VIVENCIAS RELIGIOSAS DE NUESTROS ANTEPASADOS

Un pelín ridículo desde el anonimato decir "fui el primero en decir tal cosa".

Me pregunto qué diferencias hay entre la denuncia que hice en mi libro y las denuncias que se hacen en esta carta. En esencia el mismo rollo.

 Pero se me ocurren dos diferencias:


Una, ese señor sí estuvo en los altos cargos de su secta. Yo no. Y dos, la iglesia ha intervenido y le da un puesto como cura en la diócesis de Brasilia. Los ex Opus, curas o no, tenemos que buscarnos la vida con todo en contra. Me refiero a los ex Opus de a pie. A un ex opus de la aristocracia o alta burguesía se le deja en paz y él deja en paz. Véase el difunto Eugenio Trías, por poco se va a la tumba sin que nada trascendiera. Tardó 30 años en contarlo. Y tampoco fue todo lo claro y categórico que el asunto requería.

Nadie mueve un dedo por investigar al "patrón" de las sectas eclesiales. Ya quedamos que a pesar del tiempo de democracia transcurrido en España parecen constituir el grupo más numeroso del gobierno de Rajoy.

Sigo ilustrándome sobre los sentimientos religiosos de los españoles y la vivencia religiosa en la sociedad española. No veo cambios sustanciales, sólo en el número de gentes que acuden a los ritos, pero en lo esencial predomina la "fachada", lo "exterior", el "ritualismo", la "fiesta y la alegría" en el pueblo arraigada. Folklórico y a la vez superficial. Con lo bueno y lo malo que tiene ser superficial.

Guy Hermet da muchas pinceladas reconocibles de la iglesia española en "Los católicos en la España franquista". Extrema verticalidad en el clero, muchos obispos proceden de familias burguesas, los demás se quedan en tareas subalternas. La procedencia de los religiosos suele ser más burguesa y urbana que la de los curas, puesto que reclutan en sus colegios. En mi infancia y juventud en Pamplona, creo que no echo en falta ninguna orden religiosa de las que se dedican a la enseñanza. Todas las francesas expulsadas por la tercera república tenían su asiento (sagrado corazón, notre dame, francesas de dos tipos, santa Catalina...), y todas las españolas, jesuitas, carmelitas, jesuitinas, escolapios, regina pacis y otros como salesianos...algunas no sé la procedencia. Pero no había chorizo para tanto pan, quiero decir que me gustaría saber qué proporción de población se escolarizaba en esos abundantes coles y qué proporción en los públicos. Entre colegios, conventos, iglesias se te acababa la ciudad. Las cosas han cambiado mucho, no creo que haya misas como entonces cada media hora desde las 6.30 a.m hasta las 21.30 con breve parada al mediodía. Responde mi experiencia infantil a lo que estoy leyendo.

Los religiosos aparecían como la élite intelectual. Los curas eran más funcionarios del culto, útiles y poco prestigiosos. En lo más alto del ranking figuraban los jesuitas, pocos obreros y pocos agricultores llevaban a sus hijos a los coles jesuitas. Los dedicados a la educación de las clases populares estaban en lo bajo de la escala. ¿Escolapios? mi padre fue a escolapios.

En cuanto al componente psicosocial del medio eclesiástico hay que señalar que estaba marcado por:

-conformismo de obediencia.
-tras 1965, rebelión contra la élite conservadora.
España "ontológico-culturalmente" ha sido una especie de museo de la tradición clerical. Se manifiesta en el matiz autoritario de las relaciones en el seno del clero, la pobreza intelectual generada por esa relación, la preeminencia de los comportamientos rituales y devocionales sobre una fe activa y crítica. Al leer esto he recordado los reproches que el joven clérigo Enrique de Castro hacía a sus colegas curas del Opus Dei que querían hacer apostolado con él: que si no se dice copa sino cáliz, que reces los 15 misterios del rosario (ahora 20)...



Además también a él, cura de barrio, le dijeron que era de Dios que entrara. Aunque ya Calvo Serer sabía que era de Dios que no entrara. Por cierto qué casualidad que Calvo Serer estuviera en ese debate. Este personaje ocupa muchas páginas del libro de Guy Hermet. Que bien que diga Enrique de Castro que se preocupa por la cultura del pueblo...Resumen: superficialidad espiritual y legalismo del Opus Dei. Lo dijo el cura de parroquia.

