España, sistema clientelar


Brenan se encuentra con un profesor de inglés, admirador de las instituciones británicas, del paisaje de verdes campos con vacas pastando. Español harto del desorden y la irresponsabilidad de la política española y le encantaría un poco de egoísmo ilustrado inglés. Sin embargo el británico opina que en España hay más vitalidad y libertad que se echa en falta en su país. Lo ganado en orden y justicia se pierde en vitalidad y entusiasmo. Los norteños siempre han necesitado del sur para aprender el arte de vivir. En esas materias los ingleses son sólo ignorantes.


El profesor español entrevista al escritor inglés:

"¿Piensa que los españoles somos un pueblo primitivo?
En ciertos aspectos sí. Como mediterráneos no habéis sido conquistados todavía por el modelo de vida industrial con su apabullante disciplina. Por fuera os conformáis pero por dentro resistís y lo saboteáis. Sois como una familia de chicos mimados que cada veinte años riñe y rompe los juguetes. Además tenéis cierta cualidad aristócrata, una especie de orgullo fortificado por cierto estoicismo oriental, que os hace ser estimados por donde vais. Es una cualidad que los ingleses no tenemos y que vosotros llamáis nobleza."

Y concluye Brenan que en la futura Europa sería bastante natural tener otro país como segunda patria, una patria de los ideales o del super ego que complemente la original. Deberíamos casarnos aunque sea platónicamente con otra nación y esas bodas podrían dar lugar a una federación de diversas lenguas y razas. "Nosotros dos somos precursores de ese sistema", le dice Brenan a su interlocutor.

Sobre el sistema de seguros español en 1949: hay una ley de previsión de 1919, pero la mitad de la gente que quiere cobrar un seguro no obtiene el dinero, mientras que otros que no tienen derecho a cobrarlo si lo cobran. La desorganización y la caradura que suple en España el buen, normal funcionamiento de las instituciones.

Brenan recuerda que en 1919 escuchó hablar mil veces sobre ello a españoles de todas las clases. Los españoles no tienen sentido de la justicia. Viven en un sistema tribal o clientelar, que hace que es un deber moral favorecer a sus amigos a expensas del estado y penalizar a sus adversarios. Esta es la primera ley de este país, y se observó todavía más durante la República. A ello se debe tres cuartas partes del sentimiento revolucionario español.
 





Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¿También? Sí.

Salud y libertad.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/09/12/actualidad/1347439187_363457.html

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