GUARDAESPALDAS Y BANQUERO

Penoso escuhar al ex secretario general de seguridad que pasó por la cárcel y fue indultado por Aznar. Incoherencias todas y sensación de "pobre hombre", quizás el más pringao, el que llegó el último a una guerra sucia ya en marcha. A su jefe  lo admitieron en el club de los impunes, y a él le tocó quedarse del otro lado, el de los loosers. Como nuestro tema de cabecera, el tema Eta necesita alguien con ganas de excavar e indagar.
Nos cuentan lo que les da la gana. Efectivamente si las familias de lo cabos y números de guardias civiles, policías, militares muertos por ETA supieran o pensaran o sospecharan siquiera la responsabilidad del Estado en tanta atrocidad, algo empezaría a cambiar en España.

Y después de la pila de muertos y sufrimiento, País Vasco sigue geográfica y políticamente donde está, además los Nacionalistas apoyan los presup. de Rajoy a cambio de lo esencial, buen trozo de privilegios fiscales, más y más y más. Bombazos que desestabilizaron, reforzaron en buena parte de la "gente de orden" la nostalgia de la Dictadura franquista, enardecerieron ánimos de unos contra otros, aquellos unos y aquellos otros que todos juntos podríamos con ellos. Unidad  que intentan evitar por todos los medios.

* * *

Volviendo sobre Marcinkus, este monseñor era originario un barrio de Chicago, precisamente el que fuera feudo de Al Capone. La Cosa Nostra utilizaba curas de Chicago para sus transferencias de fondos internacionales y blanqueo, además de proporcionar dinero al Vaticano vía OD e IOR. Marcinkus participaba en esas transferencias. Las maletas diplomáticas vaticanas estaban más a menudo llenas de billetes que de documentos.

Todo el dinero pasaba por El Continental Illinois Corporation CIC, un banco de Chicago que poseía intereses en el Finibank suizo dirigido por Sindona.

En los años 50 el pánico se cierne sobre Washington, la CIA asistida por SIFAR, contra espionaje militar italiano, instala micrófonos en el despacho y apartamentos papales para controlar la iglesia romana. La agencia norteamericana se enteró así del delicado estado de salud de Juan XXIII, y pudo influir en la elección de su sucesor.

Marcinkus tenía la protección de cuatro anticomunistas virulentos: el cardenal Spellman, David Kennedy, director de Continental Illinois Corporation Bank que será secretario del tesoro con Nixon, John B. Connaly, gobernador de Texas y futuro ministro de finanzas de Nixon, John Sheen, arzobispo de Newport, y el secretario de Estado vaticano Dell'Acqua.

En su diócesis de Chicago Marcinkus se puso en contacto con Sam Giancana, jefe indiscutible de Cosa Nostra hasta 1975  y auxiliar de la CIA. Era la época de la lucha obsesiva contra el comunismo, todas las alianzas en ese sentido eran bienvenidas. Sam Giancana será el instigador en tiempos de Kennedy del desastre de la bahía de Cochinos.

Kennedy molestaba en EEUU por su relación con Marilyn, tampoco gustaba ni a la CIA ni al Opus. Hay quien pretende que Sam Giancana no estaría muy lejos de haber facilitado el asesinato de John y de Bobby Kennedy, así como el de Marilyn.
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Marcinkus con Juan Pablo II
Volviendo a Marcinkus, en 1952 consigue un puesto en el Vaticano, en 1959 pasa por el Continental Illinois Corporation tras haber sido nuncio en Bolivia y Canadá.

En 1968 el jefe de la mafia de Chicago Sam Giancana es recibido en audiencia privada por el Papa. En la película el Padrino sale este momento. En enero de 1969, el arzobispo Marcinkus se convierte en secretario general del banco vaticano y se verá envuelto en un asunto de falsificación de títulos y obligaciones de las sociedades Pan American, Chrysler y otras. Se cita varias veces al nuevo ministro de finanzas de Nixon, Connaly. La investigación se interrumpirá por intervención del presidente norteamericano que alegó que dicho asunto fue montado para eliminar a los más fieles colaboradores en el combate anticomunista.

Marcinkus ascenderá a guardaespaldas papal. En la cima de su carrera vaticana fue acusado de blanqueo de dinero en el marco del escándalo del Ambrosiano que mezcló al vaticano con la mafia, el sindicato del crimen norteamericano, la Cosa Nostra siciliana, los servicios secretos italianos y la logia P2.  Por si fuera poco se le señaló como sospechoso en la muerte de Juan Pablo I en 1978 tras un escaso mes al frente de la iglesia católica. Cuando la religiosa que le llevaba el café por las mañanas descubrió a Juan Pablo I muerto en su cama el 28 de septiembre de 1978, llamó a Marcinkus, el cual estuvo solo en la habitación "recogiendo" durante más de media hora. Cuando salió para avisar al secretario de Estado y al médico, todos los papeles que estaba leyendo el papa habían desaparecido. A pesar de lo sospechoso del fallecimiento de un papa que estaba sano, no hubo autopsia. Luciani no tenía una carrera hecha cerca del Opus. Más bien daba la impresión de querer cortar lazos con la Cosa Nostra y hacer limpieza en la iglesia. No tuvo tiempo y el certificado de defunción, sin firma, menciona un probable problema cardíaco.

El periodista inglés David Yallop pretende que el papa fue asesinado por la logia P2. Otro periodista italiano, Carmien Pecorelli había publicado la lista de las personalidades vaticanas implicadas en la P2. Juan Pablo I había iniciado una investigación sobre el banco Vaticano y pidió a Villot que apartara del Vaticano a todos los pertenecientes a la logia P2.

Pero nada se pudo probar contra Marcinkus, guardaespaldas papal y secretario general del IOR.  
Más tarde una comisión de cardenales halló un déficit en el banco de 80 mil millones de liras. A petición de Juan Pablo II, Marcinkus fue sustituido al frente del IOR por un opusino y fue enviado a EEUU para que no tuviera que comparecer ante la justicia italiana a pesar de una orden internacional de detención que fue luego suprimida. Había que alejar a Marcinkus de la justicia pues estaba al corriente de muchos secretos.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
A recordar que uno de los que citas como protectores de Marcinkus, David Kennedy, fue socio del Opus. Un gran introductor del Opus en las redes de poder USA. Era mormón. Aquí lo recuerdas:

“Michele Sindona fue socio de David Kennedy, presidente del Continental Illinois Nacional Bank y miembro del gobierno americano con Nixon. En los años sesenta y por acción de José Ferrer y Pablo Bofil este banco tenía un 15% de su capital comprometido en el banco Atlántico.”

http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=12125

Apenas se sabe de las relaciones de Marcinkus con el Opus.

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