Retomo.

El autoritarismo del catolicismo español se refleja así mismo en las relaciones entre órdenes masculinas y femeninas, dedicándose las mujeres a "chachas" a menudo. Como bien se reflejó y chocó en la visita del papa a la sagrada Familia de Barcelona.

Me encantan los testimonios personales que hablan más que nada. Este es el de un tal Federico Sopeña que describe el seminario de su juventud (1943). Buscando calor en los cuartos de los profes. Para luego atosigar a la sociedad con las relaciones homos...Es difícil mejor abono del terreno.

Esto dice Sopeña:

"El Seminario era, por su construcción, que se tenía por modelo, Seminario cuartel. Alas inmensas, paralelas, con celdas iguales donde no estaba permitida la visita a puerta cerrada, ni clavar nada en las paredes: rancho como comida. Desigualdades radicales: la obediencia "trentina" se marcaba a través de diferencias que hoy parecen increíbles. Dos ejemplos, entre tantos comían los superiores en nuestro comedor, servidos por nosotros, pero comidas a la vasca, espléndidas, devoradas con la envidia de los ojos pues el seminarista comía rematadamente mal, judías casi todo el año, sin manteles. En aquellas galerías, baldeadas como barcos, el frío de noviembre a mayo era cruel, más cruel el madrugón -seis de la mañana- diario; ese frío hirió mis bronquios, me estropeó el oído derecho y me puso en trances de salud y sin la compensación de adelgazar porque las comidas eran monótonamente feculentas. Pues bien: como remedio fugaz, como consuelo, no había más que la visita al cuarto de algún superior, mejor del director espiritual, inventándose escrúpulos, para que la visita fuera más larga, porque ¡ellos tenían calefacción en los cuartos!"

Todavía hay mucho por destapar de lo que ha sido la iglesia en España. Está escrito pero no se lee.

 Tanto hablar de espíritu laical, el fundador nos puso el régimen del seminario, me consta que las mujeres comíamos menos que los hombres, la media de cocina estipulada por la delegación era diferente para hombres, mujeres, jóvenes o mayores. En mi juventud recuerdo el shock que me llevé al trabajar esporádicamente en la administración de un centro de hombres "chic", profesionales todos ellos, y comprobar el opíparo desayuno que se les ponía y compararlo con nuestro café con leche y un poco de pan con mantequilla al que nos lanzábamos hambrientas después de dos horas largas de habernos levantado. ¿Qué habíamos hecho hasta entonces? guardar el "ayuno eucarístico". Y algo que los numes jamás hacen: limpiar la casa con el estómago vacío a las 6.30 de la mañana. Fetén. Luego a meditar, veías a la virgen del hambre y luego a misa. Más sus diez minutos de acción de gracias tras la comunión. El inicio del Trium Puerorum indicaba que ya quedaba menos para desayunar. Y  vaya desayuno. Duraba poquísimo la satisfacción.
Total que a partir de las 10 a.m hambre otra vez. Pero faltaban 3 horas para almorzar. Había que entretenerse por la calle como el Lazarillo de Tormes.

Vaya vida. Recuerdo mis años de centro de estudios y me doy cuenta de los paralelismos con los seminarios de la posguerra. Yo que creía vivir una vida "laica", estaba repitiendo el régimen del seminario que "vivió nuestro santo fundador". El pobre no se le ocurría nada mejor para sus amadísimas hijas, que hacerlas trabajar como mulas gratis y con el estómago vacío. A todo esto las "alumnas" el centro de estudios pagábamos una generosa pensión, como todo el mundo podrá comprender.
Lo de pasar frío e ir a buscar el calor de nadie, eso no lo viví. Había buena calefacción.
Resumiendo:
 tanto espíritu laical y tanta distinción para acabar viviendo como los seminaristas de principios de siglo.

Observo que en el pasado me he hecho preguntas, y que después de unos cuantos años me las estoy contestando yo solita como una grande.

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