la entrada y tu maravilloso y extenso blog!
Libertad ha dicho que…
El episodio de los folletos de verano que rompieron tus alumnos no difiere mucho de lo que pasa en los colegios del opus.En el mío, era tal el rechazo al od, que no dejaban ni repartían estampas de José María porque las alumnas las pintaban o las destruían.

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